“Solo queremos quedarnos en casa, en la nuestra”, el mensaje de un tandilense varado en Madrid
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Mientras la cuarentena obligatoria en la Argentina se flexibiliza de manera paulatina a medida que pasan los días y nos adentramos en nuevas fases del decreto de aislamiento social, preventivo y obligatorio, varios argentinos aún permanecen varados en naciones extranjeras.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSi bien ya el canciller Felipe Solá anunció días atrás, luego de mantener una reunión con autoridades de los ministerios de Transporte, Interior, Salud, Defensa y Seguridad, el cronograma de vuelos para repatriar a más de tres mil ciudadanos nacionales, lo cierto es que aún son una importante cantidad los que permanecen en otros países.
Tal es el caso del joven tandilense Agustín Merello, de 24 años, quien se encuentra junto a su novia, Manuela Saravia, en Madrid, España, debido a que les cancelaron el vuelo de regreso y no pudieron conseguir nuevos pasajes.
Para dar a conocer su situación, días atrás compartió un comunicado a través de sus redes sociales:
“Soy Agustín Merello, tengo 24 años y me encuentro con mi pareja hace 28 días en cuarentena en Madrid. Afortunadamente un matrimonio amigo de la familia nos ha recibido y nos encontramos en perfecto estado de salud y sin ninguna necesidad urgente. Sin embargo, nos consta que muchos argentinos no corren la misma suerte que nosotros. Únicamente en Madrid hay miles de compatriotas varados, cada uno con una situación particular, pero a todos nos une el deseo de volver al país.
Considero que en las últimas semanas la Argentina ha tomado medidas drásticas y necesarias para garantizar la vida y la salud de muchos ciudadanos. Sin embargo pregunto: ¿Quién protege a la población de riesgo que se encuentra a 14mil kilómetros de su país y no cuenta con la posibilidad de ser atendido en un centro de salud extranjero colapsado? ¿Quién acompaña y garantiza la salud del que no cuenta con un techo para dormir? ¿Quién proporciona los medios para el que se ha gastado todo lo que tenía en la compra de dos, tres o cuatro pasajes ante la desesperación por volver? ¿Cómo se explica que los vuelos de repatriación se vuelvan un negocio y sean más caros que los corrientes? ¿Cómo se entiende que aviones españoles vuelen a la Argentina vacíos, ¡sí, vacíos!, ya que el país no cuenta con la capacidad física para recibir a sus habitantes? ¿Cómo se espera que los argentinos varados en todo el mundo tengan paciencia, cuando se los ha abandonado en patria extranjera?
Esta crisis es global. Hoy no se debe poner el foco en las causas, en el porqué, en las miles de teorías conspirativas que surgen inevitablemente. Hoy el centro se encuentra en madurar como sociedad, en unirse, en ser empático con el de al lado, en preguntarnos hasta qué punto nuestra vida común es sostenible, justa, con sentido…
No pretendo tirar mierda, no es el momento de destruir sino de construir. Describo una de las miles de situaciones de personas que esta crisis afecta directamente. Trato de transmitir lo que se siente el estar lejos, la decepción de sentirse abandonado, la impotencia de no poder hacer mucho al respecto, la tristeza de estar encerrado en un hogar que no es tuyo, en un país al que no le perteneces.
Aplaudo a la mayoría de las medidas de un gobierno que priorizó la vida. Creo que ya sería hora de que esa sea siempre la base de cualquier decisión política y no algo coyuntural.
Agradezco eternamente a la solidaridad de un país y de tanta gente que en una situación crítica ha sacado lo mejor de sí. La hospitalidad, la amabilidad, la alegría de nuestros anfitriones y de los españoles nos abraza cada día.
Pero por favor, nos han abandonado fuera del país, estamos solos. Hay gente que realmente lo necesita, que está en riesgo, que no tiene a nadie, que no le queda nada. No nos olviden.
También somos argentinos.
Solo queremos quedarnos en casa, en la nuestra”.
