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Con gran demanda de alumnos, la Escuela Municipal de Teatro espera por el edificio propio

Hace poco más de un año que Pablo García Navarro asumió como director de la Escuela Municipal de Teatro de Tandil. Con un gran desafío por delante pero con un espacio ya consolidado, se embarcó en este mundo al que actualmente concurren aproximadamente más de 250 alumnos.

En diálogo con El Eco de Tandil, resaltó la inmensa tarea que hace el equipo docente de la escuela la fortaleza de la misma, pero agregó la necesidad de contar con un espacio propio.

-¿Cuánto hace que asumiste?
-A comienzos de 2016. Yo conocía la actividad de la Escuela, fui alumno antes de irme a Buenos Aires pero no desde la gestión; así fue que tuve que conocer el manejo institucional y del Municipio.
Cuando me lo propusieron, me lo tomé como un desafío ya que pensé que podía sumar a lo que ya se estaba trabajando y ver de qué manera, dentro de las posibilidades, tratar de avanzar. De esta forma comenzó el año y fue transitado de una manera muy provechosa manteniendo la oferta educativa pero haciéndole algunos retoques hasta concretar un año de muestras.
La Escuela tiene una oferta educativa que atraviesa todas las franjas etarias: niños, adolescentes, adultos y adultos mayores. Tal vez lo que no tiene es la misma amplitud en cada uno ya que desde adultos se nos dificulta ya que no tenemos infraestructura para abarcar la demanda que existe.

-¿Qué sucede con el espacio propio de la escuela?
-Una particularidad que tiene la escuela es que no tiene su espacio propio, que es una deuda que el Municipio tiene de años porque nunca lo tuvo. No obstante, hay un proyecto para que la Escuela Municipal de Teatro tenga su espacio para que se conviva como único ámbito así como también toda la oferta educativa y las franjas etarias. Se supone que debe ser acorde a las necesidades de la disciplina para tener más de un ámbito, da la posibilidad de tener clases simultáneas.
Es una dificultad que se supo sortear hasta ahora pero no es el ideal ya que físicamente funcionamos en dos espacios. Todo lo que es niños y adolescentes se circunscribe la actividad en el teatro Cervantes; mientras que adultos y adultos mayores en el Teatro de la Confraternidad. Esto logra una confusión en la comunidad y entender que es la misma escuela, se dificulta por lo tanto esperamos ansiosos que se concrete esta idea del espacio propio.
Para tener una idea, a la escuela concurren aproximadamente más de 250 alumnos. Los cupos estuvieron completos prácticamente desde los primeros días y tuvieron que habilitar lista de espera en todos los cursos. Esto hace pensar que cabría la posibilidad de ampliar la oferta educativa pero nos encontramos con estas dificultades del espacio y, por consecuencia, la necesidad de contar con más docentes.
Otra cuestión que me sucede es que al pensar a la escuela como un todo y ante la posibilidad de abrir alternativas, sería muy bueno no sólo poder tener las mismas propuestas pero con días y horarios para elegir sino también contar con otras diferentes que hacen al quehacer teatral o cultural.

-¿Cómo está el funcionamiento de la Escuela?
-La Escuela viene funcionando muy bien tanto en adultos como adultos mayores. Además cuenta con acuerdos interinstitucionales, como fue el caso del año pasado, que se llevó a cabo del Martín Fierro desde el taller de Teatro Leído junto a la Universidad y al Conservatorio Isaías Orbe.
Por otro lado, está el proyecto adolescente que viene trabajando sostenida y fuertemente conteniendo a cantidad de adolescentes durante todo el año con un equipo de trabajo se mantiene y fortalece. Dentro de este proyecto, abarca también la carrera que este año tendrá la primera promoción de actor, artista y tallerista; por lo que estos alumnos estarán sólidamente capacitados para trabajar con niños y adolescentes. Por lo tanto esta cuestión maravillosa de retroalimentar como ideal.
Además en octubre del año pasado y gracias a un trabajo mancomunado, se estrenó “#Selfie”, la última producción maravillosa del proyecto adolescente. De esta forma es que surgen gran cantidad de propuestas y reconocimientos para este año haciendo funciones para colegios y para todo púbico. Ya para fin de 2016, hicimos las muestras del grupo de niños así como también del grupo de adultos y adultos mayores en teatro leído, humor, entrenamiento y creación teatral.

-¿Qué talleres agregaron para este año?
-Tuvimos la posibilidad de sumar un taller denominado “Elementos de la puesta en escena”. La idea surgió ante las inquietudes de algunos alumnos y ex alumnos de tener una mirada desde el otro lado ya que, como alumnos y desde el quehacer teatral, notaban que había otros componentes más allá de los que desarrollaban y que era la mirada del afuera. Se trataba de la toma de decisiones del director o el docente en relación a por qué hacer esto y no otra cosa, de qué forma, etc.

-Entonces, el balance al momento es positivo…
-Sí, positivo y sobre todo con la gente con la que cuenta la Escuela Municipal de Teatro. El equipo docente realmente se pone la escuela al hombro más allá de todos los inconvenientes o dificultades que puedan llegar a tener cualquier espacio y disciplina de estas características. Por lo tanto hay que destacar cuando se cuenta con un equipo que trabaja fuertemente.

Sobre Pablo García Navarro

-Para el que no te conoce, contá un poco sobre tu trayectoria…
-Soy tandilense, hice mi formación en la Escuela Municipal de Teatro cuando era un centro de formación actoral. Por esas cosas de la vida viajé a formarme a otra ciudad y me quedé mucho tiempo. Mi formación académica en teatro fue en Buenos Aires en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático, hoy Universidad Nacional de las Artes el ex Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA). Mi título de grado es Actor Nacional.
Siempre me desarrollé dentro del ámbito artístico desde la actuación, en diferentes ámbitos de la producción tanto desde lo independiente como lo comercial. Con el devenir del tiempo, se va perfilando cierta arista dentro de lo que es la actividad y se fue dando que siempre estuve orientado desde la danza y mucho desarrollo desde la parte de puesta y dirección.
Por otro lado algunas veces me ha tocado trabajar desde el lado de la gestión como fue el caso del Municipio de Vicente López, en la Subsecretaría de Cultura y Educación del Municipio de Berazategui, entre otros pero siempre ligado desde el área artística y cultural. Además trabajé en una productora de contenidos, realización de eventos, fui secretario ejecutivo de una fundación, entre otras cosas.

-¿Y cuándo volviste a Tandil?
-Retorné aproximadamente en 2006. Durante los períodos previos estaba viajando mucho a Tandil los días de semana. Ya había visto un Tandil diferente y cuando decidí venirme fue porque de los 30 días del mes, 10 me la pasaba en Buenos Aires y 20 acá entonces la ecuación como que no cerraba. En ese primer período intenté al revés de lo que venía haciendo: vivir en Tandil y viajar a Buenos Aires para las ocupaciones que tenía allá pero no lo pude sostener en el tiempo y en breve me quedé en la ciudad.
Cuando me vine para acá fue con trabajo ya que me había convocado el Grupo Evocación, el de las máscaras de Molina Campo. Era un grupo costumbrista que en 2005 cumplía un aniversario importante y me dediqué mucho a hacer las puestas y reconversión del perfil del grupo. Paralelamente me convocaron para presentar un proyecto como es adultos mayores de la Universidad por lo que elevé una propuesta que estuvo hecha a la medida y necesidades del contexto del programa donde actualmente sigo trabajando.
Así fue que, al estar relacionado con el Municipio desde el área de educación, llegó la propuesta para hacerme cargo de la Escuela Municipal de Teatro.

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