Chacinar 2026 busca superar el récord mundial del salame más largo
El festival se realizará este fin de semana en el Parque Independencia, con entrada libre y gratuita.
Tandil se prepara para una nueva edición del Festival Chacinar, la celebración que pone en valor la identidad productiva local y que este año tendrá como principal desafío superar la marca mundial del salame más largo.
Juan Encina, Mauro Díaz y Mauricio Díaz, referentes de la organización, confirmaron que los preparativos comenzaron a principios de año con el objetivo de alcanzar un nuevo récord. La iniciativa mantiene una competencia amistosa con San Andrés de Giles, en una disputa que despierta gran expectativa.
La propuesta se consolidó como uno de los acontecimientos destacados del calendario regional, tanto por su atractivo turístico como por la posibilidad de mostrar el trabajo de la industria alimentaria tandilense.
La medición del salame y las actividades del fin de semana
Las actividades comenzarán este viernes 6 de noviembre con distintas charlas y propuestas. El sábado 7 a las 18 llegará el salame a la portada del Parque Independencia, donde se iniciará la medición oficial para determinar su extensión definitiva. Se trata de un procedimiento que requiere tiempo y precisión.
Mientras se desarrolla esta instancia, los visitantes podrán disfrutar de distintos espectáculos musicales. Una vez finalizada la medición, se realizará la degustación del producto.
La celebración se extenderá durante todo el fin de semana y continuará el lunes 9, con propuestas destinadas a las familias y a los turistas que llegan especialmente para participar de Chacinar.
El oficio artesanal detrás de cada salame
Uno de los ejes centrales de la fiesta es dar a conocer las técnicas tradicionales de elaboración. Mauricio Díaz, integrante del jurado del concurso de atado, explicó que la competencia reproduce las distintas etapas de fabricación del salame con Denominación de Origen Tandil (DOT).
El certamen contempla aspectos como el peso, la presentación y la técnica empleada para atar cada pieza, una tarea que demanda experiencia y destreza. “Es un trabajo muy artesanal que depende de la capacidad de la persona que lo realiza”, señaló Díaz. Además, destacó que la propuesta permite acercar estos conocimientos a quienes no tienen contacto directo con las fábricas y desconocen cómo se desarrolla el proceso productivo.
Una competencia que muestra toda la cadena productiva
El concurso cuenta con un reglamento específico y la participación de parejas integradas por un embutidor y un atador. Durante la evaluación, el jurado explica cuestiones técnicas vinculadas con el uso de tripas naturales, la selección de carnes y la calidad del tocino.
Más allá de la competencia, la actividad permite visibilizar una cadena de valor que comienza mucho antes de la elaboración del embutido, con la producción de maíz y la crianza de cerdos.
En ese entramado, la Denominación de Origen Tandil (DOT) cumple un papel fundamental al promover la articulación entre establecimientos de distintas dimensiones y fortalecer la calidad de los productos regionales.
El vínculo entre las empresas y la formación académica
La articulación entre el sector privado y las instituciones educativas también forma parte del desarrollo de la actividad. Mauricio Díaz destacó la vinculación sostenida con las empresas para acercar a los estudiantes a la realidad de la producción. A través de visitas a diferentes establecimientos, los alumnos pueden conocer las distintas escalas de fabricación, las tecnologías utilizadas y los procesos de elaboración.
Esta relación entre formación y producción contribuyó a posicionar a Tandil como un referente en el ámbito de los chacinados y otros alimentos regionales, como quesos y miel.
De esta manera, el Festival Chacinar trasciende el desafío de establecer una nueva marca mundial: también representa una oportunidad para difundir el conocimiento artesanal, impulsar la actividad económica y fortalecer la identidad productiva de Tandil.