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AUTOMOVILISMO

“Traer el título de Turismo Carretera a Tandil” pasó a ser el nuevo objetivo de Leonel Pernía

El flamante campeón de Súper TC 2000 redobla la apuesta y quiere la corona de TC. De descanso en la ciudad, dialogó a fondo con este Diario.

Pernía habló de todo con El Eco de Tandil.

Mariano Leunda

 

Por Fernando Izquierdo, de esta Redacción

[email protected]

 

 

En términos de resultados, la de 2019 fue la temporada más importante en la carrera automovilística de Leonel Pernía.

El título en el Súper TC 2000, su protagonismo en la Clase 3 del Turismo Nacional, en la que dio pelea hasta el final en su búsqueda de retener la corona, y una nueva aparición en la Copa de Oro de Turismo Carretera, consiguiendo su mejor resultado final al cierre del certamen (sexto), definitivamente lo catapultaron, una vez más, a un sitio de élite en el ámbito nacional.

Así lo entiende el propio Leo, quien durante su estadía es esta ciudad y desde la comodidad de su quinta familiar, se prestó a una extensa charla con El Eco de Tandil:

“Los números dicen que ha sido mi mejor temporada, pero creo que en cuanto a lo conductivo no estuve por encima de lo que di otros años. De hecho, la temporada pasada pude ganar tres carreras en un mes y se hablaba de que era un año muy bueno. Pero ser campeón de Súper TC 2000 y pintar mi número más bajo en el TC son cosas que posicionan a éste como mi mejor año en cuanto a números”, comenzó narrando “Tanito”.

-¿Y conductivamente cuál ha sido “tu año”?

-Puedo mencionarte 2010, todo el mundo se acuerda de que perdí el campeonato con Norberto (Fontana, en TC 2000), pero nadie recuerda que le gané un mano a mano a “Pechito” López en su mejor momento. El siguiente también fue un año excelente, recorté más de 40 puntos que Rossi me llevaba en el campeonato. Llegué al frente del certamen a la última fecha y se me rompió el auto. También 2018, cuando gané tres carreras en un mes, pinté el “7” en TC, salí campeón de TN y estuve a nada de serlo en Súper TC 2000.

-En Súper TC 2000, resultó determinante el buen arranque de temporada con dos victorias consecutivas. Con ello, evitaste tener que “trabajar para el equipo” en determinado momento del año.

-Tal cual, fue fundamental. Haber ganado las primeras dos carreras después de un cambio reglamentario tan grande fue importante para mí, me permitió posicionarme delante de mi compañero de equipo, que es el primer rival que tenés a la hora de comenzar un campeonato. De ahí en adelante, lo importante fue mantener la punta del certamen y, sobre todo, la diferencia sobre mi compañero.

-¿Cómo asimilaron vos y la categoría el cambio reglamentario desde lo técnico, con la implementación de los motores turbo?

-Personalmente, me trajo la tranquilidad de saber que ya no tendríamos rotura de motores, algo que me dejaba un poco intranquilo a la hora de pelear un campeonato. La confiabilidad es algo que, siempre, te brinda calma. Y se trató de un año en el cual la paridad fue mucho mayor respecto a anteriores. Salimos campeones en el año de más paridad en cuanto a la potencia de los motores. Pero, si me das a elegir, prefiero los motores con más ruido. En lo deportivo estuvo bueno, no tan así por el lado del sonido. Respecto al reglamento técnico, la quita de la carga aerodinámica es algo que a los pilotos no nos gusta mucho.

-En cuanto a la confiabilidad, en tu caso ha sido un año óptimo en general, no solamente en Súper TC 2000.

-Sí. En TC solamente tuve una rotura de un neumático, algo propio de las carreras, con lo que nada tiene que ver el equipo; y un toque en San Nicolás. En Turismo Nacional y en Súper TC 2000 no tuve ningún abandono. Eso también ayuda a pensar que 2019 ha sido mi mejor año.

-Padeciste un tramo fulgurante de Matías Rossi, ganador de tres fechas consecutivas. ¿Te hizo pensar que te arrebataría el título o esperabas que sufriera una merma lógica?

-Siempre que pierde la punta del campeonato, uno se preocupa. Porque por algo la perdí, y no la perdí por abandonar. En ese momento fuimos superados por Toyota y por Rossi. Creo que ahí fue clave la prueba en el Cabalén, pudimos reaccionar y poner un auto nuevamente competitivo. Rossi no me había sacado muchos puntos de ventaja, pero esa reacción que tuvimos fue crucial. Si yo no me posicionaba encima suyo en el campeonato luego de los 200 Kilómetros de Buenos Aires, era campeonato perdido. Lo entendimos así con el equipo, pudimos responder a tiempo.

