Miguel Ponce y el avance de la nanotecnología para detectar enfermedades a través del aliento
El investigador del Conicet detalló los progresos en el desarrollo de sensores capaces de identificar biomarcadores de cáncer y tuberculosis mediante la exhalación, un método no invasivo que promete revolucionar el diagnóstico médico preventivo a nivel global.
El doctor Miguel Ponce, reconocido investigador del CONICET, estuvo (en el desayuno de Tandil Despierta —emitido por Eco TV y Tandil FM 104.1) donde brindó los detalles de su trabajo en la vanguardia de la ciencia aplicada a la salud. Apodado afectuosamente como “Poli”, explicó cómo el estudio de materiales en escala nanométrica permite proyectar diagnósticos médicos tan simples como soplar en un dispositivo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSu labor se centra en el desarrollo de sensores de gases de alta precisión. La clave, según detalló, radica en manipular materiales a escala nanométrica para identificar moléculas específicas. “Trabajamos a nivel atómico para detectar cambios cuando una molécula se adhiere; es como una llave y una cerradura”, ilustró. Hace 15 años, esa precisión era impensada, pero los avances actuales permitieron alcanzar una especificidad notable en la detección de compuestos orgánicos volátiles (VOCs).
La nanotecnología aplicada al aliento humano
En el aliento humano existe un pequeño porcentaje de compuestos que actúan como marcadores de procesos inflamatorios o metabólicos. “Esas moléculas, desde hace unos años, las empezamos a poder medir. Es un desarrollo de punta”, señaló. Este avance es resultado de una colaboración internacional que incluye a la Fundación Champalimaud, en Lisboa, y equipos científicos de Brasil.
El objetivo es perfeccionar el análisis del aliento, un método que permite estudiar variaciones en la exhalación de pacientes antes y después de intervenciones médicas, como en casos de cáncer de pulmón. “No es una suposición, es algo que va a llegar. Estos sistemas ya están dando señales en el mundo y en algún momento se integrarán a la vida cotidiana”, afirmó.
Para lograr esa precisión, los científicos trabajan sobre estructuras nanoestructuradas capaces de interactuar con moléculas específicas. Mediante microscopios de alta resolución y técnicas avanzadas, incluso pueden modificar materiales átomo por átomo para generar sitios donde esos compuestos se adhieran y puedan ser identificados.
Un método no invasivo: el “VTV” del cuerpo humano
Para graficarlo, Miguel Ponce comparó este avance con los controles de gases de la Verificación Técnica Vehicular (VTV). “Si un caño de escape puede analizar emisiones, el aliento también puede estudiarse como un fluido, adaptando sensores a una escala mucho más fina”, explicó.
Este tipo de análisis no invasivo podría permitir la detección temprana de patologías como la tuberculosis o distintos tipos de cáncer sin recurrir a procedimientos complejos. En paralelo, mencionó avances en otros métodos de diagnóstico: en la Universidad de Ferrara, por ejemplo, ya se desarrolló un sistema con alta efectividad para detectar cáncer a partir de muestras biológicas.
El horizonte apunta a la miniaturización de estos dispositivos, con la posibilidad de integrarlos incluso a teléfonos celulares, ampliando el acceso a diagnósticos en zonas remotas o con menos recursos.
El desafío de hacer ciencia en el país
Más allá de los avances, el investigador advirtió sobre las dificultades del sistema científico local. “El gran problema en Argentina es la falta de equipamiento y los salarios desactualizados”, sostuvo. Aun así, destacó el compromiso de la comunidad científica, que continúa articulando con centros internacionales para sostener el desarrollo.
Adelantó su participación en la Semana de la Integración 2026, organizada por la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata, donde expondrá sobre tecnologías de detección de gases y su vínculo con la salud pública.
Monóxido de carbono: prevención y tecnología
Otro eje de la charla fue la prevención de intoxicaciones por monóxido de carbono, especialmente en épocas de bajas temperaturas. Ponce impulsa el desarrollo de sistemas de corte automático ante la detección de este gas, una herramienta que ya se utiliza en países como Brasil, pero que en Argentina aún no es obligatoria.
“Se siguen utilizando artefactos de tiro natural y muchas veces no hay adaptación tecnológica suficiente”, advirtió. También recordó que el monóxido de carbono es un “asesino invisible”, sin olor ni color, a diferencia del gas natural que contiene aditivos para su detección.
Finalmente, recomendó reforzar las medidas de prevención en los hogares: controlar que la llama sea azul y mantener los ambientes ventilados. “Un mareo o dolor de cabeza puede confundirse con algo leve, pero podría ser una intoxicación”, alertó.
La apuesta de sigue enfocada en acercar los avances científicos a la vida cotidiana, con el objetivo de que las innovaciones desarrolladas en laboratorio se conviertan en herramientas concretas para mejorar la salud y prevenir riesgos.