Pilar Arecha, récord nacional, experiencia europea y ambiciosos objetivos
La tandilense ostenta la mejor marca argentina U20 en los 400 con vallas. Permaneció en Rumania casi un año por un intercambio cultural y próximamente competirá en el Nacional U23. Distintas aristas de su carrera, en un mano a mano con Último Bondi.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/arecha.webp)
Por Fernando Izquierdo, de esta Redacción
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailfernandoizquierdo@hotmail.com
La entrerriana Concepción del Uruguay fue testigo del momento más especial en la incipiente carrera deportiva de Pilar Arecha.
La atleta tandilense no sólo se consagró campeona argentina U20 de los 400 metros con vallas, lo hizo estableciendo un nuevo récord para sus distancia y categoría.
Hoy, afincada en Capital Federal, donde transita el comienzo de la carrera de Sociología, Pilar llevó sus entrenamientos y su pasión por el atletismo a las pistas del Cenard.
Allí, prepara sus próximos desafíos, entre los cuales sobresalen sendos Nacionales en U23 y mayores.
De paso por Tandil, la joven atleta formada por “Pucho” Migueltorena visitó Último Bondi (emitido de lunes a viernes de 18 a 20 por Eco TV y Tandil FM 104.1) para referirse a pormenores de su carrera deportiva y al enriquecedor intercambio cultural que la depositó diez meses en Rumania:
-¿Apenas terminó la carrera en Concepción del Uruguay tuviste la sensación que habías hecho un récord?
-Sentí que corrí bien. Y haber ganado la primera serie, en la que están las más rápidas, es sinónimo de haber hecho un buen tiempo. Por ese lado, un poco lo vi venir. Después, cuando llega la confirmación, no lo podía creer. Era mi primer Nacional, fue muy loco que termine todo así.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/arecha_1.webp)
-¿En qué medida pensás en abarcar otras distancias?
-Hoy, corro en 400 con vallas, pero quizá con el tiempo lo haga también en 800, porque el físico me da.
-¿Cuándo arrancaste en el atletismo?
-Hace unos tres años. Empecé tomándolo como un hobby, como deporte recreativo, yendo tres veces por semana. Con el tiempo, comencé a competir. Mi primer torneo importante fueron los Bonaerenses, en los que quedé cuarta. Le encontré el sabor a competir, me puse a entrenar más, sumé días a la semana. Al año siguiente fui al Provincial, en el que quedé cuarta, creo. Con el tiempo, tomé una decisión que me cambió todo porque me fui a Rumania por diez meses, como parte de un intercambio cultural, nada que ver con el deporte. Pero me busqué una entrenadora y seguí corriendo. A mi regreso, volví a entrenar en Unicen.
-La competencia termina dándote cierta motivación.
-Claro, te da las ganas de seguir entrenando y de dar lo mejor de vos. Igualmente, creo que si no tuviese competencias seguiría practicando atletismo. Me gusta correr.
-¿Tuviste claro de entrada que sos una atleta de distancias cortas?
-Sí. El día que ya no pueda hacer carreras de velocidad, dejaré el atletismo. Las carreras largas son muy mentales, pasa todo por la cabeza. Ya veremos, para eso falta bastante, espero.
-¿De inmediato tu entrenador Carlos Migueltorena te asignó esta distancia?
-Siempre corrí con vallas, pero en principio sobre 100 metros. Al tiempo, empecé en 400 y ya me quedé ahí. También lo he hecho en 400 llanos, sin vallas, y quedé sexta del país en mi categoría. Estuvo bien y tengo margen para mejorar pero en vallas soy mejor.
-Aunque parezca sencillo, el atletismo requiere cierta técnica, más aun habiendo vallas de por medio.
-Sí. En mi caso, se me hace un poco más sencillo saltar las vallas por mi altura. Pero cuenta mucho la técnica, la idea es “pasar” la valla, no volar tanto al saltarla porque perdés un poco más de tiempo y, en carreras cortas, resignás décimas de segundo que son valiosas. Hay muchas variantes técnicas, tengo que mejorar, por suerte.
-¿Qué diferencias hay entre tu primer entrenador, “Pucho” Migueltorena, y el que tenés actualmente en el Cenard de Capital Federal?
-“Pucho” es mi primer entrenador, tengo una relación de cariño con él. A Ariel lo estoy conociendo todavía, empecé con él hace tres o cuatro meses. Vamos bien.
-¿Dejás espacio para correr “por la tuya”, fuera del entrenamiento?
-No, porque tengo muy cargada de entrenamiento la semana. En este período, estoy entrenando sólo lunes, martes, jueves y sábado, pero lo de martes y jueves es en doble turno: corro por la mañana y voy al gimnasio a la tarde. Necesito el gimnasio para fortalecer y evitar lesiones.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/arecha_3.webp)
-¿Cómo te ves para pegar el salto a U23?
-Es una categoría en la que ya me estoy metiendo. Dentro de dos semanas tengo el Provincial y, en un mes, el Nacional. Es otra cosa, se trata de la edad en la que más se desarrolla el deportista. Los tiempos son otros, tienen en mi distancia un promedio de 1’02” y yo estoy en 1’04”91/100. Tengo mucho margen para mejorar, no sólo en velocidad, también en lo técnico. Entonces, puedo progresar más rápido. Veremos cómo me va, iré con mucha ilusión al Nacional.
-¿Qué objetivos tenés para el resto de la temporada?
-En un mes voy al Nacional U23 y después tengo el de mayores. Ya conseguí la marca mínima para ir a ambos torneos, pero antes tengo el Provincial U23.
Experiencia europea
-¿Cómo fueron esos diez meses en Rumania?
-Encontré otro país, otra cultura, pensé que me encontraría gente más fría por tratarse de Europa, pero son bastante latinos en la forma de ser. Estuve en una ciudad que se llama Arad, cerca de la capital de Hungría. Similar a Tandil, quizá un poco más grande. En realidad, viví en un pueblito de al lado de Arad, adonde iba cada día para entrenar e ir al colegio. Me quedé en la casa de una familia rumana. En lo deportivo, fui a un club, con una entrenadora. Competí sólo en carreras chiquitas porque, al no ser rumana, no tenía acceso a pruebas más grandes.
Al idioma lo aprendí bastante bien. Sin estudiarlo, de hablarlo con la gente. La comida es muy particular, comen carne pero no de vaca, era todo muy raro. En la cena hacen como si fuera una picada, repitiendo lo que comen en el desayuno.
-¿Pudiste conocer algo más de Europa?
-Sí, con la familia que me hospedó en Rumania viajamos un poco y pude conocer otros países. Y mis padres viajaron a visitarnos, a mi hermana que está en Dinamarca y a mí. Nos encontramos todos en ese país y viajamos un poco por Europa.
-¿Se te hizo largo ese tiempo en Rumania o te hubieras quedado?
-Me hubiese quedado más tiempo. Me gustó la gente que conocí, especialmente la familia que me hospedó, tengo ganas de volver a verla. Lo mismo a mi entrenadora, ella no habla inglés ni español, sólo rumano. Se comunicaba con señas, con un traductor o llamando a alguien para que pueda traducir, me hizo sentir muy bien durante el intercambio. Si bien la pasé muy bien y fue una experiencia increíble, estar en esa situación también tiene sus cosas difíciles. Es estar un año lejos de mi casa, sin mis amigos, mi familia…se complica.
-¿Qué lugar tiene el atletismo en Rumania?
-No es un deporte al que le den mayor relevancia. Hay buenos atletas, más que nada en actividades de lanzamiento. Pero predomina más, por ejemplo, la gimnasia artística.