Icardi inauguró el ciclo post “generación Messi”
Mauro Icardi abrió el martes, sin querer o queriendo según se mida su nivel de intencionalidad, un nuevo ciclo del seleccionado-plantel, al aludir con su frase “ahora hay más compañerismo” a una renovación del equipo nacional que se puso en marcha de la mano del inexperiente Lionel Scaloni y con la exclusión de todos los referentes de la “Generación Messi”, incluyendo por ahora hasta al propio rosarino.
El goleador y capitán del Inter italiano pareció sacarse dos espinas juntas que lo venían martirizando desde hace tiempo: la primera fue el gol que se le negaba y que pudo convertir después de ocho presentaciones con la camiseta argentina, y la segunda esa que tenía clavada respecto del vacío que le hacía el grupo anterior liderado por Lionel Messi y Javier Mascherano por cuestiones personales más que futbolísticas.
La controversia “Icardi si-Icardi no” venía de lejos, desde la época en que Gerardo Martino era el técnico del seleccionado argentino, y que era resistido desde el seno del “grupo estable” era tan cierto como que en el equipo milanés hacía goles de todos los colores y se había ganado la capitanía con tan solo 22 años entonces.
“Si los periodistas saben lo que pienso y conocen lo que está bien y lo que está mal, ¿por qué me quieren hacer decir a mi lo que en realidad deben decir ustedes?”, inquirió Martino a los enviados a la Copa América Centenario, de los Estados Unidos, en aquel caluroso junio de 2016, cuando fue consultado por enésima vez sobre el tema.
Y el “tema” en cuestión no era otro que la ultra promocionada relación de Icardi con la modelo Wanda Nara y la mediatización que se hizo del tema de su amistad con el ex marido de ésta, Maximiliano López. hoy jugando en el Vasco da Gama brasileño.
La respuesta en tono de pregunta dada por el “Tata” encerraba toda una definición. Mientras él estuviera al frente de la selección, Icardi no tendría lugar. Y después su sucesor, Edgardo Bauza, “coqueteó” con sumarlo en alguna convocatoria, pero tampoco lo hizo.
Recién Jorge Sampaoli “se animó” a llevarlo en su primera citación, cuando su discurso pegaba fuerte y él pregonaba una “revolución” en el núcleo del grupo duro de la selección. Pero rápidamente sus intenciones quedaron en la nada, porque Icardi dejó de ser convocado y quien había sido excluido para que él lo reemplazara, el muy resistido por la opinión pública, Gonzalo Higuaín, volvió al equipo.
Pero en realidad Martino, Bauza y Sampaoli fueron responsables por “omisión”, ya que sucumbieron a las presiones de Messi y de sus muy cercanos Éver Banega, Ángel Di María, Nahuel Guzmán, Ezequiel Lavezzi, Lucas Biglia, Sergio Aguero y Mascherano, especialmente Mascherano.
El “Jefecito”, líder ideológico del grupo, compartió desde los 14 años con “Maxi” López (ambos son categoría 1984) la pensión de River Plate y se forjó entre ellos una amistad inquebrantable. Por decantación, nunca Mascherano hubiera aceptado como compañero de equipo a alguien que hubiera “traicionado” a su amigo.
Por eso Icardi estaba agazapado, esperando la revancha, y después del caótico Mundial de Rusia sintió que su oportunidad se acercaba. Y no se equivocó, porque rápidamente se produjo un cambio “forzado”, en el que Scaloni, que se había subido al carro de Sampaoli, no se bajó con él después de la eliminación en los octavos de final ante el campeón Francia.
Icardi, por características de juego, es un “oportunista” del área. Scaloni también, aunque desde el otro lado de la línea de cal. Y en este breve lapso de seis partidos pareció encontrar dos jóvenes líderes que el martes debutaron en la red y pueden perfilarse para empezar a desplazar a Messi y Mascherano: Dybala e Icardi.
Claro que para esto colabora una AFA que hace 85 días anunció, en la palabra de su presidente, Claudio Tapia, que se iba a generar un proyecto “a diez años para los seleccionados nacionales”, pero todavía no arrancó, y presenta a Scaloni prácticamente como si fuera el “técnico del futuro” cuando en realidad no tiene ningún pasado en la gestión. Ningún pasado.
Por eso resulta lógico que ante este panorama Martino haya declinado regresar, pese a la buena relación que mantiene con “Chiqui” (con él y solamente con él). Porque si terminó yéndose porque no le cedían juveniles para los Juegos Olímpicos, cuando se enteró que Boca y River no querían entregarles sus futbolistas a la mayor, apenas atinó a decir “esto se puso peor que antes”, y rumbeó desde Estados Unidos hacia la selección de México.
Diego Simeone y Mauricio Pochettino dijeron que “no” antes que les propusieran algo y Marcelo Gallardo no quiere saber nada con esta dirigencia de AFA. Por eso Scaloni está donde estará; por eso no hay técnico de la sub 20 si él se queda en la mayor, y por eso Icardi se envalentonó y pegó el grito. Lo que no se sabe, pero se intuye, es que también por eso Messi sigue callado. (Télam)
