Del punk alemán a Tandil: la historia de amor de Die Toten Hosen con Argentina
Después de más de tres décadas de una relación singular con el público tandilense, la banda iniciará su última gira por el país con un recital el 5 de octubre en el Club Unión y Progreso.
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Hay bandas que visitan un país. Hay otras que, con el paso de los años, terminan construyendo una historia en común con él. Die Toten Hosen pertenece a la segunda categoría.
El próximo lunes 5 de octubre, el grupo alemán volverá a presentarse en el Club Unión y Progreso de Tandil, el mismo escenario que en 2022 recibió a la banda durante su gira por los 40 años de trayectoria. Esta vez, sin embargo, el contexto será diferente: el concierto formará parte de “Fútbol, Asado, Vino y Adiós Amigos”, la última gira de Die Toten Hosen por Argentina. Después de Tandil, tocarán en Rosario el 7 de octubre y cerrarán su paso por el país el 10 de octubre en el Movistar Arena de Buenos Aires.
La elección de Tandil como primera escala no es casual. En el anuncio de la gira, los propios integrantes explicaron que querían volver a recorrer el interior argentino y señalaron especialmente que Tandil fue la última ciudad que visitaron en 2022. Para una banda cuya historia con Argentina comenzó hace más de tres décadas, el regreso tiene algo de círculo que se cierra.
De Düsseldorf a la Argentina
Die Toten Hosen nació en Düsseldorf a comienzos de los años 80, en plena efervescencia del punk alemán. Andreas Frege —Campino—, Andreas von Holst —Kuddel—, Michael Breitkopf —Breiti— y Andreas Meurer —Andi— formaron parte de aquella primera etapa, mientras que Stephen George Ritchie, conocido como Vom, ocupa actualmente la batería. El primer concierto de la banda tuvo lugar en Bremen el 10 de abril de 1982.
Lo que comenzó como una banda influenciada por el punk británico de fines de los 70 terminó convirtiéndose en una de las formaciones más importantes de la música alemana. En los años 90, los Hosen pasaron de los pequeños escenarios a los grandes conciertos, manteniendo al mismo tiempo una identidad fuertemente ligada al punk, las canciones políticas, el humor y una particular relación con su público.
Pero hubo un lugar que terminó ocupando un espacio especial en esa historia: Argentina.
En septiembre de 1992, Die Toten Hosen llegó por primera vez a Buenos Aires para tocar junto a Pilsen, la banda que había formado Pil Trafa después de la disolución de Los Violadores. El recital fue en la discoteca Halley y, según recuerda la propia banda, llegaron prácticamente sin expectativas: esperaban encontrarse con una sala semivacía y terminaron tocando frente a un público que conocía sus canciones y las cantaba en alemán.
Aquel episodio se transformó en el comienzo de una relación que los propios músicos describen como un “amor a primera vista”. Desde entonces, Argentina dejó de ser simplemente una parada internacional para convertirse, en palabras de la banda, en una especie de segunda patria.
Una relación que fue mucho más allá de los recitales
La conexión se profundizó con el tiempo. Los Hosen recorrieron distintas ciudades argentinas, compartieron escenarios con músicos locales y establecieron vínculos con buena parte de la escena punk del país.
En 2024 editaron “Fiesta y Ruido: Die Toten Hosen Live in Argentinien”, un álbum en vivo construido a partir de las presentaciones de 2022. El disco no solamente recuperó clásicos de la banda: también incluyó canciones vinculadas directamente con la historia del punk argentino, entre ellas “Más allá del bien y del mal” de Los Violadores, “Iván fue un comunista” de Pilsen y “Uno, dos, ultraviolento”. También registró “Ya No Sos Igual”, el clásico de 2 Minutos, interpretado junto a Mosca.
Ese repertorio dice bastante sobre el lugar que Argentina ocupa para los Hosen. No se trata solamente de tocar sus propias canciones frente a un público extranjero: la banda incorporó parte de la historia musical argentina a su propio recorrido.
Tandil, una escala que dejó huella
La primera visita de Die Toten Hosen a Tandil ocurrió el 28 de octubre de 2022, también en el Club Unión y Progreso. Aquella presentación había sido declarada de Interés Cultural por el Honorable Concejo Deliberante de Tandil.
El recital formó parte de la gira “Aprendiendo Argentino: Lección 30”, con la que la banda celebraba tres décadas de relación con el país. En su propio relato posterior, los músicos destacaron especialmente la experiencia en el club de Villa Italia y la energía compartida entre la banda y el público.
El vínculo también quedó registrado en imágenes. En un video publicado por la propia banda bajo el título “Aprendiendo Argentino, Lección 30 – Tandil”, los Hosen mostraron parte de su paso por la ciudad y hablaron de la experiencia de recorrer el interior del país.
Ahora volverán al mismo escenario y lo harán con un detalle que vuelve todavía más especial la fecha: para ellos, Tandil será el punto de partida de su despedida argentina.
Del punk a la despedida
En 2026, mientras presentan su nuevo material “Trink aus, wir müssen gehen!”, los músicos decidieron comenzar a retirarse de los escenarios argentinos. En su anuncio, explicaron que los acontecimientos de los últimos años los llevaron a pensar que nada dura para siempre y que prefieren comenzar a retirarse mientras todavía se sienten en plena forma.
La despedida, entonces, no empieza en Buenos Aires: empieza en Tandil.
El 5 de octubre, el Club Unión y Progreso volverá a recibir a una banda que ya conoce ese escenario y que hace cuatro años dejó allí una de las últimas postales de su extensa historia argentina. Esta vez, además, habrá un componente local: Katarro Vandáliko, banda formada en Tandil en 1991, será uno de los grupos invitados. También participará la banda alemana Feine Sahne Fischfilet.
Será una despedida con punk, canciones en alemán, clásicos argentinos, fútbol, asado y vino. Tal como ellos mismos decidieron llamarla: Fútbol, Asado, Vino y Adiós Amigos.
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