“Es una buena decisión no habilitar la actividad física”
Roberto Lemma, propietario de un gimnasio, adhiere a las precauciones tomadas respecto a eventuales contagios. Brindó detalles vinculados al novedoso entrenamiento que les proporciona a sus abonados.
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Por Fernando Izquierdo, de esta Redacción
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La pandemia de coronavirus ha hecho estragos en el desarrollo de diversas disciplinas deportivas. El aislamiento forzado ha propiciado la interrupción de actividades masivas y la imposibilidad de concurrir a lugares de entrenamiento habituales.
Afectados por ello, algunos gimnasios de la ciudad optaron por el alquiler de parte de su equipamiento y por la utilización de medios tecnológicos para instruir a sus abonados.
Tal es el caso de FMC, ubicado en 9 de Julio al 1.200. Su propietario, Roberto Lemma, dialogó con este Diario acerca de los pasos adoptados ante esta inesperada actualidad: “Como alternativa para paliar esta situación, le propusimos a la gente que siga abonando, con una cuota sin precio, es decir a consideración suya. A cambio de que participe en un grupo de Whatsapp exclusivo, con rutinas diarias, a partir de videos explicativos, todo avalado por los profesores de educación física que trabajan en el gimnasio. Se hace con una especial atención para casos particulares, como gente de avanzada edad o con alguna patología, la cual no puede seguir la rutina que proponemos para la mayoría del grupo. En esos casos, diagramamos rutinas individuales. También hemos alquilado algunos aparatos”.
Además, a modo de resarcimiento, el gimnasio ofrece para quienes siguen abonando mensualmente “un descuento del veinte por ciento en los dos primeros meses desde que se reanude la actividad”.
También Lemma abordó la problemática de los gastos fijos, que deben asumirse pese a este receso: “A marzo lo tenemos cubierto, fue un mes en el que pudimos trabajar algunos días, con lo cual logramos pagarles a los profesores y cumplir con el alquiler. Abril es una historia distinta. Aún es una incertidumbre, se sigue sumando gente a las colaboraciones. Nos depositan cierta cantidad de dinero, de acuerdo con sus posibilidades. Ya hablé con el dueño del local y con los profesores, para comunicarles que les responderé con lo que esté a mi alcance. En mi caso puntual, tengo una gran ventaja en el hecho de que al local no lo tengo alquilado a través de una inmobiliaria. Mi prioridad es tener la menor deuda posible”.
En torno a la eventual reactivación de la actividad física en espacios públicos, Lemma consideró que “es un tema muy complejo. Me parece que en el entrenamiento al aire libre es un poco más simple, si se hace en forma gradual. El problema es que si se habilita, saldrá mucha gente a correr, caminar o andar en bicicleta, incluso quienes no lo hacían antes. Para mí, está bien tomada la decisión de no liberar la actividad en este momento, con el pico de contagios por delante. Me parece un disparate la idea de hacerlo de manera paulatina o por el número de documento de la persona, es incontrolable y apelás a la responsabilidad o la organización de la gente. Depender de eso no es conveniente, en algunos de estos días la actividad en la calle es casi normal, imaginate si hay una autorización. Creo que habría que esperar un poco más para autorizar la actividad física, incluso al aire libre”.
Respecto a lugares cerrados, Lemma destacó que “se necesitará la opinión de los expertos en salud. Va a ser muy difícil la vuelta a la actividad normal. Supongo que será a partir de ciertos horarios estipulados y restringiendo la cantidad de gente que ingrese al lugar. Y, obviamente, tomando medidas de prevención, como la desinfección de barras, discos, mancuernas y otros elementos. Como también los accesos, el sector donde el profesor atiende y demás. Es un tema delicado, de bastante discusión. Se dependerá de la buena voluntad de la gente y de saber manejar la desesperación de los propietarios respecto a su necesidad de sumar gente. Si se estipula que se puedan meter cinco personas por ahora, no faltará el que pretenda tener siete u ocho”.
Por último, Lemma contó que “hemos creado un grupo de Whatsapp entre los propietarios de gimnasios de la ciudad para enviar una carta a la Municipalidad, en la cual elevaremos nuestras inquietudes respecto a esta problemática”.
