“Quizá, con un kilómetro más de carrera la ganaba”
La reflexión es de Sergio Hoffman, segundo en la Maratón Internacional de San Juan. “Terminé a un ritmo muy consistente y el ganador venía aflojando”, mencionó el ayacuchense radicado en Tandil. Junto a su pareja Noelia Vargas, 17ma. en su categoría, visitaron Último Bondi.
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Por Fernando Izquierdo, de esta Redacción
Días atrás, San Juan albergó una nueva edición de su Maratón Internacional.
Sergio Hoffman cumplió una sobresaliente actuación, subiéndose al segundo escalón del podio en la clasificación general y obteniendo la victoria en su categoría, comprendida entre los 45 y los 49 años.
También intervino su pareja, Noelia Vargas, ubicada en el puesto 17 de su rango etario, y 60° en la general femenina.
Ambos visitaron Último Bondi (emitido de lunes a viernes de 18 a 20 por Tandil FM 104.1 y Eco TV) para contar detalles de sus actuaciones:
-¿Este segundo puesto está a la altura de tus expectativas?
Hoffman:-Uno siempre sale con esa esperanza de subirse al podio. Las carreras son todas distintas, más aun las de maratón. Se dio una competencia bastante estratégica al principio, fuimos ocho compartiendo un pelotón, aproximadamente hasta el kilómetro 17. Íbamos a un ritmo de 3’30” el kilómetro.
El recorrido tenía mucho de bajada en su primera mitad y luego el terreno se tornaba un poco ondulado. Había que tener cuidado con no desgastar demasiado las piernas porque la carrera es larga y, en determinado momento, lo podés pagar.
Cuando llegamos al kilómetro 17 se rompió ese pelotón, empezaron las ondulaciones y llegué séptimo al kilómetro 20. Tomé un gel y venía con sensaciones no muy buenas, con calor y algo de fatiga. Traté de acomodar la cabeza y el físico, empecé a remar desde atrás y para el kilómetro 36 me puse segundo, a tiro del primero. Me faltó poco para quedarme con el triunfo, llegué a unos 200 metros del ganador. Al final, la fatiga se sintió y no pude acelerar porque el circuito termina en un ascenso.
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-¿Al llegar al segundo puesto valoraste ese sitio o fuiste por el triunfo?
Hoffman:-En mi caso, la cabeza siempre me manda hacia adelante. Cuando llegué al quinto puesto, me puse como objetivo alcanzar al cuarto, al que tenía a 150 metros. A medida que vas avanzando, te vas incentivando, te da esa inyección de adrenalina que te impulsa a sentir que podés pasar a quien tenés adelante. Quizá, con un kilómetro más de carrera podía ganarla porque el primero se había empezado a quedar, había parado dos veces. Yo venía firme, corriendo en 3’35”/3’40” por kilómetro, el ritmo con el que terminé. Igualmente, quedé súper conforme con mi resultado.
-¿Qué caudal de información sobre el circuito tenías en la previa?
Hoffman:-El año pasado había corrido sobre la segunda mitad del circuito, la media maratón. Porque la prueba tiene cuatro distancias: 5, 10, 21 y 42 kilómetros, son todas sobre un mismo trazado, cambiando el lugar de largada según la distancia de la carrera. A la primera mitad también la conocía porque el año pasado Noe había corrido los 42, entonces tenía cierta información en mi cabeza acerca del recorrido que iba a tener. También lo estudié un poco en la previa desde el reloj, porque teníamos mapeado el circuito. A partir de ello, diseñé la estrategia, pensando en almacenar energías para llegar bien al final.
-¿Cuál es tu balance?
Vargas:-Es una carrera que ya había corrido el año pasado. La de 42 kilómetros es una distancia que me gusta y que tiene un significado muy especial para mí. Es un recorrido muy parecido al de la Maratón de Mendoza. Cuando fui a San Juan el año pasado quedé enamorada del circuito. Le pregunté a Sergio si íbamos a volver y me dijo que sí, que de paso él corría también los 42.
Disfruto mucho esta distancia y más aún en este caso porque, al correr en una provincia que no conozco demasiado, lo tomo también como unas vacaciones. Corremos y, de paso, disfrutamos.
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-¿Cómo se comportó el viento al momento de la carrera?
Vargas:-Hubo, de manera continua pero no intensa. Hubo un viento en contra pero sin la fuerza que suele tener en Tandil. Al día siguiente lo sentimos con otra fuerza, sopló el viento Zonda con más intensidad y un aire caliente.
-¿Por qué esta distancia tiene un significado especial para vos?