-¿Facundo Ardusso te respaldó como compañero en tu búsqueda del título? ¿Quedaste conforme con su postura?

-Sí, es un profesional, al igual que “Facu” Conta y el “Negro” Milla, quien trabajó muy bien desde principio de año. En las últimas dos carreras, cuando tenían que trabajar para mí, lo hicieron. Cuando “Facu” (Ardusso) recibió una orden en Salta, si bien rezongó y no estuvo de acuerdo, hizo lo que tenía que hacer, acatarla. En la última carrera, si bien hubiese estado bueno tenerlo atrás, rápidamente lo superaron los dos Toyota y me la tuve que arreglar solo, pero es parte de la carrera.

-¿Cuál fue el plus para obtener un título que se te había negado en muchas oportunidades?

-Si comparo con mi primera oportunidad, pienso que la diferencia viene por el lado de la experiencia. En 2010, lo pierdo con Norberto (Fontana) en una definición que me agarró en mis comienzos. Recuerdo que él clasificó 14to. y llegó al domingo con un auto tremendamente superior al mío. Yo debía hacer lo mejor que pudiera y nada más, pero intenté ir más allá de mis posibilidades y me salió mal. Esta vez, en la última fecha, tuve “el auto a batir” del fin de semana. Te da una confianza extra el hecho de saber que tenés el auto para salir a pelear, al menos, de igual a igual. Algo que no tuve cuando perdí un campeonato en San Luis ante “Bebu” Girolami.

-¿Quién es el mejor piloto del automovilismo nacional?

-Hay dos que están siempre en un altísimo nivel: Rossi y Canapino. Pero en un lote del que no puedo sacar a otros como el “Flaco” Ardusso, como Werner, que es un piloto aguerrido y rápido, bravo a la hora de superar. Ellos tienen un nivel con el cual te pueden ganar cualquier día. Al mínimo error te superan, y son difíciles de vencer.

-¿”Pechito” López está en el exterior porque su nivel excede el medio local u ocupa un lugar en el que podrías estar vos, Rossi, Canapino…?

-Él lo buscó y se lo ganó. Pero no creo que lo haya logrado por tener un nivel superior al de los tres o cuatro pilotos top del país. Demostró sus condiciones en el WTCC, pero como también demostró las suyas Canapino en IMSA o las hubiese demostrado Rossi si se subía al WTCC. Hay tres o cuatro pilotos del país que están al nivel de “Pecho”. De hecho, cuando él se fue, no lo hizo siendo campeón de todo. Sí es un piloto que, si vuelve al país, estará entre los cinco mejores.

-¿Estás a gusto en Renault? ¿Los procesos de renovación del vínculo son fluidos o suelen verse obstruidos?

-En 2018 fue difícil, porque llegué con chances de ganar el campeonato a Buenos Aires y en esa carrera me tocó renegar un poco con el auto. Abandonamos, y también en la última, fue complicado y en ese momento se me pasó por la cabeza un cambio de aire. Pero el grupo de Marcelo Ambrogio es como si fuera mi familia, si hubo algún momento duro para la chance de seguir, fue ése. Pero todo volvió a la normalidad, fue un momento puntual en el que no me sentí cómodo y pensé en cambiar, pero fue la única vez en las ocho temporadas que compartimos. Este año, la renovación fue bastante más fácil.

-¿De acuerdo con tu personalidad, ser el campeón es sacarte un peso de encima o absorber una presión?

-A partir de hoy, voy a vivir el automovilismo desde otro lado. Con la tranquilidad de haber sido campeón con este grupo humano de Ambrogio. Habíamos hecho cosas tremendamente importantes dentro del automovilismo, pero nos debíamos un campeonato. Lo voy a disfrutar, pero conociéndome y sabiendo el gustito que te da tener el “1”, no me va a cambiar en absoluto la motivación. Voy a seguir siendo el mismo piloto, entregando todo cada fin de semana para defender el título.

 

Edad y preparación

 

-Sos de los pilotos más longevos en el lote de élite del país, lo que podría verse como una desventaja. ¿Es algo que compensás con haber estado siempre bien físicamente?

