La iniciativa local que busca transformar el acompañamiento en la enfermedad y el duelo
Impulsado por "Tandil Ciudad Compasiva", el programa promueve el cuidado mutuo y la empatía en la comunidad. La propuesta busca concientizar sobre el apoyo social frente a enfermedades avanzadas, el dolor y el final de la vida.
La educación trasciende los contenidos académicos y las planificaciones curriculares. En el día a día del aula, los docentes enfrentan situaciones que exceden la enseñanza formal, un fenómeno que suele denominarse "currículum oculto". Este concepto abarca las conversaciones, vínculos y experiencias que ocurren en los pasillos y que requieren de una mirada atenta por parte de los educadores.
Desde la iniciativa “Tandil, Ciudad Compasiva” se enfatiza que la escuela es un pilar fundamental para la vida, no solo por la transmisión de conocimientos, sino por su capacidad de detectar necesidades emocionales en los alumnos. Ya sea ante un duelo familiar, una mudanza o cambios significativos en el entorno, el docente se convierte en un actor clave para la contención.
Cinco claves para abordar las pérdidas
Para gestionar estas situaciones complejas, la propuesta impulsa una regla mnemotécnica basada en cinco puntos fundamentales representados por los dedos de la mano que sirven como guía para que docentes y adultos acompañen a los jóvenes en momentos de angustia:
- Preparar: La escuela debe preparar para la vida, y la vida incluye inevitablemente los duelos. No es necesario que este tema figure en una planificación formal, sino que forma parte de la formación integral.
- Hablar: Existe la creencia errónea de que evitar ciertos temas reduce la angustia. Por el contrario, abordar la muerte, la enfermedad o los enojos es esencial para que niños y adolescentes procesen sus emociones.
- Reconocer: Es vital entender que no todo impacto emocional surge de un fallecimiento. Una mudanza, la pérdida de una mascota o el alejamiento de un grupo de pares generan vivencias reales que deben ser validadas por los adultos.
- Acompañar: Acompañar no significa solucionar. El rol del docente radica en estar presente con calidad, ofreciendo un tiempo de escucha activa, dejando de lado la agenda y las pantallas para conectar genuinamente con el estudiante.
- Cuidar: Implica cuidar la propia salud emocional como educador y velar por el bienestar del alumno. La creación de espacios institucionales de reflexión y diálogo es indispensable para que estas acciones no queden libradas al azar.
Institucionalizar el diálogo
El desafío actual radica en que estos espacios de encuentro no dependan exclusivamente de la voluntad individual de cada maestro o profesor, sino que se logren institucionalizar en las escuelas. Si bien muchos docentes ya realizan una labor encomiable como quienes invitan a caminar a sus alumnos o detectan cambios de conducta a través de los escritos, es necesario que el sistema educativo brinde herramientas para consolidar entornos seguros de expresión.
La propuesta busca que la comunidad educativa comprenda que el rendimiento académico está intrínsecamente ligado al bienestar emocional. Un alumno que atraviesa una pérdida significativa no puede ser evaluado bajo los mismos parámetros que en una situación habitual. Por ello, la escucha y la presencia resultan actos de enseñanza profunda.
La iniciativa concluye con un llamado a fortalecer el vínculo entre las familias y las instituciones. Los docentes comparten gran parte del día con niños y jóvenes, por lo que la colaboración entre padres y escuelas resulta indispensable para garantizar un marco donde el cuidado sea la prioridad.