"Amo Tandil": a los 82 años, Víctor Laplace reafirmó su vínculo profundo con la ciudad
En una reciente entrevista, el actor reflexionó sobre el paso del tiempo y evidenció su amor por la localidad serrana.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/01/victor_laplace.jpg)
A los 82 años, Víctor Laplace atraviesa un presente marcado por la serenidad y la reflexión. Con una trayectoria extensa y reconocida en el cine, el teatro y la televisión argentina, el actor se permite mantener un ritmo distinto, alejado de la vorágine que caracterizó gran parte de su vida profesional. En una entrevista brindada al medio +Caras, Laplace habló sobre su actual etapa de calma, los afectos, el paso del tiempo y su profundo vínculo con Tandil.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailTras décadas de intensa actividad artística y compromiso público, el actor encontró disfrute en actividades cotidianas como nadar, jugar al tenis y compartir tiempo con amigos. “Me gusta el descanso”, confesó. Al mismo tiempo, recordó a figuras centrales de su generación, como Federico Luppi, Ugarte y Ulises Dumont, compañeros de ruta que dejaron una marca indeleble en la historia del cine y el teatro argentino.
Reconocido por su impronta intensa y por haber interpretado en más de una oportunidad a Juan Domingo Perón, Víctor Laplace construyó una carrera sólida ligada a un cine de fuerte contenido político y social. Desde “La Patagonia rebelde” hasta “Eva Perón”, pasando por “Puerta de hierro” y una extensa labor teatral, su trabajo estuvo atravesado por el compromiso artístico y una búsqueda estética personal.
Esa mirada comprometida se mantiene vigente en sus reflexiones actuales sobre el paso del tiempo y la finitud. “El cuerpo es sabio. Cuando nacemos llega de una manera determinada, después le vamos agregando cosas. Y cuando nos vamos, deberíamos volver a ese estado, con el alma y la energía”, declaró. Sin dramatismo, Laplace concibió el tiempo como un proceso natural, que se transita con mayor armonía desde la aceptación.
En ese recorrido vital, la localidad serrana ocupa un lugar central. “Amo Tandil, amo mi familia, amé hacerme una casa en Tandil”, expresó en la entrevista. Incluso reveló que imagina rodar en la ciudad una última película, con escenas que combinen humor, mística y afectos: él sentado bajo un alero de chapa, una botella de whisky y un monitor, mientras desde las sierras descienden amigos y seres queridos cantando.
Laplace también expresó una visión clara sobre su propio final. “Con una gran sonrisa y agradecimiento. No se pasa por esta vida al cohete”, sostuvo. En lo afectivo, su presente está marcado por el vínculo con sus nietas. Aurora, que escribe, y Camelia, de apenas dos años, ocupan un lugar fundamental en su vida. “Son mi para qué”, afirmó con emoción. Ser abuelo lo llevó a descubrir un territorio nuevo, distinto incluso al amor por su hijo Damián, a quien definió sin rodeos como su "todo”.
Entre recuerdos, proyectos imaginados y afectos concretos, Víctor Laplace transita su etapa actual con la calma de quien ha recorrido un largo camino y conserva intacta la gratitud. En ese mapa íntimo, Tandil no es solo un lugar para él, sino que se convierte en origen, refugio y destino.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil