El presente de Del Potro: “Mi vida va por otro lado”
El tandilense y un repaso imperdible por situaciones dentro y fuera de la cancha.
:no_upscale():format(webp):quality(60)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/09/juan_martin_del_potro.jpg)
Mientras se disponía a comentar para ESPN las alternativas del Abierto de Estados Unidos, Juan Martín Del Potro fue entrevistado por La Nación.
El tandilense, ganador de ese torneo en 2009, dejó valiosas frases en la nota que lleva la firma de Sebastián Torok. El repaso sobre algunos temas:
El Abierto de Estados Unidos. Hoy, con otro rol, estando afuera del circuito, sigue siendo especial porque se me vienen todos los recuerdos a la cabeza. Siento que fue ayer todo lo que viví en ese torneo. Es especial haber sido campeón, eso es para siempre. Pero después tuve otros años muy buenos, en los que, por ejemplo, jugué contra Federer y le pude ganar (2017), tuve momentos especiales en lo emocional como 2016 (alcanzó cuartos de final el año de su regreso) o 2018 cuando llegué a la final (perdió con Djokovic).
Ahora se vive otro tipo de adrenalina. Llegar ahí, pisar el predio, me tratan diferente. Caminar por los pasillos, encontrarme con la gente que labura ahí desde hace veinte 0 treinta años, que me vio la primera vez que fui siendo junior y también festejó conmigo cuando salí campeón.
El tenis en pasado. El proceso fue muy complicado. Yo nunca quise dejar de jugar al tenis, no estaba en los planes, pero la lesión me llevó a eso, la mala suerte de no poder recuperarme me llevó a dejar de jugar y los primeros años fueron muy duros, en los que extrañaba competir y no podía creer que una cuestión física me sacara de la cancha. Me costaba entender que no hubiera nada médico que me curara. Cuando veía a colegas con lesiones que se recuperaban en tiempo y forma, volvían y yo no podía hacerlo.
Las consecuencias. Pasé por muchos estados anímicos: bronca, depresión, tristeza, angustia, resignación. Haber transitado todos esos lugares me hizo llegar al punto de decir: “Se acabó”. Creo que, para eso, mucho tuvo que ver la despedida con Djokovic, el armado de ese partido. A partir de ahí le puse un punto final a mi carrera deportiva y empecé a transitar una nueva etapa desde otro lugar, no te digo con una felicidad absoluta, pero poco a poco le voy agarrando la mano y me permito hacer cosas nuevas. Hoy estoy en esa posición, en la de disfrutar cada cosa nueva que surja y a veces lo consigo. Ya todo ese malestar y los malos estados de ánimo quedaron atrás.
La angustia, la resignación y la derrota me llevaron a entender qué es lo que me tocaba y ahora mi vida va por otro lado. Hoy aprendí a disfrutar de ese tiempo disponible para viajar, para hacer cosas nuevas. Me permito ir si me invitan a jugar un pádel. Ya sé mi limitación física, sé mi dolor de rodilla, pero digo: “Dale, vamos, juego”. O si un amigo quiere pelotear un poco al tenis, le digo que sí. Hace algunos meses no lo hacía porque sufría mucho, tenía dolor y hoy ya es parte de mi día a día; ya sé qué es lo que puedo hacer o no. Trato de no prohibírmelo porque todo eso me hizo muy mal.
Una mirada hacia 2009. En mi carrera hice cosas muy buenas y, también, cometí errores. Cuando estás en lo más alto del nivel, no te queda otra que apoyarte en tu grupo de trabajo y, muchas veces, tus asesores o tu grupo puede tener visiones diferentes o te guía para un lado que no es el correcto. Desde lo tenístico y lo físico he tenido siempre un muy buen nivel: nunca tuve un año completo en el que jugara mal o perdiera la confianza. Sí, lamentablemente, tenía lesiones incontrolables. Y ese manejo de, tal vez, no abrir un poco el juego o hacer otras consultas y guiarme sólo por un médico… pero eso es con el diario del lunes. Cuando estás ahí también tenés que confiar en una persona que te dice: “Hacé esto”. Así me pasó con la rodilla: cuando me lesioné la primera vez confiamos en un médico que después terminó siendo un desastre.
Novak Djokovic. Es un tipo muy espontáneo, muy natural. Eso lo hace ser particular porque no actúa en base a quién es: es así genuinamente. Por eso hay gente que lo ama y otra que no tiene cercanía. Es un tipo muy generoso, desde siempre. Tenés pruebas, como cuando quiso ayudar a todos los jugadores del circuito. Conmigo fue muy generoso cuando aceptó hacer mi despedida teniendo una agenda muy complicada, cuando su vida con dos hijos y su mujer es muy demandante. Le pedí ese favor y no lo dudó en venir. Después, es un tipo muy divertido, que si tenés que ir a comer o salir a tomar algo, es espectacular hacerlo con él. Es un loco lindo.
Los Juegos Olímpicos y la Copa Davis 2016. Desde el corazón, fue el año más especial. De casi dejar de jugar por la lesión en la muñeca y decir públicamente que Río 2016 era mi última chance si no lograba pegar un revés más o menos decente, y que encima en la primera ronda fuera contra Djokovic, a todo lo que vino después, con la Copa Davis incluida. Ahora, cada semana me mandan algún recuerdo de lo que fue pasando y digo: “Qué locura”. Y lo coronamos con la Davis, que fue un sueño hecho realidad después de tanta búsqueda.
Las lesiones de Alcaraz. Tengo una relación cercana con él. Nos cruzamos en Estados Unidos, él todavía estaba con la férula y mi consejo fue: “Paciencia con la muñeca y no la toques”. Yo lo padecí en carne propia y en aquel momento, por no querer parar o no querer perder ese cuatro o cinco del ranking, hacía cosas que Carlitos no tiene que hacer hoy. También, al estar tan separados el 1 y el 2 del resto, pueden tomarse unos meses y no va a cambiar mucho en el ranking. Entonces, parar estos meses fue una decisión inteligente.
El tenis argentino. No hay mucho misterio. Es hacer un trabajo muy duro, son muchas horas de estar en la cancha. Creo que tienen mucho que ver los formadores y entrenadores. Si no tenés un formador con pasión y ganas de crear un campeón, es muy difícil que después el jugador se convierta en eso. Hay que inculcarle a cada jugador, desde junior, el trabajo duro, el esfuerzo, el sacrificio, la dedicación. Con talento solo no llegás lejos. Brasil creció mucho por el trabajo, ya es potencia: tiene a Fonseca y juniors que están dominando.
El día a día. Hoy gano cuando me levanto y no pienso en la rodilla. Gano cuando salgo a la calle y pongo buena cara. Cuando viene alguien, me pregunta cómo estoy de la rodilla y no me amargo; eso es una victoria. A veces es difícil; lidié mucho con esa angustia. Hoy salgo y me permito disfrutar, eso es ganar. Tomar todo el cariño y el reconocimiento de la gente por lo que hice en mi carrera, sin que tenga una cuota de angustia por lo que pasó, creo que es ganar. La vida pasa por ahí. A veces uno se hace muchos problemas y agranda cosas que no son necesarias, aprendí que todo tiene que ser más simple. Y cosas sencillas te hacen ser feliz. Estoy en esa búsqueda y tratando de disfrutar todo lo que, en estos años y por mi rodilla, no pude.
Más de 144 años escribiendo la historia de Tandil