Fecha de vencimiento: cómo leer las etiquetas y evitar riesgos en casa
La licenciada Viviana Menéndez, Técnica en Alimentos, referenció la diferencia entre ambas situaciones y el tiempo que tenemos para ingerir los productos.
La especialista Viviana Menéndez visitó los estudios de Plataforma Magazine, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1, para profundizar sobre un tema que suele generar confusión en los hogares: la fecha de vencimiento. Con un enfoque práctico, la profesional detalló cómo la correcta lectura de las etiquetas y la organización de la heladera resultan fundamentales para garantizar la inocuidad de lo que consumimos.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn primera instancia, la licenciada explicó que en nuestro país rige el Código Alimentario Argentino, la reglamentación que define las pautas para la industria local. A diferencia de otros países donde se distingue entre "fecha de caducidad" y "consumo preferente", en Argentina la fecha de vencimiento es un indicador unificado que garantiza tanto la seguridad del alimento como sus características organolépticas, es decir, su olor, sabor y textura original.
Menéndez enfatizó que la fecha establecida por el elaborador surge de estudios técnicos rigurosos. "Es el momento en el cual el productor identifica cuándo es seguro el alimento o cuándo pierde su calidad", sostuvo. Asimismo, recomendó el uso de la tecnología, como las cámaras de los teléfonos celulares, para ampliar la letra chica de los envases, que a menudo resulta de difícil lectura para el consumidor promedio.
Respecto a los productos con mayor vida útil, como los envasados en sistema tetra pack o latas, la especialista aclaró que pueden tener una vigencia de hasta dos años. Sin embargo, advirtió que una vez abiertos, las reglas de juego cambian radicalmente. El tiempo de durabilidad se reduce de manera drástica y el modo de almacenamiento se vuelve la clave para evitar intoxicaciones o desperdicios innecesarios.
El manejo de los envases y los tiempos de consumo tras la apertura
Uno de los puntos más destacados de la entrevista fue la gestión de los alimentos una vez que se rompe el sellado original. Menéndez utilizó el ejemplo de la leche de larga vida para ilustrar un error frecuente: aunque el producto cerrado pueda durar 45 días a temperatura ambiente, una vez abierto solo se mantiene seguro durante tres días bajo refrigeración. Esta misma regla de las 72 horas es aplicable a la mayoría de los productos conservados en tetra pack o latas.
Sobre los productos como lentejas o garbanzos en cartón, la licenciada sugirió que, de no utilizar la totalidad del contenido, lo ideal es trasvasarlo a un recipiente hermético. Recomendó conservar el alimento con su jugo de conservación, ya que su alto contenido de sodio ayuda a mantenerlo, aunque aconsejó enjuagar las legumbres justo antes de ser consumidas para reducir el aporte de sal en la dieta.
En cuanto a las latas, la advertencia fue terminante: nunca se debe guardar el remanente de alimento dentro de la lata abierta en la heladera. "Una vez abierta, la lata pierde su capacidad de conservación y puede volverse tóxica", remarcó la licenciada. El contacto del metal con el oxígeno y la humedad acelera procesos químicos que ponen en riesgo la salud, por lo que es obligatorio pasar el contenido a un envase de vidrio o plástico con tapa.
Por otro lado, la profesional se refirió a la compra de alimentos sueltos en dietéticas, una práctica muy común en Tandil. El riesgo principal radica en la falta de trazabilidad, ya que el consumidor desconoce la fecha de vencimiento original y las condiciones de almacenamiento previas. En estos casos, Menéndez instó a los vecinos a consultar siempre al comerciante sobre la procedencia y el envase primario del producto para tener una noción clara de su frescura.
Ofertas, congelados y la organización estratégica del hogar
La licenciada también abordó la problemática de las promociones en supermercados, como los conocidos dos por uno o tres por dos. Aseguró que estos descuentos suelen aplicarse a productos próximos a vencer, por lo que es imperativo revisar la fecha antes de concretar la compra. Si el consumidor decide adquirir estos artículos, debe ser consciente de que su consumo tendrá que ser inmediato, preferentemente dentro de la misma semana.
Una consulta recurrente durante la entrevista fue la posibilidad de congelar productos que están cerca de su fecha límite, como el queso crema o los lácteos. Menéndez explicó que el frío detiene el proceso de deterioro, pero aclaró que el alimento no mantendrá las mismas características al descongelarse. "No va a tener la misma textura, por lo que recomiendo usarlo exclusivamente para cocinar salsas o rellenos, donde la consistencia original no sea vital", señaló.
En cuanto a la organización doméstica, la especialista introdujo el concepto PEPS: "Lo primero que entra es lo primero que sale". Este método debe aplicarse tanto en la alacena como en la heladera, colocando los productos con vencimiento más cercano al frente y los más nuevos al fondo. Es la misma lógica que utilizan los comercios para rotar su stock y que permite evitar que los productos queden olvidados y se venzan en el hogar.
Finalmente, se refirió al almacenamiento de aderezos como la mayonesa. Ante la consulta de los oyentes sobre si es conveniente trasvasarla a un frasco de vidrio para "conservarla mejor", la licenciada fue tajante al desaconsejarlo. Explicó que la manipulación excesiva aumenta el riesgo de contaminación y que los envases con tapa están diseñados para mantener la higiene. La recomendación final fue clara: leer siempre los envases y respetar las indicaciones de conservación del fabricante para asegurar una mesa saludable.