Estudiantes remontó tres goles con uno menos
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Estudiantes de La Plata reaccionó a tiempo y se lo empató sobre el final 3-3 a Instituto de Córdoba con un jugador menos, en el encuentro de la Zona A.
A 28 días de la final de la Copa Libertadores, el clima en La Plata respira fútbol continental. La tarde comenzó de la peor manera para el conjunto platense. Un error en la salida desde el fondo entre Fernando Muslera y Benedetti permitió que Facundo Suárez aprovechara la indecisión y abriera el marcador con el arco libre. Sin embargo, lejos de la reprobación que suele acompañar este tipo de fallos, el experimentado guardameta uruguayo recibió una ovación de los hinchas. Las tribunas respaldaron al arquero con cánticos de aliento, una muestra del crédito ganado tras sus recientes actuaciones y del respaldo total que recibe de cara al decisivo compromiso continental.
Los problemas para el León no terminaron allí. En el complemento, Muslera volvió a quedar expuesto en las acciones que derivaron en el segundo y tercer gol de Instituto. Primero, una salida fallida facilitó el cabezazo de Mosevich y, poco después, el colombiano Córdoba amplió la ventaja con un remate que encontró escasa resistencia. Para colmo, la expulsión por doble amonestación de Santiago Núñez parecía sellar definitivamente el destino del encuentro cuando el marcador indicaba un contundente 3-0.
Pero Estudiantes apeló a una de sus señas históricas de identidad: la rebeldía. Un cabezazo de Guido Carrillo encendió la ilusión y cambió el ánimo de un equipo que parecía derrotado. Del otro lado, Instituto, uno de los conjuntos más regulares del campeonato, comenzó a retroceder demasiado cerca de su área y permitió que el local creciera en confianza.
La reacción tomó forma con un espectacular tiro libre de Tiago Palacios, que sorprendió por debajo de la barrera para descontar y meter presión a la Gloria. Ya en el tramo final, el juvenil Pérez encontró el empate que desató la euforia en las tribunas y coronó una remontada impensada para un equipo que jugó buena parte del segundo tiempo con un hombre menos.
El 3-3 dejó sensaciones encontradas. Por un lado, la resignación de haber quedado matemáticamente sin posibilidades de clasificarse a los playoffs del Clausura. Por otro, la certeza de que el equipo mantiene intacto su carácter competitivo y una fortaleza anímica que alimenta la ilusión de cara a la gran cita continental.
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