El adiós a Atilio Fruet, una gloria del básquetbol de Bahía Blanca
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPor Eduardo Aldasoro
Hay nombres que hicieron historia grande antes de que otros la agiganten con más logros. Que no queden en el olvido es tarea de quienes los sucedieron y de quienes los recordarán por siempre. Sucede con Atilio José Fruet, quien nos dejó a los 76 años en Bahía Blanca, donde fue uno de los pilares del glorioso trío integrado con Alberto Cabrera y José De Lizazo, allá por las décadas del ’60 y el ’70, que llevó a esa ciudad a ser considerada la capital nacional del básquetbol.
Claro que la historia de Fruet no se limita a lo hecho en esa ciudad, sino que se extiende a lo realizado con la selección nacional, ya que vistió su camiseta entre 1963 y 1968, período en el cual jugó 27 partidos y marcó 242 puntos. Además, integró los planteles que jugaron los Mundiales de Brasil 1963 y Uruguay 1967. Fruet comenzó su carrera en Independiente de su ciudad y se convirtió en una de las grandes glorias de Olimpo. También brilló con la camiseta de Bahía Blanca, con la que ganó ocho títulos provinciales, y con la de Provincia de Buenos Aires, en los torneos argentinos, siendo campeón en seis oportunidades.
Fruet jugó su último partido el 8 de febrero de 1974 y tuvo una despedida de lujo, con victoria de Olimpo en el clásico ante Estudiantes, gracias a un doble suyo, totalizando 18 puntos. De la previa de ese partido, quedó una foto para el recuerdo, junto a sus dos grandes socios: Cabrera y De Lizazo. Dicen que no sabía picar, dicen. También decían que tenía muchas limitaciones técnicas, decían. Pero a la hora de elegir, todos lo querían para su equipo. Atilio Fruet, el “Lito” caudillo de Bahía Blanca, fue un formidable ganador sobre todas las cosas. No tenga dudas, cuando le pregunten por un caudillo en la historia del básquetbol argentino, diga “Lito”, diga “Fruet”. Así, lo describió el periodista Osvaldo R. Orcasitas en la revista El Gráfico. Que sea su despedida.
