Ganar cuando todavía se está aprendiendo
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Guillermo Calles y Alejandro Sosa se quedaron con la general de la divisional Máster B de APAC, en La Cascada de Tandil. El resultado, por sí solo, ya es importante. Pero hay un dato que le da otra dimensión: entre los dos suman muy poca experiencia en autos de carrera.
Calles llegó al Gran Premio Central Tandil Logística con apenas tres competencias: Coronel Vidal, Tandil y Mar del Plata. Sosa, directamente, no había corrido nunca en un auto de competición. Su experiencia se reducía a algunos giros recreativos en karting.
El domingo, Calles ganó la final de titulares con el Ford propiedad de Maxi Álvarez. Sosa terminó segundo entre los invitados. La suma de ambos tiempos les dio la victoria general, con un registro de 24’29”266, por delante de Atilio Luque-Matías Castelli y Marcelo Viera-Faustina Castejón.
En una carrera de estas características no alcanza con tener un buen auto. Hay que saber llevarlo, adaptarse al circuito y, en este caso, entenderse entre dos pilotos que transitaban momentos muy distintos: uno apenas dando sus primeros pasos y otro con solo tres carreras encima. Y funcionó.
No hace falta exagerar el logro para entender su valor. En una categoría donde la experiencia, el conocimiento del auto y de los circuitos suelen pesar, ellos llegaron con casi todo por aprender y se fueron con el mejor resultado posible.
Quizás ahí esté lo más interesante de esta historia. No ganaron después de haber recorrido un largo camino; ganaron mientras están construyéndolo.
Calles sumó su cuarta carrera y Sosa estrenó su nombre en una clasificación. Lo hicieron en Tandil, ante su gente y en una de las carreras más especiales del calendario.
A veces, el mejor punto de partida es simplemente tener una buena primera historia para contar.
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