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Me ofrecen invertir en una criptomoneda: ¿me están estafando?

El Eco

La criptomoneda Bitcoin es probablemente la mayor evolución en materia monetaria tras la pérdida del patrón oro, pero no tardaron de aparecer en todo el mundo, inclusive en Argentina, miles de alternativas enmascaradas en criptomonedas que nada tienen que ver con la tecnología que hace confiable al Bitcoin.

Para la gran población, discernir entre lo que hace valioso al Bitcoin vs a una tentadora inversión en una “pseudocryptomoneda” que le es ofrecida, es una tarea casi imposible. La dificultad de identificar qué las hace técnicamente diferentes a cada una, más aparentes éxitos basados en la adopción o apreciación de éstas, convierte éste escenario en el caldo ideal para cultivar engaños.

Éstos, son mayoritariamente simples estafas, en su mayoría envueltas en astutas estrategias de captación multinivel, promesas futuras, o carísimas estrategias de marketing que hasta pueden llegar a involucrar a famosos, probablemente estafados en su buena fe o nublados por su bolsillo.

Algunas estafas muy conocidas, como por ejemplo OneCoin, llevan procesados2 por estafa lisa y llana, a todos sus líderes en varios paises3 e inclusive a varios de sus promotores, quienes generalmente no se dan cuenta que son como mínimo estafadores pasivos al promoverlo entre sus familiares y amigos.

Otras pocas veces, son proyectos de individuos encegecidos por un posible enriquecimiento veloz, pero que no comprenden las variables que evitan que sus proyectos bien intencionados estén destinados al fracaso.

Es por esto quiero ayudarlos a separar la paja del trigo. A continuación les presentamos una serie de elementos que se pueden o no dar juntos y son comunes a casi todas las estafas y que sugerimos comprenda antes de invertir:

> La mayoría tienen un dueño, líder o una empresa detrás, concentra a los desarrolladores y ostenta el poder suficiente para alterar las condiciones iniciales del software a su antojo.

> Su emisión monetaria se encuentra centralizada y puede ser alterada sin necesidad de consenso entre sus usuarios (y suele pasar).

> Los creadores se quedan con un gran porcentaje de monedas “preminadas” pudiendo manejar el precio a su antojo, y cuando deciden, venden todo dejando a los usuarios con una moneda sin valor.

> Algunas tienen una única casa de cambio, manipulando el precio de mercado.

> Algunas no tienen una blockchain funcional, de acceso libre, 100% abierta y auditable.

> Prometen que hacen minería pero no es comprobable, pues sus bloques, de existir, no poseen pruebas de trabajo.

> El código fuente de su software no es está a libre disposición de la comunidad para que sea evaluado por expertos ajenos, o no están las fuentes para certificar que el software que proveen es el mismo que el que publican su código.

> Las más peligrosas usan el Marketing Multinivel o esquemas piramidales y exigen una inversión inicial mínima y donde se promueve más el meter a otros para recuperar la inversión, que razones de porqué es un buena moneda.

> Prometen y otorgan una rentabilidad futura, como fruto de minería o similar, pero en realidad esa rentabilidad recibida se sustentan en las cuotas pagadas por los nuevos incautos.

A pesar de esto, queremos aclarar que en escencia, cualquier cosa que un ecosistema lo suficientemente grande utilice para intercambiar valor puede ser considerado dinero, pero, salvo que este sistema monetario sea inviolable e inmanipulable como el del Bitcoin o, se sustente en el derecho y poder de represión como el caso de las monedas nacionales, la subsistencia de estos otros dineros mas temprano que tarde terminan siendo manipulados en beneficio de sus controladores y en detrimento de quienes depositaron su valor allí.

(*) Presidente de la ONG Bitcoin Argentina. CoFundador, Alianza Blockchain Iberoamérica.

Nota proporcionada por :

  • ElEco

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