“Azul es mi casa y no dejó de serlo nunca”
El músico azuleño, Abi González, ganador del Premio Gardel, pasó por el streaming de El Eco.
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El cantante y compositor Abi González pasó por Cultura Zip, programa que se emite por El Eco Streaming, Eco TV y Tandil FM 104.1 en el marco de la promoción de su concierto denominado "Escaleno". En un diálogo distendido, el artista explicó que, si bien ha visitado Tandil en reiteradas oportunidades, esta presentación significó su debut con una propuesta que busca definir su identidad actual tras años de búsqueda profesional en la Capital Federal.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailGonzález recordó que sus comienzos estuvieron íntimamente ligados a su casa en Azul, donde su padre era cantor y su madre bailarina. En ese entorno, el folclore se manifestó primero a través de la danza, hasta que a los 18 años decidió radicarse en Buenos Aires para profesionalizar su vocación musical, una decisión que transformó su carrera de manera definitiva.
Pese a los años transcurridos y el reconocimiento nacional, el artista remarcó que su ciudad de origen permanece en su ADN artístico. Confesó que viaja a Azul cada 15 días para dictar talleres y reencontrarse con su esencia, ya que Buenos Aires, aunque estimulante desde lo académico y creativo, a menudo le resultó una ciudad abrumadora que lo obligaba a buscar refugio en su "casa".
Según explicó, el bagaje obtenido en Buenos Aires le permitió recorrer no solo el norte y la Patagonia argentina, participando en espacios emblemáticos como Cosquín, sino también llevar su música a Europa. Para González, la experiencia de alejarse del lugar de origen resultó fundamental para enriquecer su mirada sobre el arte y el mundo, aunque siempre manteniendo el contacto con sus colegas del ambiente.
Respecto a su evolución, el intérprete comparó sus primeros trabajos con su presente y definió a cada disco como una "foto" y una oportunidad para el cambio. En ese sentido, destacó que su disco solista “11 Puerta 3” marcó un quiebre fundamental en su narrativa, ya que fue la primera vez que se animó a componer por encima de la forma folclórica.
En aquel material discográfico, el artista se abrió a "la canción" sin etiquetas de géneros específicos como la chacarera. El nombre del álbum simbolizó su mudanza hacia la Capital Federal y cómo dejó que las influencias urbanas permearan su corazón. Contó con colaboraciones de figuras como Lula Bertoldi, aportando un matiz rockero, y Benjamín Amadeo en la veta de la canción pop.
Esa apertura artística fue validada por la industria y sus pares con la obtención de un Premios Gardel. Respecto a estos premios, González recordó con especial afecto la primera distinción, la cual recibió con sorpresa en una edición histórica realizada en la provincia de Mendoza. Aquella fue la primera vez que la ceremonia tuvo un carácter federal, lo que le dio un valor agregado a la estatuilla.
Para él, los premios son alegrías que no deben subestimarse, especialmente por el esfuerzo que implica sostener una carrera independiente. Sin embargo, aclaró que lo artístico es difícil de medir en términos de competencia, por lo que prefiere tomar los galardones como un impulso para seguir explorando nuevos sonidos, tal como lo demuestra en su actual etapa solista.
Tres dimensiones para un mismo artista
El espectáculo que presentó, titulado "Escaleno", nació de la dificultad de definirse tras tantos años de cambios. La propuesta se estructuró sobre tres ejes fundamentales representados por un triángulo. El primero de ellos es la canción íntima, donde se muestra en su faceta de cantautor más despojada y cercana al público.
El segundo eje es "la casa", el espacio que representa su parte más folclórica y espontánea. Allí, el concierto recuperó el espíritu de las guitarreadas y el compartir cultural que aprendió en su infancia. Esta sección suele estar acompañada por material visual que refuerza la idea del origen y la pertenencia a la tierra azuleña.
Finalmente, el tercer extremo es "el afuera", vinculado a una sonoridad más actual y electrónica. En esta parte del show, González incorporó el uso de loops y samples, adelantando lo que será la estética de su próximo material discográfico. Esta faceta busca reflejar la influencia de la gran ciudad y las nuevas tendencias tecnológicas aplicadas a la raíz folclórica.
El concierto no solo se limitó a lo musical, sino que también incluyó una puesta teatral con un guion que hilvanó cada una de las canciones. De esta manera, Abi González logró sintetizar en un solo escenario al joven que partió de Azul con una guitarra y al artista consagrado que hoy busca, a través de la experimentación, el futuro de la canción argentina.