-Entiendo que, más que mi estado físico, mi ventaja es que empecé tarde en el automovilismo. Hoy, con 44 años, tengo las mismas carreras que pilotos de 26 ó 27, que a los 12 ya estaban subidos a un karting. De los pilotos de mi edad, hay una gran diferencia de carreras, he corrido muchas menos. Entonces, mi motivación está a la altura de un piloto de 28 ó 30.

-¿Y tener menos carreras que los pilotos de tu edad te hace ver superado en experiencia?

-No, los trece o catorce años que tengo en esto me permiten estar a la altura en ese sentido. Me parece que los primeros cinco años son los que te forman como piloto. A partir de ahí, ya pasaste por todas.

-¿Sos obsesivo con la preparación física?

-Sí. Siempre fui de entrenar, desde que era chico y jugaba al fútbol en Independiente de Tandil, con pretemporadas exigentes, las cuales te quedan incorporadas y te marcan como persona. De ahí en adelante, nunca dejé de entrenar, considero que si no estás al cien físicamente, das una ventaja.

-¿Cuál es tu rutina?

-Trabajo mano a mano con el profesor Erbín, preparador físico del boxeador Brian Castaño. En la semana hago dos doble turno, y entreno otros tres días en uno. También me cuido en las comidas y este año voy a arrancar con un nutricionista. Hasta ahora, venía siguiendo lo que hacía cuando jugaba al fútbol, igualmente nunca fui de comer mucho.

-¿Qué representó tu aparición televisiva en un programa de debate?

-Me di cuenta de que no nací para estar en televisión. No soy de meterme en las conversaciones ni de polemizar mucho. Soy muy frontal, si me atacan me pongo a discutir pero si no, no hablo mucho. Nunca me sentí cómodo ahí. Pero fue una etapa linda, es bueno estar, te da presencia, la gente te conoce desde otro lado, generalmente al piloto no se le conoce la cara. El último tiempo me costaba ir, yo estoy sólo de lunes a jueves con mi familia, e irme un lunes era complicado.

-¿Qué deberías lograr en 2020 para superar a 2019?

-Mi objetivo pasó a ser traer el título de Turismo Carretera a Tandil, la ciudad quiere que alguien de acá lo consiga. Además, buscaré recuperar el de TN y retener el de Súper TC 2000.

 

 

Turismo Carretera

 

-¿Qué objetivos trazás para la temporada 2020 de TC?

-Es una categoría en la que nunca tuve la posibilidad de integrar una estructura que me permita salir a pelear un campeonato porque es extremadamente caro conseguir el presupuesto. Me toca volver a cambiar de equipo porque en el que estaba, económicamente se modificaron mucho las condiciones. Pero confío plenamente en el equipo de Alifraco, creo que lo podemos hacer muy bien. Encaro un año con una estructura nueva y, eso, quizá no te da la estabilidad necesaria para hacer lo que hace Canapino.

-¿En qué marca la diferencia?

-Es uno de los mejores pilotos, tiene a su padre que es uno de los mejores chasistas, y el auto en el patio de su casa con el motorista metido todo el día ahí. Es todo un equipo trabajando para un solo auto. Para intentar ganarle, tenés que hacer algo parecido. En ese sentido, el resto estamos dando demasiada ventaja, pertenecemos a equipos que tienen tres o cuatro autos entre TC y TC Pista. Es como que salimos a correr y lograr el mejor resultado posible, cuando Canapino sale a buscar el título.

-Tuviste una temporada de mayor a menor, decayendo luego de obtener resultados alentadores al principio.

-Pareció eso, si uno mira los números ve que perdí muchos puntos en las últimas carreras. Pero hasta el momento de largar la serie en San Nicolás era un claro candidato a salir campeón, estaba largando en la primera fila. Una carrera en la que, en seco, estuve siempre entre los tres primeros, pero se largó a llover, la puesta a punto no nos sentó bien, perdí lugares y quedé relegado. Y después, me compliqué pinchando una goma en La Pampa. Me caí en los play off, pero el nivel del año fue parejo, estando siempre entre los diez, por eso terminamos pintando el “6”.

-¿A qué más atribuís esa hegemonía de Canapino? Es infrecuente que un piloto obtenga tres títulos consecutivos.

