Recuerdos de Atenas y un técnico para aprender
La experiencia olímpica y las diferencias con el fútbol. Bielsa, "el que más me marcó".
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-¿Es muy diferente la competencia olímpica a la que incluye solamente fútbol?
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Accedé a las últimas noticias desde tu email-Es totalmente distinto. Los futbolistas estamos acostumbrados al hotel lujoso, a los horarios habituales y a estar juntos entre nosotros. En los Juegos Olímpicos, todos los deportistas son iguales. Había un comedor gigante, ahí íbamos todos. Igual, no es lo mismo el comportamiento de los futbolistas y del resto de los deportistas.
-¿En qué sentido?
-Nosotros éramos como soldaditos, acostumbrados a ir todos juntos y no salirnos de la rutina. Otros deportistas andaban con total libertad, se manejaban de otra manera, aprovechaban para pasear y juntarse.
-¿Recordás cosas llamativas?
-Me acuerdo estar saliendo para entrenar, a la mañana, y ver que ya estaba volviendo el de canotaje. El tipo solo o con su entrenador, se llevaba los elementos y había arrancado bien temprano. Los futbolistas, a veces, no nos llevamos ni los botines. Ahí te das cuenta el sacrificio que hacen muchos deportistas, encima en disciplinas que no son del todo reconocidas. Hay que ser muy fuerte para llegar arriba en esos deportes.
-¿Pudiste ver otros deportes en competencia?
-Fuimos a ver un partido de vóley, Argentina contra Italia, y algo de natación. Pero en general estábamos enfocados en lo nuestro, por decisión del cuerpo técnico. Los demás deportistas se manejaban con mayor libertad. La mayor parte de la delegación argentina estaba en un sector y nosotros estábamos en otra punta, como a diez cuadras. Por ahí nos cruzábamos a la hora de comer, pero no teníamos demasiado contacto.
-¿Mantenés contacto con algunos de tus compañeros de 2004?
-Hablaba mucho con Heinze y con Lucho González, porque fuimos compañeros en Portugal. Soy un poco colgado para eso y en esa época no había las facilidades de contacto que hay ahora. Te dejabas de ver un tiempo y se perdía el vínculo del día a día. Pero tengo muy buena relación con todos.
-¿Y en lo futbolístico qué sentías que aportabas a aquella selección? ¿Con qué jugador peleabas el puesto?
-Con los que peleaba era con Mauro Rosales, de Newell’s; y el Chelito Delgado, de Central. Éramos los tres extremos. Ellos tenían más característica de delanteros y yo de volante. El Chelito metía unos centros a la carrera impresionantes, siempre a la cabeza. Yo trataba de aportar lo mío, entrando desde el banco.
-¿En qué te cambió tener de técnico a Bielsa?
-En todo. Antes agarraba la pelota y encaraba. Me ayudó a ver el fútbol de otra manera, a jugar sin pelota y sacar ventaja de esa característica. Aprendí a gastar la energía en los últimos metros de la cancha. A nosotros no nos enseñaban esas cosas, por eso Bielsa fue un adelantado. Fue el técnico que más me marcó.
-¿Su salida de la selección te restó posibilidades?
-Él se fue poco después de lo de Atenas. Vino Pekerman, hizo algunos cambios y no volví a ser convocado. Más adelante sí, me llamó el Coco Basile para amistosos.
-¿Te tocó integrar otro equipo que tuviera el funcionamiento de ese de los Juegos Olímpicos?
-Desde el funcionamiento y lo que quería el técnico, no. Ese equipo jugaba realmente como quería Bielsa.
-¿Qué jugador te sorprendía especialmente?
-Tevez era tremendo, imparable. Y me sorprendía la inteligencia de Lucho González, una madurez increíble para jugar siendo tan joven. Después había casos como el de Mascherano, que debutó en la selección antes que en River, una bestia.
