Alberto Gauna y los 50 años de Cerro de Leones: "El mensaje de memoria e identidad sigue vigente"
El prestigioso documentalista recordó los desafíos de filmar en las canteras durante la década del setenta y analizó el estreno de la obra de Daniel Giacomeli que celebra medio siglo de una película fundamental para la historia local.
El reconocido realizador y documentalista Alberto Gauna regresó a su ciudad natal para participar de un evento histórico: la celebración de los 50 años de su emblemático film Cerro de Leones. Estuvo en el Desayuno de Tandil Despierta, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1, donde compartió sus sensaciones sobre el legado de su trabajo y el lanzamiento de un nuevo largometraje que rinde homenaje a aquel hito del cine nacional.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailRadicado desde hace años en Málaga, España, manifestó sentirse “como en casa” al volver a recorrer las calles tandilenses. El motivo central de su visita es la presentación de Un sueño cargado de futuro, un documental de 90 minutos dirigido por Daniel Giacomeli, profesor y doctor de la Facultad de Arte de la Unicen. “Ha puesto todo su empeño en esta obra. Creo que será un gran trabajo y que tiene un enorme futuro como documentalista”, destacó, y confesó que prefirió no verla antes del estreno para sorprenderse junto al público en el Teatro del Fuerte.
La vigencia de la memoria y la identidad
Al cumplirse medio siglo de su rodaje, reflexionó sobre el impacto que la producción mantiene en nuevas generaciones y en el ámbito internacional. La obra, centrada en la denominada “huelga grande” de los canteristas y el movimiento anarquista en la zona, trascendió las fronteras locales. “En otras partes del mundo se conoce ese hecho histórico. Un japonés, por ejemplo, puede tener una referencia de Tandil a partir de ella, y eso lo impulsa a investigar”, comentó.
También remarcó que, pese a las limitaciones técnicas de la época, el objetivo siempre fue preservar la memoria colectiva. “No sé qué piensa hoy un chico de 18 años al ver una producción en blanco y negro de hace tanto tiempo, pero creo que mantiene vigencia”, señaló. En ese sentido, mencionó que el Instituto Lumière de Francia la ha calificado como “un clásico argentino”, reconocimiento que refuerza la necesidad de conservar el material original.
El desafío de filmar en otra época
Durante la entrevista, evocó las dificultades técnicas y económicas que implicaba hacer cine en 1975. “Había que dejarse la piel. Tenía 23 años y me quería comer el mundo”, relató. El equipo estaba integrado por amigos, cinéfilos y colaboradores como Ignacio Rodenas, quienes suplían la falta de recursos con compromiso y pasión. Se filmó en formato de 16 milímetros, un estándar que hoy vuelve a valorarse por su calidad fotoquímica.
Entre las anécdotas más recordadas, destacó el apoyo de la Municipalidad de Tandil durante la gestión del entonces intendente Lester. “Desde Cultura gestionaron una subvención. Cuando fui al laboratorio en Buenos Aires con el cheque que me entregaron, la cifra coincidía exactamente con lo que debía. Lo endosé y quedé empatado”, recordó entre risas, y subrayó que en su vida “no existen las casualidades”.
La mística del rodaje
Debido a la falta de tecnología para registrar sonido directo, los actores, entre ellos Chicopiedi, Marilena Rivero y Cataldo Aielo, debieron viajar meses después a Buenos Aires para realizar el doblaje. “Improvisamos en una escuela de cine y terminamos de madrugada. Como no tenía dinero para pagarles alojamiento, durmieron en colchones en el suelo de mi casa. Esa es la pasión de quien ama el cine, es una forma de vida”, afirmó.
Del analógico al futuro digital
El debate sobre los soportes también formó parte de la charla. Defendió la latitud del material fotoquímico, al considerar que el negativo analógico ofrece matices de color y calidad que el digital aún intenta igualar. “El interrogante es qué pasará dentro de 100 años. No sabemos si el formato digital perdurará o se diluirá. Por ahora, el soporte más seguro sigue siendo el analógico”, explicó. Además, anunció que donará los negativos originales a una asociación de documentalistas argentinos para su preservación.
Málaga y Tandil: ciudades en transformación
Consultado sobre su vida en España, describió una Málaga transformada por el turismo masivo y la gentrificación. “La realidad ha desplazado a la planificación”, afirmó, y trazó un paralelismo con el crecimiento de Tandil. “La ciudad cambió mucho, pasó de 70 mil a 150 mil habitantes. Es necesario planificar todos los sectores, desde los servicios básicos hasta el ámbito cultural”, advirtió.
Finalmente, reiteró la invitación a la función en el Teatro del Fuerte y destacó que el cine se completa cuando llega al público. “La película empieza en la pupila del espectador, ahí es donde se resignifica”, concluyó, visiblemente emocionado por el reconocimiento de su ciudad y el impulso de nuevos realizadores locales como Daniel Giacomeli.