-Es algo que se le terminó dando, en 2018 lo tenía perdido al campeonato, después de un toque en la serie. Pero luego, con la lluvia, se terminó viendo favorecido. Los otros dos títulos los logró con mayor claridad. Este tricampeonato responde a que, tanto él como el padre, son tremendamente capaces en lo suyo y hacen todo exclusivamente en función del campeonato, con un sponsor muy fuerte. Alberto no gasta energías en asistir a otros equipos, brinda todo a un solo auto y, con ello, te hacen una pequeña ventaja.

-¿Creés que la ACTC, en su incesante búsqueda de establecer cierta paridad, termina siendo justa con su reglamento?

-Sí, para mí está parejo. Si tengo que decir que alguna marca esté levemente favorecida, puede ser Ford, que tiene un poco más de carga aerodinámica y sigue contando con un motor muy potente. Pero nadie se quejó del reglamento, lo cual es una muestra muy clara de que las cosas están parejas.

-¿Corrés con Torino porque considerás que es la mejor opción o porque “es lo que hay”?

-Me encariñé con la marca. Tiene una hinchada humilde, pequeña, pero te hace sentir su cariño. Pero todos saben que soy hincha de Chevrolet y estoy identificado con esa marca. Corro con Torino porque me surgió la posibilidad de hacerlo con Laborito, era eso o nada. Fernando tenía un Torino en Dolores y se dio por ese lado. Después, estando en la marca, surgió la chance de Maquin Parts, y ahora lo de Alifraco. Pero volver algún día a Chevrolet está entre las posibilidades.

 

 

Turismo Nacional

 

-¿Cuál fue el balance respecto al TN?

-Tuve un año excelente, cambié de equipo y nadie apostaba por nosotros. Cuando dejé el Honda todos me dijeron que estaba loco. Vinimos a Tandil a buscar un auto que estaba sin correr desde hacía mucho tiempo. Lo hicimos a las apuradas en enero, fuimos a probar antes de la primera carrera y todos terminaron hablando del Vento. En el año, recibí varias sanciones, de las cuales sólo la de la última carrera fue justa. Eso hizo que no fuéramos campeones.

-Incluso, en técnica te viste despojado de una victoria lograda en pista.

-Claro, en la penúltima carrera, una vez que nos habíamos repuesto de lo de principio de año, cuando nos aplicaron una triple sanción, algo que no se había visto en toda la historia, que sancionen tan duramente a un piloto por un toque de carrera…ya está.

-¿Arriba de cuál de los tres autos disfrutás más?

-El que vaya mejor, ja. Tienen momentos, a veces va mejor uno, a veces otro. El más lindo es el que va neutro y te hace renegar poco. Con el de TC es más difícil lograrlo que con el de Súper TC 2000 o el de Turismo Nacional. Lo que disfruto es estar arriba de un auto de carrera. El de TC tiene tracción trasera, y a medida que van pasando las vueltas se cae mucho más que los otros dos. El de TN va mucho más en el aire, es mucho más divertido correr una final que dar una vuelta. El de Súper TC 2000 es lindo de manejar, fundamentalmente cuando tenés más carga, como vamos a tener este año. Es un auto que te obliga a ser agresivo en todos lados.

 

 

Familia

 

-¿Hasta qué punto se involucra papá Vicente y hasta dónde le hacés caso?

-Nunca fue de meterse, disfruta lo que hago. Me tiene mucha confianza, eso facilita mucho las cosas, no es de decirme qué tengo que hacer. Compartimos los ideales básicos de cómo manejar y cómo correr.

-¿Esa similitud de estilo se da a partir de conceptos que te ha brindado en tus comienzos o de lo que pudiste captar viéndolo correr?

-Entiendo que ha sido de verlo correr y de escuchar sus opiniones. Uno va generando una idea, pero también va un poco en uno. Mi hermano Gastón era un piloto muchísimo más agresivo, y él también estaba en casa escuchándolo a papá. Entonces, también tiene que ver con cómo entiende cada uno las maniobras en cada momento, es muy particular de cada piloto.

-¿Tu hermano Mariano podría forjar una carrera similar a la tuya teniendo en cuenta que también empezó de grande?

-Con él me saco el sombrero, ganó en el TC Mouras, fue segundo en la Clase 3 del Turismo Nacional. Cuando tiene el auto anda rápido, está adelante, pero no ha encarado el automovilismo tan de lleno como yo, también está en el fútbol, con su empresa en Buenos Aires.

-¿Y tu hijo Thiago?

-Le veo muchas condiciones. Es difícil opinar desde el lado de padre, se puede perder la objetividad. Pero todo lo que me está mostrando me hace pensar que tiene un gran futuro en el automovilismo.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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