¿Quién es Joaquín Ruiz, la promesa de Tandil que se hace paso en Boca?
El futbolista de 20 años surgió en el fútbol tandilense, llegó a Boca en 2022 y ya debutó en Primera. Tras destacarse como extremo, se reconvirtió en Reserva y ahora volvió a entrenarse con el plantel profesional.
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Joaquín Ruiz volvió a estar frente a una de esas oportunidades que pueden cambiar el rumbo de una carrera. El futbolista tandilense, categoría 2006, se incorporó esta semana a los entrenamientos del plantel profesional de Boca Juniors por decisión de Rodolfo Arruabarrena, después de haber sido una de las piezas importantes y uno de los capitanes de la Reserva dirigida por Mariano Herrón.
El llamado no representó, sin embargo, el primer acercamiento de Ruiz con la Primera. El juvenil ya había tenido su estreno oficial en noviembre de 2024, cuando Fernando Gago lo hizo ingresar ante Lanús. Ahora, casi dos años después, regresó al grupo de los profesionales en un momento en el que el entrenador debió recurrir nuevamente a las divisiones inferiores debido a las lesiones de Tomás Belmonte y Alan Velasco.
Pero detrás de esta nueva convocatoria hay una historia que comenzó bastante lejos de Boca Predio.
De Ferrocarril Sud y Grupo Universitario a Boca
Ruiz se formó futbolísticamente en Tandil. Antes de llegar al club de la Ribera pasó por Ferrocarril Sud y Grupo Universitario, y luego se incorporó a Santamarina, institución desde la que dio el salto hacia Boca.
En septiembre de 2022, cuando tenía 16 años, se sumó a la Séptima División del Xeneize. Por entonces se lo describía como un interno zurdo o mediapunta, con características ofensivas, y comenzó su recorrido dentro de las divisiones juveniles del club.
La adaptación fue rápida. Según registros difundidos por medios especializados en las inferiores de Boca, el tandilense comenzó a competir oficialmente en AFA a comienzos de 2023 y formó parte del plantel que obtuvo el subcampeonato de la Copa Evo de Bolivia durante aquella temporada. Entre sus principales características aparecían la técnica, la capacidad para recorrer la banda, el uno contra uno y la llegada al área.
Ese proceso lo llevó a dar otro paso durante 2024: su llegada a Reserva.
El salto a Reserva y el contrato profesional
En 2024, Ruiz comenzó a tener mayor protagonismo bajo la conducción de Mariano Herrón. Con apenas 18 años se transformó en una presencia habitual en el equipo y empezó a llamar la atención por sus actuaciones.
En septiembre de ese año llegó una señal concreta de Boca: el club le ofreció su primer contrato profesional, con vigencia hasta diciembre de 2028. La firma se realizó junto a Marcelo Delgado y Raúl Cascini, integrantes del Consejo de Fútbol, y estuvo acompañada por sus padres y su representante, el tandilense Heber Marchioni.
Por entonces, TyC Sports destacaba que Ruiz había llegado a Reserva apenas dos meses antes y ya había acumulado 652 minutos en ocho partidos de la Copa Proyección, con dos goles. También lo describía como un futbolista capaz de desempeñarse como delantero o volante por izquierda, con intensidad para la marca y presencia en el área.
El contrato profesional fue, además, el anticipo de lo que llegaría poco después.
El debut en Primera llegó con Gago
El 3 de noviembre de 2024, ante Lanús, Ruiz tuvo su debut oficial en la Primera de Boca. Ingresó a los 33 minutos del segundo tiempo en reemplazo de Brian Aguirre, en la derrota por 1-0 ante el Granate.
Tenía entonces apenas 18 años y llegaba a ese momento después de haber sido observado primero por Diego Martínez, quien lo había llevado a convocatorias del plantel profesional, y posteriormente por Gago, que finalmente le dio la posibilidad de ingresar a la cancha.
Aquella primera experiencia terminó siendo breve. Durante el ciclo de Gago, Ruiz ingresó en tres partidos y acumuló 38 minutos en Primera. Con el cambio de entrenador y el regreso a Reserva, comenzó una segunda etapa de formación que terminaría modificando incluso su posición dentro de la cancha.
De extremo a lateral: la transformación de Ruiz
Uno de los aspectos más interesantes de la evolución de Ruiz estuvo precisamente en su reconversión.
Durante sus primeros años en Boca había jugado fundamentalmente como extremo izquierdo. Era un futbolista asociado a la velocidad, la gambeta, el cambio de ritmo y la capacidad para llegar al área desde la banda.
Su regreso a Reserva bajo la conducción de Herrón modificó ese escenario. El tandilense comenzó a desempeñarse como lateral izquierdo y también como volante por ese sector. La nueva función le exigió mayores responsabilidades defensivas, pero sin perder una de las características que lo habían distinguido desde sus comienzos: la vocación ofensiva.
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Esa versatilidad terminó convirtiéndose en uno de sus principales argumentos para volver a ser considerado por el cuerpo técnico de Primera.
Siete goles, seis asistencias y dos títulos
El presente de Ruiz en Reserva terminó de darle sustento a la nueva oportunidad.
Antes de ser promovido nuevamente al plantel profesional, el futbolista había marcado un gol ante Independiente por el Torneo Proyección. Con esa conquista llegó a siete tantos en el certamen, a los que sumó seis asistencias.
Además, según los datos publicados por TyC Sports, el tandilense había formado parte de dos equipos campeones del Torneo Proyección.
Así, el futbolista que dos años antes había tenido sus primeros minutos en Primera volvió a quedar en el radar del entrenador, esta vez con un recorrido diferente: ya no solamente como aquel extremo zurdo que había llegado desde Tandil, sino como un jugador capaz de ocupar distintas posiciones sobre el sector izquierdo.
Una nueva oportunidad en Boca
La decisión de Arruabarrena estuvo vinculada directamente con las bajas de Belmonte y Velasco. El entrenador necesitó ampliar las alternativas del plantel y volvió a mirar hacia Boca Predio.
Ruiz comenzó a entrenarse con la Primera el martes y quedó nuevamente cerca de un plantel que ya conoce. No se trató, por lo tanto, de la aparición repentina de un juvenil, sino del regreso de un futbolista que había atravesado distintas etapas dentro de la estructura del club y que ya sabía lo que significaba jugar en la máxima categoría.
A sus 20 años, el tandilense llegaba a esta nueva oportunidad con un contrato profesional vigente hasta 2028, experiencia en Primera, dos títulos en Reserva y una transformación futbolística que amplió sus posibilidades dentro de la cancha.
Para Ruiz, el desafío volvía a ser el mismo que dos años antes, aunque con un recorrido considerablemente más largo detrás: conseguir que aquella primera aparición con la camiseta de Boca dejara de ser una experiencia aislada y se transformara en el comienzo de una carrera estable en el plantel profesional.
Y esta vez, la oportunidad lo encontraba convertido en otro jugador.
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