Una familia varada en Perú contó su angustiante situación y pidió ayuda para regresar a Tandil
Elvis Rodríguez, su mujer y sus dos hijos partieron hacia Perú el 6 de marzo. Tras una semana de disfrute, las medidas de prevención adoptadas los sorprendió en pleno viaje. Mientras pasan sus días en casa de un familiar en Trujillo, esperan obtener alguna respuesta de las autoridades. “La necesidad de irnos de aquí es imperiosa”, confesó el comerciante que hace más de 15 años vive en la ciudad.
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Elvis Rodríguez Palomino organizó junto a su mujer Laura García Amuchategi y a sus hijos Antonio y Thiago Rodríguez García un viaje a Perú para que su familia pudiera conocer sus raíces.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn noviembre del año pasado, compró cuatro boletos de avión y el 6 de marzo emprendieron viaje hacia el país que dejó hace 27 años y al que no había podido regresar. Sin embargo, el avance del coronavirus modificó los planes.
El viaje se proyectó con la idea de recorrer Perú, con última escala en Máncora, cerca de la frontera con Ecuador. Una semana después de iniciada la travesía, en pleno trayecto hacia el norte, los sorprendió la medida de aislamiento planteada por el gobierno de ese país.
“Fue en la noche del domingo 15 de marzo. Nos encontró viajando cuando se anunció que se cerraba todo. Al día siguiente, tratamos de llegar a Lima, pero no pudimos, así que quedamos en cercanías a esta ciudad y después logramos llegar a Trujillo”, narró Rodríguez en diálogo telefónico con El Eco de Tandil.
En esa ciudad, el propietario de un puesto de venta de indumentaria en Puente Azul encontró alojamiento para su familia en la casa de un “pariente lejano” gracias a la ayuda que recibió de sus padres desde Argentina, a quien “contactamos y nos fue a buscar porque habíamos quedado en una plaza”.
Mientras transcurren sus días en ese lugar a la espera de poder regresar a su hogar, realizaron todas las gestiones para poder subirse a un vuelo con destino a Ezeiza. “Es desesperante. Es un llamamiento para que no se olviden que estamos, que necesitamos la ayuda para volver”, exclamó, y pidió “encarecidamente a quien pueda darnos una mano, que no se olviden de los argentinos que estamos varados en Trujillo, sin ayuda económica, complicados para sobrellevar esta situación”.
El viaje “lo compramos en noviembre del año pasado porque era la primera vez que volvía a Perú después de 27 años, me ayudaron algunos familiares. Era el viaje soñado, que deseábamos todos, que los chicos conozcan mis raíces y recorrer las playas del norte de Perú; el Machu Picchu no porque salía de nuestro presupuesto. Vinimos con unas lindas expectativas, que se nos truncaron en los primeros siete días. Pudimos disfrutar una semana, después vino el caos y toda la situación que estamos ahora”, resumió.
Restricciones en Trujillo
Cuando la pandemia comenzó a avanzar, el presidente de Perú Martín Vizcarra decidió implementar una serie de medidas para restringir la circulación de personas y evitar la propagación del virus. “Desde un primer momento salió el ejército a las calles”, narró Rodríguez, que agregó que en Trujillo también existen restricciones: “Podemos salir solamente hasta las 16, uno solo por grupo familiar, a hacer las compras cercanas al domicilio. Suena una sirena y la policía sale a patrullar las calles para certificar que no haya nadie afuera”, describió.
En medio de una angustiante situación, y con un presupuesto acotado, la familia domiciliada en Tandil comenzó a realizar gestiones con el objetivo de poder regresar a la ciudad.
“Desde el principio nos tratamos de comunicar con la embajada argentina en Perú, pero no obtuvimos respuesta. Por las redes encontré un grupo de Facebook de argentinos varados y me uní. Ahí me encontré con la sorpresa que no éramos los únicos que no podíamos volver. Hay más de 150 personas, entre ellas una familia que fue desalojada del hostel donde estaba parando porque se quedó sin dinero para pagar el alojamiento. Estaban pidiendo en los mercados para comer; hay gente que la está pasando mal”, dijo, alarmado.
En cuanto a los vuelos de repatriación, indicó que “no son gratuitos” y lamentó la imposibilidad de poder afrontar los cuatro pasajes para volver a Argentina.
Dos vuelos
Rodríguez contó que el viernes a la mañana la embajada difundió un comunicado sobre el vuelo de Latam y Aerolíneas Argentinas para lunes y martes pasado. En el primer caso, “los que tenían pasajes con esas empresas empezaron a salir para Lima, pero muchos optaron por quedarse porque no tenían cómo llegar. En algunos casos cobraban 600 dólares para transportar a las personas, hay gente que se aprovecha”.
Luego, la aerolínea de bandera comenzó a repatriar a sus pasajeros y puso a la venta los asientos disponibles “a 260 dólares por persona. Muchos no disponemos de ese dinero ni tampoco de capacidad en la tarjeta de crédito para comprar. Entonces se hace imposible”.
“En nuestro caso tenemos vuelo por Sky Airline y estamos con la expectativa que pueda habilitar a la empresa para que nos venga a buscar”, contó.
A dos semanas de haber partido, aseguró que “la necesidad de irnos de aquí es imperiosa. Queremos trasladarnos a Argentina. Estamos tratando de sobrellevar la situación con la bondad de la familia y tratando de no caer en la desesperación. Pero la situación es caótica”, y reconoció que “lo que más angustia es tener expectativas, que pasen los días y no tener respuesta”.
