“No me quisieron firmar un contrato y yo en negro no trabajo”
Matías Tatangelo, tajante respecto a su renuncia en Santamarina. “Siempre que lo exigía me lo prometían para el día siguiente”, contó el nicoleño en Último Bondi. “Me planté antes de ir a Bahía Blanca, terminé viajando por respeto al plantel. Pero hasta acá llegué”, señaló.
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Por Fernando Izquierdo, de esta Redacción
fernandoizquierdo@hotmail.com
Horas agitadas vivió Santamarina este viernes, con la intempestiva renuncia de Matías Tatangelo a la conducción técnica del plantel que compite en el torneo Federal A.
El nicoleño pegó el portazo a horas del viaje a Viedma para el debut en la Reválida, acusando a la dirigencia aurinegra de negarse a sellar el vínculo con un contrato de trabajo que lo respalde.
Poco después de comunicar su situación, Tatangelo compartió sus sensaciones con Último Bondi, emitido de lunes a viernes de 18 a 20 por Tandil FM 104.1 y Eco TV:
-¿Por qué renunciaste?
-Porque estuve trabajando un mes sin contrato y dije “basta”. Decidí que si no estaban dadas las condiciones para firmar, no iba a seguir trabajando de esa manera. No tiene que ver con algo económico ni con los resultados. Leí por ahí que está relacionado con la derrota del domingo pero nada que ver. Sé muy bien adónde vine, conozco la situación económica del club y el tema no viene por ese lado. No pedí mes de adelanto ni nada por el estilo, en el club sabían bien que yo no tenía problemas en cobrar con retraso. Tuve siempre claro adónde venía, lo que nunca me imaginé es que iba a tener que trabajar sin un contrato firmado.
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-Ese respaldo al que cualquier trabajador aspira.
-Claro, es algo que uno exige por ley. Se dilató mucho, siempre era “mañana” o “pasado mañana”. Antes de viajar a Bahía Blanca les exigí que me hagan un contrato, teniendo la determinación de no viajar si no firmaba. Finalmente, viajé por una cuestión de respeto hacia los jugadores y mis compañeros de cuerpo técnico. Me cansé, no quise esperar más. Tuve que averiguar por mi cuenta por qué no se me ofrecía la firma de un contrato. Esto no está bueno. No tengo nada en contra de Diego (Puissant, presidente del club), la culpa no es suya, es un presidente que le está poniendo el pecho a la situación complicada del club. Entiendo que se encuentra con millones de problemas en el día a día y trata de salir adelante.
En este mes di el máximo por el club, me manejé con mucho profesionalismo. No estoy acostumbrado a trabajar en estas condiciones (sin contrato), por lo que me han comentado en alguna charla es algo normal, que pasa en la mayoría de los clubes. Por más que sea así, yo no lo acepto.
-¿Qué explicación te daban ante cada pedido tuyo de firmar?
-No es complicado firmar un contrato. Es redactarlo, establecer esos números sobre los que nos pusimos de acuerdo. Después, el club se queda con una copia, yo con otra y AFA con una tercera. Ocurre que la copia a AFA no puede llegar porque no están finiquitados los contratos anteriores. Entonces, estaría firmando un papel que nunca va a tener validez porque no va a llegar a AFA. No voy a trabajar así, si hay clubes que tienen problemas de este tipo y eligen trabajar así, que lo hagan, pero yo no lo acepto. Soy un entrenador profesional, vivo de esto. Necesito mis ingresos para pagar los impuestos y así, el día de mañana, tener una jubilación. Cuando empezaran a venir viajes largos, iba a viajar sin contrato, lo que me dejaba sin un seguro, expuesto a que me suceda cualquier cosa y no tenga una cobertura.
Antes de ir a Bahía exigí un contrato y me pidieron que espere hasta el lunes. Pasó el lunes, llegamos al viernes y seguía sin contrato, ya está. Tomé la decisión y pedí disculpas al plantel porque merece el mayor de mis respetos, lo mismo la gente de Santamarina. Me han tratado de maravillas, es un club hermoso. Pero no estoy acostumbrado a trabajar así, que los demás clubes se manejen de esta manera no quiere decir que sea algo que esté bien.
-¿Es una posición que tomaste a lo largo de tu carrera o que se forjó a partir de malas experiencias?
-Nace desde experiencias negativas, de confiar en la palabra y que no te cumplan. Te prometen algo y de pronto nadie aparece y vos te encontrás en otro país solo. Yo no puedo confiar en gente que conozco hace veinte días, es la realidad. Entonces, pongamos las cosas en un papel. Porque mañana los resultados no se dan y todo el mundo desaparece. Le dije al club que hoy no tengo la necesidad de cobrar, pero cuando llegue enero o febrero sí la voy a tener. No vine a Santamarina a hacer una pasantía, a trabajar gratis. Yo valoro mi trabajo y exijo que se me pague por él. Dada la situación de este club, no exigía cobrar en término, pero sí hacerlo en algún momento. Y, si no tengo un contrato, ¿a quién le reclamo? En definitiva, es una experiencia que me servirá de aprendizaje para analizar las cosas de otra manera en futuras oportunidades.
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-¿Qué respuesta recibiste desde la dirigencia cuando presentaste la renuncia?
-Mostraron predisposición para que haya una continuidad. Pero es como que esperaron a que les llegue el agua al cuello para reaccionar. Hace un mes que estoy acá y a mi necesidad de firmar un contrato la manifesté el primer día. En los clubes en los que he estado, nunca estuve sin contrato más de tres o cuatro días. Y eran demoras por alguna cuestión migratoria o vinculada a la redacción del contrato. Entiendo que se pueda demorar cuatro días la firma de un contrato, pero no un mes. Si me pasa algo en el entrenamiento, ¿qué hago? De hecho me ha pasado en un club, en una práctica me corté el tendón de Aquiles. Si me ocurre algo así acá, no tengo a quién reclamarle. Yo en negro no trabajo, para algo me recibí y saqué una licencia que pago cada año, siendo algo que me sale carísimo. Entonces, tengo que hacer valer mi trabajo, no sólo en cuanto al monto del salario, también en lo contractual. Sé que son informalidades que existen en la categoría. Yo soy entrenador de ATFA, doy clases allí. Cuando lo hablé con el abogado me dijo que son cosas que suceden en el Federal A. No quiere decir que esté bien. Yo no lo sabía, y no tengo la obligación de aceptarlo.
-¿Qué aspiración tenés de cobrar el mes que trabajaste?
-No me interesa. Sabía adónde venía, se han portado de maravillas conmigo. No puedo pretender, yéndome, cobrar un mes de trabajo cuando hay chicos a los que les deben dos o tres. No sería justo. Lo mío pasó más por una cuestión ética, por exigir una formalidad que entiendo me corresponde porque soy un profesional y no quiero trabajar en negro. Para eso me preparé, estudié y obtuve licencias. ¿Para qué lo hice si voy a terminar trabajando en negro?
Me duele que pasen estas cosas en el fútbol argentino. Amo mi país y su fútbol, cada vez que me toca irme al exterior, donde hice la mayor parte de mi carrera, llevo la bandera en el pecho y defiendo al fútbol argentino.
Pero hasta acá llegué. Los entrenadores no somos como los jugadores, que dependen de la apertura del mercado de pases, nos pueden llamar en cualquier momento. Entonces, prefiero irme a mi casa, estar cerca de mi familia y esperar el llamado de un club que me ofrezca un contrato.