Vega, en “el mejor lugar que podría haber elegido”
El ex arquero de River aporta su experiencia en el equipo que dirige Matías Almeyda en Estados Unidos. Alejado del gran público, asegura que “siempre preferí el bajo perfil”.
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Quienes tienen la suerte de conocer Times Square, en Nueva York, saben que es una de las esquinas más luminosas, famosas y concurridas de todo el mundo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEncontrar a alguien conocido allí es casi como hallar una aguja en un pajar.
Sin embargo, el rostro aindiado, la altura y el buzo que se multiplicaba en otros cuatro o cinco (no más) con sus atuendos deportivos idénticos, llamaba la atención.
Era Daniel Vega, el arquero que había surgido en Nueva Chicago y alcanzado luego fama y reconocimiento en River Plate -jugó 78 partidos como titular y obtuvo el título del Clausura 2008 y el ascenso en 2011-, que aprovechando el viaje de su nuevo equipo a la gran Manzana, había salido a recorrer la zona.
Distendido, sin el acoso que en Argentina (y en River) era tan común para él, se dispuso a la charla sin apuro.
-Es como si hubieses salido del radar. Pocos saben qué es de tu vida…
-Es verdad. Pero no me preocupa. Diría que al contrario. Siempre preferí el bajo perfil y éste es el mejor lugar que podría haber elegido.
-Seguramente muchos te hacen ya retirado.
-Y… tan errados no están. Ya tengo 35 años, pero como siempre fui muy disciplinado en todo, te diría que tengo unos años más para atajar.
-¿En qué equipo estás ahora?
-En San José Earthquakes. Después de River estuve en Chipre un par de años y de ahí me fui a Miami, donde atajé dos años en Miami FC y uno en Tampa Bay Rowdles. Cuando el Pelado Almeyda se hizo cargo de la dirección técnica de este equipo nos convocó a Espinoza, a Andrés Ríos y a mí, y en mi caso diría que acepté “de una”.
-¿Te gusta la vida en Estados Unidos?
-Sí, mucho. Ya me está por salir la ciudadanía norteamericana y es casi un hecho que me voy a quedar definitivamente acá. Mi familia está feliz, y aunque la vida acá no es todo color de rosas como algunos pueden llegar a creer, es mucho mejor que en Argentina. No tenemos sobresaltos, cobramos cada quince días…
-¿Sos bueno para pelear contratos?
-Ja. Más o menos… acá uno arregla por determinada cantidad de dólares y si el contrato es por dos, tres o cuatro años a nadie se le ocurre ir a pedir una mejora. Lo pactado queda firme.
-¿Dónde vivís?
-En una linda zona de San José, al sur de San Francisco. Está considerada como la ciudad más segura entre aquellas que tienen más de 500 mil habitantes. Y eso también suma, no puedo negarlo.
(En ese momento pasó alguien ofreciendo marihuana, y el Indio Vega dijo “acá hay cosas que sorprenden. Donde vivo está prohibido fumar cigarrillos, pero se permite fumar marihuana”).
-A pesar de lo que decís, ¿extrañás algo de Argentina?
-Sí, claro. Sobre todo a mi familia y a mis amigos. Y trato de ir seguido. Igualmente, yo el desarraigo lo sufrí de muy chico. Nací en Cutral Co, Neuquén, y ya a los 14 años me fui a probar suerte con el fútbol a Buenos Aires…
“Llegamos por insistidores”
-¿Soñabas con llegar a esto?
-No, pero bueno… Uno se prepara. Lo que sí te digo es que los mejores quedaron en el camino. Los que seguimos, llegamos por insistidores y porque entrenamos, entrenamos y entrenamos. Es la única forma.
-¿Nunca te arrepentiste de tanto esfuerzo?
-Sí, ahora. ¿Sabés por qué? Porque antes cuando perdía me amargaba, me encerraba, si salía era seguro que alguno me puteaba. He recorrido infinidad de lugares y casi ni salía de los hoteles. De hecho ésta es la quinta vez que vengo a Nueva York y la primera que vengo a Times Square. Soy muy introvertido. Pero volviendo a lo que me preguntabas, ahora si pierdo obviamente no voy a estar feliz, pero llego a mi casa y salgo a comer o a pasear con mi familia.
-¿Y qué tal la gente?
-Ja ja. Acá nadie te da bola. ¿No ves? Nadie te registra. Solo conocen a los que juegan fútbol americano, que tienen unos físicos terribles y que es el deporte que siguen los yanquis. Acá si viene alguien fanfarrón o que le gusta que lo halaguen, le pidan autógrafos y fotos, al mes se vuelve o antes se suicida.
-Y con Almeyda, ¿cómo es la relación?
-Muy buena. Ya lo había tenido como técnico en River. Es un obsesivo. Ahora en un rato nos junta a todos para la charla y no sale porque está preparando videos, estrategias… Este club el año pasado solo ganó 4 partidos y ahora ha levantado un montón.
-¿Va mucha gente a las canchas?
-Sí, se llenan, sobre todo de latinos. Es todo muy especial, porque salgo yo y me aplaude toda la cancha. No sólo los de mi equipo. Lo mismo si saco una buena pelota. Y después vienen chicos a saludarnos o a sacarse fotos, tanto hinchas de nuestro equipo como del otro. Es muy llamativo y lindo a la vez. Diría que se toman las cosas como debe ser: esto es un deporte, no una guerra.
