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El cuerpo humano, ese instrumento que habitamos, qué significa y cómo es nuestra relación con él

El Eco

La especie humana necesita de un cuerpo para poder existir en este plano terrestre. Un cuerpo que lo aloje, que lo nutra y que le permita desarrollarse hasta que esté listo para vivenciar un nuevo plano de la existencia. Y entonces de un cuerpo nace otro y se perpetúa la especie.

Ahora bien, al puntualizar en el concepto del cuerpo en sí, se podría decir que es sólo la estructura física que conforma al ser humano, o también que es un canal de vida y es el medio por el cual se la vive. Dependiendo de cuán sensible sea la observación sobre el cuerpo humano será entendible la importancia de una buena comunicación con él.

Erich Fromm, el psicoanalista y filósofo humanista escribió en su obraSer y Tener” quetambién existe una relación del ser con su propio cuerpo en la que siente el cuerpo como algo vivo, y que puede expresarse diciendo ‘yo soy mi cuerpo’; todas las prácticas de conciencia sensorial manifiestan experiencia de ser del cuerpo (…)”.

En la vida cotidiana es el cuerpo el que hace. Es el instrumento de acción y son el conjunto de dichas acciones las que conforman los hábitos de vida.

Por otro lado, es en él donde se desarrollan los mecanismos fisiológicos necesarios para vivir. Pensando en tan sólo alguno de ellos, se invita a reflexionar sobre todo lo debe ocurrir para que estos procesos funcionen correctamente: respirar, comer, dormir, caminar, pensar, bailar, escuchar, digerir, cebar mate. La lista es interminable ya que abarca toda la existencia física.

A rasgos generales, las personas no se detienen a percibir dichos procesos gracias a los cuales vive. Simplemente camina, digiere, respira. Casi siempre pensando en varias cosas al mismo tiempo, mientras el cuerpo sigue estando en presente, en un espacio determinado. Y es así como nos vamos desconectando de la integridad humana de una forma muy sutil. Un cuerpo sin conciencia es un cuerpo vacío.

Conducta, acción y expresión

Para reflexionar se necesita espacio y tiempo en los cuales podamos detenernos y salir del estado de apuro y del piloto automático para poder así observar y sentir. El cuerpo es la pista por donde el detective (la mente consciente) puede llegar al entendimiento de nuestras emociones y nuestros sentimientos.

Según explicó Santiago Pistone, psicólogo Cognitivo Conductual, tradicionalmente, la cultura occidental no le ha dado mucha importancia al cuerpo ya que su principal interés radicaba en lo intelectual, en la mente. La ciencia en los últimos años ha descubierto, influenciado por la cultura oriental, la importancia de las sensaciones interoceptivas (sensaciones corporales) en la modificación  de los pensamientos y emociones.

“Por tal motivo, para poder lograr bienestar psicológico es central el equilibrio entre nuestro cuerpo y nuestra mente. Fue por eso que se desarrollaron las denominadas técnicas cuerpo-mente, que incluyen desde las artes marciales y yoga hasta chi kung o mindfulness, comentó.

Se conoce, entonces, que el cuerpo es memoria y emoción. Es la expresión del material genético de los antepasados y sus vivencias. Cada ser humano tiene una historia que se imprime en su cuerpo.

A su vez, la emoción es el motor del cuerpo y puede percibirse en él. La boca del estómago, al que se lo suele reconocer como segundo cerebro, es el depositario de las emociones. Mientras que en la zona del pecho se sitúan los sentimientos, que son más sutiles y permanentes que la emoción.

En la terapia cognitiva conductual se habla de que un pensamiento evoca una emoción y ella propicia una conducta. “Toda emoción se expresa en el cuerpo”, entonces, para modificarla, es necesario descubrir qué emoción estábamos teniendo en el momento de la acción.

El lenguaje no verbal

Pero el cuerpo también es lenguaje, y puede comunicar más que cualquier palabra hablada o escrita. Habla todos los idiomas y se comunica a través de la expresión. Por eso, necesita moverse, para estar vivo. Está vivo porque se mueve y se mueve porque está vivo.

“Mi cuerpo es un territorio lleno de vida. Casa de todos los organismos que me habitan. Hábitat del agua, aire, fuego, tierra y éter que me componen. Capaz de emanar energía vital más allá de lo visible; y de transportar mis emociones a través de ella”, expresó María de los Ángeles Pérez, exploradora de las Artes del Movimiento y las Artes Escénicas.

Para ella el cuerpo es sinónimo de territorio, hábitat, planeta, vehículo-, tierra, materia, templo, hogar, barro, memoria, puente, efímero instrumento de su práctica corporal.

La arquitectura para habitar

En “Carne y Piedra, el cuerpo y la ciudad en la civilización occidental”,  el sociólogo Richard Sennett cuenta que “la civilización occidental ha tenido un problema persistente a la hora de honrar la dignidad del cuerpo y la diversidad de los cuerpos humanos” y ha intentado comprender “cómo estos problemas con el cuerpo han encontrado expresión en la arquitectura, en la planificación urbana y en la práctica de la misma”.

El experto, vinculado a la línea del pragmatismo, estimó que al parecer el problema contemporáneo es el de la privación sensorial.

“El cuerpo es el hábitat del espíritu”, aseguró Agustina de la Cal, Arquitecta e Instructora de Yoga Integral.

Somos visibles ante el mundo gracias a nuestra corporalidad y es lo corpóreo lo que nos da la capacidad de expresarnos y, en la medida que reconozcamos nuestro cuerpo y nos sensibilicemos con él, podremos utilizar todos nuestros sentidos para acceder a información  de suma importancia para crear bienestar en nuestra vida cotidiana.

Bienestar que logramos al reconocernos, al registrarnos y, sobre todo, al aceptarnos, ya que es a partir de ese reconocimiento y esa aceptación sobre nosotros mismos que podemos crear las acciones que nos vuelvan seres íntegros.

Como reflexión final, la percepción de la kinesiología y fisiatra, Marianela Abadie, creadora de la Metodología del Cuerpo Interior, comprende al cuerpo humano como “el templo del espíritu donde mora cada alma individual y se une a todos los seres vivos en su máxima evolución haciéndose uno con todo lo que existe”.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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