El mejor gol, la mejor foto
Hace veinte años, Gastón Rossi se lucía con dos definiciones espectaculares en Grupo-Huracán de Tres Arroyos. La segunda quedó inmortalizada en una imagen para el recuerdo.
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La tarde del domingo 22 de noviembre de 1998 parecía una más en la vieja Redacción de El Eco de Tandil. Apariciones algo tardías tras una noche que, como todas las de sábado, se había prolongado hasta que el sol marcaba el final de la jornada. Esa que terminaba en algún bar, casi como una obligatoria y disfrutable extensión de la parte laboral.
Hasta que Tuny Martínez llegó desde el estadio San Martín y alteró la calma: “Grupo le ganó 3 a 1 a Huracán de Tres Arroyos con dos golazos del Loco Rossi, uno de tijera y el otro de chilena”, dijo casi sin respirar, antes de preparar el mate y sentarse a escribir cerca de su compañero Claudio Franchini.
Marcos Gonzalez y Fermín Daguzán, a cargo de la Redacción, lo escucharon sin llegar a convencerse del todo. Tal vez los reflejos de ambos no estuvieran del todo recuperados, creyeron que era otra exageración, o un poco de cada cosa.
Fue Rody Becchi, tras salir del cuarto de revelado, el que aportó las fotos de ambos goles como evidencia irrefutable. En el primero, el atacante está en el piso en el área que da a Pueyrredón y la pelota entra contra un poste. En el segundo, cerca del arco que da a Godoy Cruz, Rossi luce imponente en el aire, conectando con precisión.
La jornada, de la que hoy se cumplen veinte años, quedó en la memoria futbolera tandilense. Mucho por los goles y otro tanto por las imágenes que decoraron tapa y páginas interiores de la edición del lunes.
Para el fotógrafo, la del segundo gol fue “la mejor foto que saqué de deportes, junto con un nocaut de La Cobrita Rueda”, en referencia al golpe exacto del boxeador sobre el rostro de Jorge Rodríguez, en 2014, en Unión y Progreso. Con el paso del tiempo, Becchi reconoce que “con jugadores como Rossi, había que estar siempre preparado, porque era capaz de hacer goles como los que hizo”.
Para el goleador, aquella jornada también es imborrable y puede describirse con lujo de detalles. “Empezamos ganando con gol de Ojeda y nos empató enseguida Nacho Álvarez Castillo. Después vino una jugada por izquierda del Hormiga González con Germán Stagnoli, metió el centro atrás, le pegó de primera Nazareno Rebollo, la sacaron en la línea y definí de tijera antes de que me taparan. El arquero Smidt la llegó a tocar, pero entró contra el palo izquierdo”.
Ya en el segundo tiempo, “otra vez se proyectó Stagnoli, tiró el centro al segundo palo, la bajó de cabeza Ojeda y me quedó un poquito pasada. Entonces, giré y tiré la chilena, la enganché de lleno y la clavé en un ángulo. La curiosidad es que los dos goles fueron con derecha, siendo que soy zurdo”.
La jornada ideal terminó con sorpresa: “Mi mujer de ese momento estaba por tener familia. Estaba escuchando el relato de Sergio Pinchentti en Radio Tandil y se puso tan nerviosa que rompió bolsa. A la 1 de la mañana del 23 nació Mauro, el segundo mío después de Franco. Más adelante vino Paulina”.
Un rato después, el Diario les mostraba a los tandilenses el mejor gol y la mejor foto.
