Un caso que disparó la ayuda profesional
El caso del suicidio de Mirko Saric fue paradigmático y resaltó la importancia del aspecto psicológico, aún en futbolistas profesionales que parecieran tener todo lo que usualmente se relaciona con el éxito.
“Yo tengo un gran respeto por los jugadores de fútbol porque sienten emociones muy intensas a una edad en la que la mayoría de los seres humanos no sienten”, dijo alguna vez el escritor Osvaldo Soriano.
En la actualidad, San Lorenzo, el club donde jugaba Saric cuando decidió quitarse la vida a los 21 años, cuenta con dos psicólogos deportivos en las juveniles, quienes se encargan de abordar situaciones relacionadas estrictamente a lo futbolístico y que, llegado el caso, derivan a otros profesionales.
“Nosotros tenemos muy en cuenta la parte psicológica y otros factores que cuando yo jugaba no tenía. Como futbolista padecí el hecho de no tener una ayuda en su momento, pude hacerlo gracias a mi familia”, dijo el coordinador general de las Divisiones Inferiores del “Ciclón”, Fernando Kuyumchoglu, en declaraciones a NA.
En esa línea, detalló: “Lo que hacemos es darles herramientas a los chicos para que estudien, se formen, busquen aprender algún oficio, para poder afrontar todo lo que se viene”.
“Además, trabajamos el tema de la presión y de lo que significa ser un futbolista de alto rendimiento con los profesionales que los acompañan en la pensión del club y en el día a día”, finalizó.
Bernardo Romeo, quien fue manager del “Ciclón” y actualmente es coordinador de Juveniles de la Selección argentina, intenta “aconsejar a los chicos en formación” a partir de sus experiencias.
“El jugador de fútbol se encuentra rápidamente con cosas que no son normales. El área de psicología en el deporte es muy importante, quizás antes no había tanto en ese aspecto”, remarcó. (NA)
