Cómo diferenciar y actuar ante el ataque de una yarará
Ante la llegada de las altas temperaturas, el médico veterinario, Franco Svachka, brindó recomendaciones fundamentales.
La proximidad de la temporada estival trae consigo un aumento en la actividad de diversas especies, entre ellas, la yarará.
En el marco de una entrevista en Plataforma Magazine, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1, el médico veterinario, Franco Svachka, explicó que estos reptiles, “al no regular su temperatura corporal, incrementan su movilidad con el calor y la humedad”.
Por ello, es fundamental que “tanto los residentes como quienes realizan actividades al aire libre en las sierras tomen precauciones para evitar accidentes ofídicos”.
El especialista destacó que, aunque la presencia de estos animales genera temor, “cumplen un rol ecológico esencial como controladores biológicos de roedores y pequeños mamíferos”.
Por esta razón, el profesional enfatizó la importancia de no intentar matarlas, sino de aprender a diferenciarlas y mantener una distancia prudente.
Diferencias entre la yarará verdadera y la falsa
Uno de los puntos clave abordados por Svachka fue la identificación visual. Según detalló, existe una yarará verdadera y una falsa, siendo esta última inofensiva al carecer de veneno.
La distinción radica en el patrón de sus marcas: "la yarará verdadera presenta figuras en forma de herradura o de "C" que se repiten de manera uniforme a lo largo de todo su cuerpo", detalló el profesional. En cambio, “la falsa yarará posee líneas amorfas que no mantienen una distribución homogénea”, diferenció.
El veterinario advirtió que, ante un encuentro, lo más importante es mantener la calma. "La yarará no ataca generalmente; si uno pasa por su lugar y está muy cerca, ahí sí se defiende", aclaró.
Por ello, recomendó enfáticamente “circular siempre por los senderos habilitados y evitar caminar por pastizales altos o zonas de piedras donde la visibilidad es reducida, ya que es allí donde el animal suele camuflarse”.
Protocolo de actuación ante una mordedura
En caso de producirse un accidente, el tiempo es el factor determinante. Svachka fue categórico respecto a las acciones que deben realizarse y, sobre todo, a las que deben evitarse.
“Lo primero es inmovilizar a la persona o al animal afectado y trasladarlo de inmediato a un centro de urgencias. Es vital evitar cualquier tipo de actividad física, ya que el movimiento acelera la circulación sanguínea y, por ende, la propagación del veneno en el organismo”, describió.
El especialista desmintió prácticas populares peligrosas: "no hay que hacer un torniquete, ya que el veneno de la yarará es necrotizante y, al quedar localizado, puede causar daños graves en los tejidos que incluso lleven a la amputación. Tampoco se debe succionar la herida". La recomendación es realizar una limpieza superficial con un desinfectante y acudir a la atención profesional sin demora.
En el caso de las mascotas, “el signo de alerta principal es una inflamación marcada, conocida como edematización, que suele ocurrir en la zona de la cara si el animal olfateó al reptil”, explicó el veterinario.
Además, debido a que el veneno es anticoagulante, “puede observarse un sangrado continuo en la zona afectada”, agregó.
Svachka subrayó que en Tandil se cuenta con el antídoto específico, “el cual resulta altamente eficaz si se administra dentro de las primeras dos horas tras el incidente, aunque su efectividad se mantiene hasta las seis horas”.
Finalmente, el veterinario recordó que, ante la aparición de un ejemplar en una propiedad privada, lo ideal es no intentar manipularlo y contactar a los centros de rescate locales, quienes se encargan de capturar al animal y reintroducirlo en su hábitat natural, preservando así el equilibrio del ecosistema serrano.