Brisa Bruggesser, de Los 50 a la final del mundo: la historia de la tandilense que llegó a Las Leonas
A los 24 años, la delantera afrontará el partido más importante de su carrera después de atravesar convocatorias, momentos de incertidumbre y años de formación que forjaron a la jugadora que hoy está entre las protagonistas del hockey argentino.
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Hay historias deportivas que se explican a partir de un gran partido. Otras necesitan mucho más tiempo para ser contadas. La de Brisa Bruggesser pertenece a ese segundo grupo.
Este sábado, la jugadora nacida en Tandil estará en Amstelveen, Países Bajos, formando parte del plantel de Las Leonas que disputará la final de la Copa del Mundo de Hockey sobre Césped frente al seleccionado local. Será el partido más importante de su carrera y, al mismo tiempo, la consecuencia visible de un camino que comenzó muchos años atrás, en una cancha de Los 50.
Bruggesser nació en Tandil el 25 de julio de 2002. Hija de Ariel y Elisa y hermana de Benjamín, Valentino y Bautista, creció vinculada al deporte y encontró en el hockey una pasión que con el paso del tiempo dejó de ser solamente un juego. Desde muy chica se incorporó a Los 50, el club que todavía reconoce como su casa, y allí comenzó a construir las bases de una carrera que la llevaría mucho más lejos de lo que probablemente podía imaginar cuando tomó por primera vez un palo de hockey.
Su talento apareció temprano, pero detrás de esa capacidad hubo también una característica que terminaría siendo decisiva: la perseverancia.
Una chica de Los 50 que empezó a viajar
Cuando tenía alrededor de 14 años comenzaron las concentraciones en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo. Aquellos viajes a Buenos Aires fueron una primera señal de que el hockey podía convertirse en algo mucho más grande.
La propia Bruggesser contó tiempo después que fue en esas primeras concentraciones cuando empezó a comprender que tenía posibilidades de construir un futuro en el deporte. Con cada convocatoria, cada torneo y cada nuevo desafío, el hockey comenzó a ocupar un lugar diferente en su vida.
En 2018 llegó uno de los primeros grandes saltos. Con apenas 16 años fue incluida en el plantel argentino que disputó los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018, en la modalidad de hockey 5. La tandilense había atravesado todo el proceso de preparación y superado los diferentes cortes hasta quedar entre las elegidas.
Aquel torneo terminó siendo inolvidable. Argentina ganó sus ocho partidos y se quedó con la medalla de oro. En la final ante India, Bruggesser aportó uno de los goles de la victoria por 3-1. Aquella imagen de la joven jugadora de Los 50 celebrando un título olímpico juvenil quedó como uno de los primeros capítulos de una historia que todavía estaba lejos de terminar.
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El salto que exigió dejar Tandil
Después de la pandemia, Bruggesser tomó una de las decisiones más importantes de su vida. En 2021 se mudó a Buenos Aires para buscar un salto de calidad en su carrera.
El cambio no fue sencillo. Tenía 18 años y debía acostumbrarse a vivir sola, lejos de su familia y de la ciudad donde había crecido, pero también entendía que para llegar al máximo nivel necesitaba competir en otro escenario. Se incorporó a Ciudad de Buenos Aires y comenzó a disputar el Metropolitano, la competencia de clubes más exigente del hockey argentino.
La diferencia fue grande. El ritmo, la competencia interna y las exigencias cotidianas hicieron que tuviera que adaptarse rápidamente. Con el tiempo, aquel desafío terminó convirtiéndose en una parte fundamental de su formación. “Dedicarse ciento por ciento al hockey” pasó a ser su realidad.
En paralelo, continuó recorriendo el camino de los seleccionados nacionales. Jugó dos Mundiales Junior y siguió formando parte de las estructuras juveniles hasta acercarse definitivamente al seleccionado mayor.
El momento en que tuvo que seguir sin ser citada
Pero el camino hacia Las Leonas no fue lineal. Una de las etapas más difíciles apareció precisamente cuando dejó de ser convocada. El golpe pudo haber significado un retroceso, pero para Bruggesser terminó siendo una prueba de carácter.
María Luján Trimarchi, una de sus formadoras en Los 50, contó esta semana en diálogo con El Eco que ese fue uno de los momentos que más la hicieron crecer. Trimarchi la conoció cuando Bruggesser era muy chica y la acompañó durante seis años, entre las categorías Sub 12, Sub 14 y Sub 16. Desde esa mirada privilegiada, señaló que el talento por sí solo no alcanzaba para explicar su llegada al máximo nivel.
La clave estuvo en que siguió entrenando y compitiendo cuando las convocatorias dejaron de llegar. “Fue ahí cuando más fuerte se hizo”, explicó su formadora, al recordar aquella etapa en la que Bruggesser continuó jugando el Metropolitano en Buenos Aires y sostuvo el esfuerzo pese a no estar dentro de las citaciones nacionales.
