Cómo transformar tu jardín con plantas nativas para favorecer la biodiversidad local
El jardinero Mariano Ulloa explicó la importancia de recuperar la flora autóctona en los espacios verdes urbanos para fortalecer el ecosistema regional y reducir el consumo de agua.
La importancia de recuperar la flora local
En el marco de una entrevista realizada en Plataforma Magazine, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1, se abordó la relevancia de repensar el diseño de los jardines privados y públicos en la ciudad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSegún se destacó, aunque Tandil presenta hoy un paisaje predominantemente verde, hace años el entorno natural era muy diferente, caracterizado por arbustos dispersos, piedra, viento y frío. La introducción masiva de especies exóticas ha desplazado a la flora nativa, lo que conlleva una pérdida no solo de la identidad histórica y cultural de la llanura pampeana, sino también de la fauna que depende de estas plantas para su refugio y alimentación.
Mariano Ulloa, parquero y jardinero, señaló que existe una distinción fundamental entre las especies nativas, que son propias de la zona y la región, y las endémicas, que son aquellas que habitan exclusivamente en un lugar determinado, como ocurre con algunas variedades presentes en las sierras de Tandil. Actualmente, diversas instituciones, viveros y programas educativos, como el de la Escuela Normal, están trabajando activamente en la recuperación de estos espacios. Estas iniciativas buscan revertir el avance de especies invasoras, como la retama, que si bien ofrecen un paisaje colorido en primavera y verano, terminan desplazando a la vegetación local necesaria para el equilibrio ecológico.
Acción individual y diseño sustentable
La propuesta para los vecinos es comenzar a integrar especies nativas en sus propios jardines, aunque sea de forma gradual. No es necesario reemplazar todo el diseño existente, sino incorporar tres o cuatro ejemplares que estén adaptados a las condiciones climáticas de la zona. Plantas como la pasionaria, conocida popularmente como burucuyá, el senecio —una especie endémica de Tandil—, la verbena bonariensis o el lirio enano, son opciones que requieren menos mantenimiento y agua que las especies ornamentales tradicionales.
El enfoque hacia un jardín nativo también implica una gestión más eficiente de los recursos. El mantenimiento de céspedes convencionales, como el pasto inglés, exige una cantidad significativa de agua durante los meses de verano, con consumos que pueden alcanzar los 12.000 litros de riego semanal. Al optar por especies adaptadas al suelo y al clima local, se logra un jardín resiliente que resiste el frío y el viento, reduciendo drásticamente la necesidad de intervención humana y el gasto de recursos hídricos.
Un cambio de mirada sobre el paisaje
El jardinero enfatizó que, al comenzar a diseñar con plantas nativas, los espacios pueden parecer inicialmente "pastizales" o tener una estética distinta a la que el ojo humano está acostumbrado. Sin embargo, esta transformación es fundamental para la salud del ecosistema. Proyectos como las intervenciones en el Centro de Salud Mental y el Hospital de Niños, impulsados por la comunidad educativa, son ejemplos claros de cómo se puede integrar la naturaleza autóctona en el tejido urbano.
"La idea es empezar a recuperar un poco a través de los jardines, es decir, a través de la acción individual, estos espacios para los animales", afirmó el entrevistado durante el programa.
La invitación es a observar con mayor atención el entorno natural al recorrer la ciudad, identificando aquellas especies que, sin necesidad de cuidados intensivos, prosperan en el paisaje serrano y ofrecen un refugio vital para la biodiversidad local.