Vargas:-Corro hace mucho tiempo, más de veinte años. En 2017 me diagnosticaron una enfermedad, que no es grave pero que me obligó a dejar la actividad física. A fines de ese año, falleció mi mamá, lo que me llevó a bajonearme mucho, hasta un estado de casi depresión. Quería empezar a correr pero mi cuerpo no podía hacerlo. Sergio me propuso trazarme un objetivo mayor y nos enfocamos en correr una maratón. Empecé a confiar en él, en mí, en mi mamá, en dejar atrás esa enfermedad que me impedía correr. En determinado momento, la doctora me permitió correr y así fue cómo empecé a abarcar esta distancia. Hice la primera en 2019 y ésta de San Juan fue la séptima.
-En tu caso, pasó la duodécima.
Hoffman:-Sí, llevo doce, en todas corriendo alrededor del rango de las 2 horas y 30 minutos. Siempre proyectando alguna más, no me voy a quedar con esto. Lo que tiene esta distancia es que necesitás mucho tiempo de preparación y de recuperación post carrera. Lo recomendable es correr una cada seis o siete meses. Una vez corrí dos consecutivas y me costó muchísimo la recuperación. Estos desafíos te obligan a dejar un poco de lado las distancias más cortas, de 10 ó 21 kilómetros.
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-¿Cómo abordás el trabajo regenerativo tras semejante esfuerzo?
Hoffman:-La idea es mantenerse siempre en movimiento. Es fundamental el post carrera, al otro día está bueno caminar un poquito, hace trabajos de flexibilidad porque la carrera te deja todo “acortado”, caminás como si fueras pisando huevos. Los días posteriores empezás a trotar muy liviano, agregando minutos día a día. Si el cuerpo te pide parar, parás. Los dolores de pierna quedan unos días. También hay un cansancio fisiológico, te dormís sentado a veces, es el precio que pagás por haber hecho un esfuerzo tan grande.
-¿Qué relevancia le dan a lo mental en este tipo de competencias de largo aliento?
Hoffman:-El 70 por ciento pasa por la cabeza y el 30 restante tiene que ver con lo físico. Tanto en la preparación como en la carrera. Si no estás bien en lo mental, por muy preparado que estés en lo físico no vas a lograr algo importante dentro de tu objetivo. Lo comparo con el alargue en un partido de fútbol, es indispensable llegar bien mentalmente para afrontarlo.
-¿Y cómo es el porcentaje de placer y sufrimiento a lo largo de esos 42 kilómetros?
Hoffman:-Hay un 40 por ciento de sufrimiento y un 60 de disfrute. Porque uno empieza a sufrir en el kilómetro 30, en el 25 a lo sumo. Cuando pasás el 30 es cuando empiezan las típicas preguntas: “¿Qué hago acá?, ¿quién me mandó a correr en esta distancia?”. Tenés por delante esos 12 kilómetros que son los más difíciles. Al tramo final en mi cabeza siempre lo asocio con lugares de mi entrenamiento. Cuando me faltan 10 kilómetros, me enfoco en que es la distancia que hago entre el Cerrito y la tranquera de Pioneros, ida y vuelta. Esa asociación mental me permite que se me haga más llevadero. Lo mismo con esos último 3 kilómetros, que son letales. Los asocio con una vuelta al Dique.
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Vargas:-Coincido, para mí también hay un 40-60. Al principio, me pasan todos. Y, en el kilómetro 25, soy yo la que empieza a ganar puestos. Desde el 30, empiezo a ver mucha gente acalambrada, llorando, insultando…eso me da más fuerza, me hace pensar que voy a llegar, que entrené, que estoy entera y voy a poder.
-La experiencia juega un papel preponderante para evitar “fundirte” antes de tiempo.
Hoffman:-Seguro. Siempre digo que uno es maratonista después de haber corrido cuatro o cinco veces los 42 kilómetros. Recién ahí es cuando descubrís verdaderamente tu potencial. En tus primeras maratones podés cometer mil errores que vas a terminar pagando.
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-¿Qué tipo de errores?
Hoffman:-Salir demasiado fuerte, por ejemplo. O a veces, no salís tan rápido pero al kilómetro 15 te sentís tan bien que decidís aplicar un cambio de ritmo para buscar determinada marca y te terminás quemando. Después de tu cuarta o quinta maratón es cuando encontrás la dosificación justa que exige esta distancia.
-¿Te dejó conforme tu performance?
Vargas:-Más o menos. Estoy feliz porque pude terminar otra maratón, se trata de la séptima, que no es poca cosa. Pero la sufrí más que el año pasado, cuando largamos con 4 grados. Esta vez, lo hicimos con 15 y llegamos con 24. Para nosotros, que estamos acostumbrados a entrenar con frío en Tandil, es mucho calor. Correr con esa temperatura a lo largo de 42 kilómetros se sufre.
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