Ese período terminó convirtiéndose, probablemente, en uno de los aprendizajes más importantes de su carrera.
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El debut que confirmó el sueño
El sueño de llegar a Las Leonas finalmente tuvo su capítulo decisivo en diciembre de 2024.
En Santiago del Estero, Bruggesser tuvo su debut oficial con el seleccionado mayor durante la FIH Pro League. Y no pasó inadvertida: ingresó desde el banco ante Países Bajos y marcó el descuento argentino en un partido que terminó 3-2 para las europeas.
La tandilense apareció en el segundo palo para conectar un centro de Eugenia Trinchinetti y convertir su primer gol oficial con la camiseta argentina. Aquel día dejó de ser una promesa y Bruggesser se convirtió oficialmente en Leona.
De los primeros goles a la Copa del Mundo
Durante la temporada 2025-26 de la FIH Pro League, la delantera tuvo un crecimiento sostenido y terminó con tres goles, siendo una de las argentinas que más convirtió en el certamen. Argentina terminó segunda en la competencia, detrás de Países Bajos, y ese rendimiento terminó de consolidar a Bruggesser dentro del grupo que encararía el gran objetivo de 2026.
En julio llegó la confirmación que esperaba: Fernando Ferrara la incluyó entre las 20 jugadoras convocadas para disputar la Copa del Mundo en Bélgica y Países Bajos.
La chica que había empezado a viajar a Buenos Aires a los 14 años iba a jugar, finalmente, su primer Mundial de mayores.
Un debut mundialista que ya quedó en la historia
El estreno tuvo un condimento especial.
Ante Estados Unidos, Bruggesser necesitó apenas unos minutos para dejar su marca. En una de sus primeras intervenciones, apareció por el segundo palo y convirtió el gol argentino en el empate 1-1.
Después del partido contó que se trataba de una jugada que el equipo había trabajado y que ella tenía como consigna llegar al segundo palo. El gol tuvo además una dedicatoria especial: a su mamá, que estaba en la tribuna, y a su abuelo, fallecido, que ese día hubiera cumplido años.
Así, su primer Mundial tuvo desde el comienzo una escena que resumía buena parte de su historia: una jugadora formada en Tandil, cumpliendo un sueño largamente perseguido y compartiéndolo con su familia.
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La velocidad como una de sus marcas
En el Mundial, además, Bruggesser recibió un reconocimiento particular de una histórica integrante de Las Leonas. Magdalena “Magui” Aicega, una de las grandes referentes de la Selección Argentina, la eligió como su jugadora ideal en velocidad dentro del actual plantel nacional.
La elección no fue casual. La explosividad y la velocidad aparecen entre las características que acompañaron a Bruggesser desde sus primeros años. Son virtudes que desarrolló en el camino y que hoy le permiten ser una alternativa ofensiva para Las Leonas.
La propia Federación Tandilense de Hockey también destacó su crecimiento durante la última temporada, cuando terminó como una de las goleadoras argentinas de la Pro League con tres tantos.
Una final para cerrar el círculo
Argentina llegó a la final del Mundial después de una campaña invicta.
En la primera etapa derrotó a Alemania y Escocia y empató con Estados Unidos. Luego, en la segunda ronda, venció 3-0 a España e igualó 0-0 con Bélgica para terminar como líder de su grupo.
En semifinales apareció Australia. Fue un partido cerrado, intenso y con poco margen para el error. Argentina ganó 1-0 gracias al gol de Julieta Jankunas y se aseguró un lugar en la definición del campeonato. Bruggesser volvió a formar parte del plantel que consiguió una de las victorias más importantes del torneo.
Ahora espera Países Bajos. El partido se jugará este sábado 29 de agosto, desde las 11 de nuestro país, en el Wagener Hockey Stadium de Amstelveen. Será nada menos que una final del mundo frente al número uno del hockey internacional.
Para Bruggesser será mucho más que una fina: será la posibilidad de cerrar su primer Mundial jugando por una medalla de oro y también será el punto más alto, hasta ahora, de una historia que comenzó muy lejos de las grandes canchas internacionales.
Comenzó en Tandil. En Los 50. En aquellos primeros entrenamientos de una chica que descubrió que el hockey podía ser algo más que un deporte.
A los 14 años empezó a viajar para buscar un lugar. A los 16 fue campeona olímpica de la juventud. A los 18 se mudó sola a Buenos Aires para seguir creciendo, donde atravesó convocatorias y también ausencias. Siguió entrenando cuando las puertas de la selección parecían cerrarse. Llegó al debut oficial con Las Leonas, marcó goles y se ganó un lugar en el plantel mundialista.
Ahora, a los 24 años, Brisa Bruggesser está a un partido de ser campeona del mundo.
La historia todavía no terminó.
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