Productores de papa en Tandil advierten sobre los desafíos de la campaña y la necesidad de modernización
En una entrevista realizada por el periodista Rodolfo Bianchi en el programa "Tandil Despierta", Juan Manuel Ferreiro y Pedro Feliche, referentes del Centro de Productores de Papa de Tandil, analizaron la compleja situación del sector, marcada por la recuperación de precios tras un año crítico, el impacto de la sequía y la urgencia de avanzar en tecnología y comercialización.
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El sector papero de Tandil atraviesa un presente complejo, condicionado por la memoria de una campaña anterior que dejó heridas profundas en la rentabilidad de los productores. Juan Manuel Ferreiro, presidente del Centro de Productores de Papa de Tandil, junto a Pedro Feliche, integrante de la comisión, brindaron un panorama detallado sobre la realidad que atraviesa esta actividad fundamental para la economía regional.
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Según explicaron los referentes, el año pasado el mercado sufrió una sobreoferta que desplomó los precios a una cuarta parte de los valores actuales. La abundancia, potenciada por condiciones climáticas favorables en las principales zonas productoras del país, derivó en una crisis donde el costo de cosecha superaba el valor de venta. Esta situación obligó a muchos productores a "disquear" la papa, enterrando la producción en el mismo campo, una medida extrema ante la imposibilidad de colocar el producto en un mercado interno saturado.
Para la campaña actual, el escenario presenta matices distintos. La superficie sembrada ha disminuido como consecuencia directa de las pérdidas acumuladas en el ciclo anterior. A esto se suma un factor climático determinante: un verano marcado por la sequía que ha limitado los rendimientos esperados. Aunque los precios de venta han experimentado una mejora, los productores advierten que el incremento en los costos de insumos, tales como combustibles, fertilizantes y agroquímicos, dificulta la capacidad de reinversión para la próxima siembra.
La importancia estratégica de Tandil en la producción nacional
Tandil se mantiene como un pilar fundamental en la producción de papa a nivel nacional. La región cuenta con entre 80 y 100 productores que gestionan anualmente entre 7.500 y 9.000 hectáreas. Es importante destacar que el área de influencia, monitoreada a través de tecnología satelital, se extiende más allá de los límites del partido, abarcando zonas de Azul y Lobería que son trabajadas por productores locales.
En cuanto al avance de la campaña, los entrevistados señalaron que en la región del Sudeste ya se ha completado aproximadamente el 60-65% de la cosecha. Este proceso se desarrolla en un contexto donde la tecnología juega un rol cada vez más preponderante. La transición de la cosecha manual hacia la mecánica es una tendencia clara, aunque requiere de inversiones significativas en maquinaria, gran parte de la cual es importada.
La implementación de cámaras frigoríficas ha sido otro avance clave para el sector. Esta tecnología permite una mayor estabilidad en la oferta, facilitando el ingreso constante de camiones al mercado y evitando los picos de precios extremos que solían generarse ante condiciones climáticas adversas, al permitir el despacho de mercadería acopiada de manera estratégica.
Desafíos en el consumo y la competitividad industrial
Un aspecto que los productores destacaron con preocupación es el atraso en el marketing y el empaque del producto en Argentina. Mientras que en los mercados internacionales la papa se comercializa lavada, clasificada y con indicaciones precisas sobre su uso culinario, en el mercado local todavía predomina la venta de papa sucia a granel. Esta falta de valor agregado es un punto pendiente para mejorar la experiencia del consumidor final.
En cuanto a las variedades, la Spunta sigue siendo la líder indiscutida en el mercado de consumo fresco por su resistencia y reconocimiento, aunque no sea la ideal para todas las preparaciones. Otras variedades como la Innovator, utilizada principalmente por la industria, la Sajita y la Sababa, completan el abanico de opciones que se cultivan en la zona.
Finalmente, la relación con la industria presenta sus propios desafíos. Si bien empresas como McCain impulsan programas de agricultura regenerativa y medición de huella de carbono, existe una preocupación latente sobre la competitividad de las fábricas locales frente a otros mercados internacionales como Brasil o Europa. Cuando la industria reduce su demanda, la papa destinada a este sector suele volcarse al mercado fresco, lo que genera una distorsión en los precios que afecta directamente al productor primario.
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