Ángel Orbea: “El encierro no es solución para los jóvenes; se necesita abordaje clínico y terapéutico”
El presidente del Colegio de Psicólogos Distrito VIII analizó el impacto de la posible baja en la edad de imputabilidad y advirtió sobre la falta de equipos profesionales capacitados para enfrentar la problemática del delito juvenil en el contexto actual.
El licenciado Ángel Orbea, presidente del Colegio de Psicólogos Distrito VIII, compartió su visión crítica sobre la propuesta de bajar la edad de imputabilidad en Argentina. Con una mirada que combinó la experiencia clínica y el análisis sociológico, el profesional aseguró que el sistema punitivo actual no logra resolver el conflicto de fondo con los menores que infringen la ley.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailComenzó su intervención desestimando la eficacia del sistema carcelario para los adolescentes. "El encierro no es una solución en ningún aspecto. Por una cuestión biológica básica: el encerrado sale", sentenció. recordó su experiencia coordinando comunidades terapéuticas en la década de los 90, donde tuvo contacto con menores que provenían de penales como el de Caseros. En ese sentido, describió la consolidación de lo que denominó la "estética tumbera", un fenómeno que definió como "absolutamente argento" y que hoy se encuentra potenciado por la digitalización y las redes sociales.
La subjetividad del delito y el empuje al consumo
Para el titular, el problema del conflicto con la ley penal es complejo y no se agota en la sanción. Según explicó, muchos adolescentes de 14 o 15 años atraviesan un proceso donde la responsabilidad subjetiva brilla por su ausencia. "Los pibes comienzan a pensar que la culpa la tiene la justicia, la tiene la gorra o los grandes. Se sienten inocentes en un punto, entonces aplicas la ley a un sujeto que no se hace cargo de nada y que espera volver a trampear esa ley tanto en libertad como encerrado", analizó.
Asimismo, vinculó el incremento del delito con la presión del mercado y la necesidad de pertenencia a través del consumo. Orbea relató testimonios de jóvenes que justifican sus actos delictivos por el deseo de obtener objetos materiales, como zapatillas o motocicletas. "He visto pacientes que dicen: 'Yo si veo un pibito que tiene un buen bobo y buenas zapatillas, lo hago'. Hay un empuje de la sociedad de mercado al consumo y estos jóvenes, que muchas veces han perdido la noción de trabajo en su contexto familiar, buscan la fórmula más rápida", detalló el profesional.
“Para que esta ley tenga alguna eficacia, habría que haber trabajado previamente en la formación de equipos durante por lo menos tres años.”
La precariedad de los equipos de intervención
Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue la denuncia sobre la situación de los profesionales que trabajan en territorio. afirmó con contundencia que en la Argentina actual no existen equipos preparados para abordar las consecuencias socio-criminales que traería la modificación de la ley penal juvenil. "No hay equipos altamente calificados. Los colegas que han estado en el Servicio Zonal nos plantean problemas de reducción de horas, mal pago y falta de contratos", denunció.
El psicólogo calificó la movida estatal como "oportunista", señalando que responde más a una sensibilidad social que a una racionalidad técnica. "Una cosa es responder a una emoción y otra es responder a un programa. Los profesionales en salud pública están atajando los rinocerontes de la ciudad, totalmente desestimulados y mal pagos", graficó para describir la labor de quienes intervienen en los sectores más vulnerables de Tandil.
La familia, la autoridad y el impacto digital
Al ser consultado sobre el rol de la familia, Ángel Orbea planteó que la democratización de los vínculos hogareños ha derivado, en muchos casos, en una difuminación de la autoridad necesaria para el desarrollo de los niños. "No hay familia sin democracia, pero si la autoridad está negada, la democracia no sirve. Los hijos necesitan referencias simbólicas y reales", explicó. Además, introdujo el concepto de "perverso polimorfo" de Freud para explicar la naturaleza infantil y cómo esta se ve alterada hoy por la tecnología.
El profesional advirtió que es la primera vez en la historia que un objeto de la ciencia, como el celular, incide de forma tan directa sobre la infancia, transformando incluso la curiosidad y el deseo de saber en los jóvenes. "Hoy a los pibes me cuesta muchísimo descifrarlos. Pasan diez horas con el celular, digitalizados pero no necesariamente patologizados, con una lógica que los adultos a veces no logramos captar", señaló.
Críticas a la gestión local y la estigmatización
Hacia el final de la charla, Orbea se refirió a la situación de los ciudadanos que han cumplido condenas y buscan reinsertarse en la sociedad tandilense. En este punto, lanzó una dura crítica hacia declaraciones de funcionarios municipales. "Escuché a una funcionaria decir que los trapitos eran exconvictos. Eso es una barbaridad. Si alguien cumplió una condena, ya pagó su deuda con la sociedad", manifestó.
Para el psicólogo, este tipo de discursos fomentan una "ideología opresiva" donde la gente empieza a intentar "hacer de sheriff". "Que un funcionario del Estado diga que porque han sido delincuentes hay que prohibirlos, me parece un totalitarismo", concluyó, haciendo un llamado a la comunidad y a las autoridades para abordar la problemática desde la integración y el respeto por los derechos ciudadanos, evitando soluciones simplistas que solo profundizan el conflicto social.