Claudio Martínez: “La inteligencia artificial viene a proponer un cambio civilizatorio”
El periodista y divulgador científico visitó Tandil para participar de una charla sobre inteligencia artificial, ciencia y tecnología. En diálogo con El Eco de Tandil, reflexionó sobre el impacto de las nuevas herramientas en el trabajo, la educación, la democracia y los vínculos sociales. Advirtió sobre la aceleración de los cambios tecnológicos, la concentración del poder en grandes empresas y la necesidad de que los Estados y el sistema educativo preparen a la sociedad para comprender sus consecuencias.
La inteligencia artificial dejó de ser una promesa lejana para convertirse en una tecnología que atraviesa cada vez más aspectos de la vida cotidiana. Sin embargo, detrás de sus avances y posibilidades también aparecen interrogantes sobre el futuro del trabajo, las transformaciones culturales, la construcción de conocimiento y la distribución del poder. En el marco de una visita a Tandil para participar de una actividad organizada por la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (Unicen), el periodista y divulgador científico Claudio Martínez dialogó con El Eco de Tandil sobre los desafíos de esta nueva etapa.
—En un contexto tan complejo, atravesado por la tecnología y la inteligencia artificial, ¿cómo pensás la relación entre éstos cambios y la felicidad?
—Me parece que es pertinente hablar de felicidad, sobre todo porque estamos en una etapa atravesada por la cultura del malestar. Si bien hay mucha gente que está pasando necesidades y que no la está pasando bien, me atrevería a decir que la era del malestar es transversal. Nos atraviesa tanto a quienes estamos apasionados, haciendo lo que nos gusta y a quienes relativamente nos va bien, como a quienes la están pasando mal. Eso tiene que ver con el mundo en el que estamos inscriptos, con algo que viene ocurriendo de manera progresiva y que ha sido una marca de la cultura digital: la fragmentación. Estamos cada vez menos en comunidad, cada vez más solos, metidos dentro de nuestras burbujas cognitivas y con pocas posibilidades de construir comunidad. Si no tenemos la capacidad de construir comunidad, se vuelve difícil la vida humana, la democracia y la posibilidad de alcanzar consensos.

