A tres décadas de su muerte, Gilda y el mito de una leyenda de la música tropical
La cantante falleció en un accidente vial en la Ruta Nacional 12 junto a su familia y músicos, transformándose en una figura icónica de la cultura popular argentina.
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El 8 de septiembre de 1996, los medios nacionales informaban sobre un trágico accidente en la Ruta Nacional 12, conocida como la “ruta de la muerte”. Siete personas perdieron la vida, entre ellas Miriam Alejandra Bianchi, quien ya se había ganado el corazón del público bajo el nombre artístico de Gilda. El micro en el que viajaba la banda fue impactado de frente por un camión de carga brasileño a la altura del kilómetro 129, mientras se dirigían a una presentación en Chajarí.
Además de la cantante, fallecieron su madre, Isabel “Tita” Scioli; su hija Mariel; el chofer Elvio Mazzucco; y los músicos Enrique “Quique” Tolosa, Gustavo Balbini y Raúl Larrosa. Entre los sobrevivientes se encontraba su hijo Fabricio, de ocho años, y su productor y pareja, Juan Carlos “Toti” Giménez. El trompetista Daniel de la Cruz recordó el horror del impacto, mientras que el asistente Ricardo Fuentes logró salvar su vida al cambiar de lugar poco antes del choque.
El conductor del camión, Renato Sant’Ana, fue condenado años después a dos años y ocho meses de prisión en suspenso y a siete años de inhabilitación. Tras el accidente, mientras los heridos eran trasladados a Zárate, el camionero protagonizó un episodio insólito al reclamar comida en el hospital.
Trayectoria y reconocimiento
Antes de la tragedia, Gilda vivía un ascenso meteórico. Horas antes de morir, se presentó en el canal América, donde interpretó éxitos como “Fuiste” y “Paisaje”. A pesar de su éxito, la artista enfrentaba una realidad extenuante: realizaba hasta 15 bailes por semana y sufría dolores físicos constantes, ocultando incluso heridas en sus pies para no preocupar a sus compañeros.
La historia de Miriam Alejandra Bianchi comenzó en Villa Devoto. Tras trabajar en la Dirección General de Rentas y como maestra jardinera, decidió seguir su vocación musical a pesar de la oposición familiar. Su estilo, alejado de los estereotipos de la época, la consolidó como una figura disruptiva en la movida tropical. “Chicas, esto nunca se lo dejen hacer”, solía decir a su público femenino al interpretar temas sobre el empoderamiento.
El mito de Gilda se vio potenciado por la canción “No es mi despedida”. Mientras que su representante Reynaldo Lío sostuvo que encontró una maqueta a capella en el lugar del accidente, Toti Giménez desmintió esta versión, asegurando que se trató de una estrategia de marketing.
A pesar de las controversias, su legado perdura, siendo recordada hoy por nuevas generaciones y sus sencillos son utilizados incluso para homenajear a otras figuras, como por ejemplo Lionel Messi.
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