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Ángel Pascuzzo, un histórico atleta que encontró su inspiración en obras de arte

Ángel Pascuzzo, histórico atleta tandilense de 77 años, encontró tiempo atrás un oficio que lo divierte y lo atrapa. Con diferentes materiales que están a su alcance, realiza vistosas maquetas de establecimientos y espacios públicos tandilenses. La última que confeccionó es una de El Centinela, con un motor y una cadena que le dan movimiento a las aerosillas.

Rody Becchi

Tras una larga y exitosa carrera como atleta, y luego de dejar atrás casi 50 años de trabajo en una bicicletería, Ángel Pascuzzo disfruta hoy de la realización de maquetas a escala de diferentes establecimientos y espacios públicos de la ciudad, un hobby que descubrió hace ya varios años y que pretende continuar realizando.

En su casa ubicada en la zona del Calvario descansan unas cuatro obras que diseño, tres autos que confeccionó y unas cuantas imágenes que atesora como recuerdo de antiguas manualidades que llevó adelante.

A sus 77 años, Pascuzzo cambió las pistas de atletismo por un trabajo que lo atrapa y lo entretiene durante varias semanas, y que no le presenta menos desafíos que una carrera.

En comunicación con El Eco de Tandil contó cómo fue que inició con este oficio y qué es lo que planea elaborar en el corto plazo.

-¿Cómo surgió la idea?

-Esto nació en un viaje que hicimos hace muchísimos años. Caminando por las sierras conseguí un par de piedras y dije: ‘Qué lindo hacer la Movediza’. Y me llevó como ocho años terminarla, porque la iba haciendo de a ratos. Pero cuando estaban por colocar la réplica me apuré a finalizarla y lo logré. Y me quedó muy linda.

-¿Y a partir de ahí cómo siguió?

– La llevé para que la vieran y un compañero me preguntó si no me animaba a hacer otra cosa. Me propuso el Dique, y le respondí que no creía que pudiera hacerlo.

-Pero lo hizo…

-Sí, me encerré en la pieza, hice un dibujo y lo empecé a diagramar. Conseguí un tarro para echarle agua, le puse una bomba y ya tenía el chorro de agua. Y después hice toda la parte del murallón con madera y arriba coloqué a una persona pescando. Hasta los Piletones le hice; todo.

-¿Y qué otras maquetas hizo?

-Hice el Monte Calvario completo, con luz y todo. Después también la Iglesia del centro, que tenía la versión diurna y nocturna; la Iglesia de Santiago Apóstol, que está en Cabral; y también el Centinela, que lo había comenzado y lo había dejado, pero ahora lo terminé.

-Una vez que las termina, ¿qué las hace?

-A la Iglesia, por ejemplo, la regalé. Al resto las fui sacando porque no tengo lugar para guardarlas. Incluso a algunas las fui reutilizando para hacer otras y ahora me quedaron las fotos nada más.

-¿Nunca pensó en donarlas o exponerlas?

-Yo no tengo drama en donarlas, pero no sé si a alguien le interesa. Si se las quieren llevar, bienvenido sea.

De hecho, yo quería hacer una exposición. No para ganar plata, porque si bien no me sobra, soy consciente de que hay gente que está peor que yo. Entonces me hubiese gustado que como entrada se hubiese pedido algún alimento o ropa. Pero bueno, no se pudo hacer y ahora desarmé todo.

EL TRABAJO Y LOS MATERIALES

-Trabajó durante muchos años en una bicicletería, ¿eso lo ayudó a poder confeccionar estas maquetas?

-Sí, eso fue lo que me dio el panorama para ir haciendo todo esto. Porque fueron 60 años los que estuve ahí.

-¿Y los materiales dónde los consigue?

-Suelo ir a una maderera en la que los chicos sabían que yo hacía estas cosas, entonces me iban dejando los recortes a bajo precio y compraba todo ahí. El resto, como los motores por ejemplo, me los fueron regalando. Y las cadenas y piñones mes las dieron en la bicicletería, donde trabaje durante muchos años.

-¿Qué fue lo que más costó?

-En este último que hice, el de El Centinela, me costó un poco armarlo. Porque se me salía muchas veces la cadena que mueve a la aerosilla, que tienen que estar demasiado derecha. Es muy complicado.

-Pero funciona…

Sí, lo tuve que fabricar muchas veces hasta que pude encontrarle la vuelta.

CON MIRAS AL FUTURO

-¿Qué sucederá con esta nueva maqueta?

-Por el momento la voy a dejar ahí, no tengo ningún lugar para llevarla.

-¿La desarmará?

-No, a ésta la dejo armada, al igual que la de La Movediza o el molino que saca agua, que los tengo armados en el fondo.

-¿Y ya tiene en mente algo nuevo para hacer?

-Sí, tengo algunas cosas pensadas, pero tengo que ver qué es lo que me resulta más fácil hacer. La idea no es quedarme con esto, es seguir.

-¿Y cuáles son las alternativas?

-Puede ser el tren, una calesita o una vuelta al mundo. Lo más probable es que haga esta última, porque me parece que es la más sencilla.

-¿Y tiene pensado volver a correr?

-No, ya está. Lo estaba haciendo, pero no creo que siga. Eso es como un hobby para mí, es divertido. Cumplo 78 ahora en octubre, entonces no creo que vuelva a correr.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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