4 de marzo: por qué se celebra hoy el Día del Hermano en la Argentina
Aunque a nivel mundial la celebración se realiza el 5 de septiembre, en el país la fecha se fijó por un motivo comercial y busca destacar los lazos de hermandad y solidaridad.
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Este miércoles 4 de marzo se conmemora el Día del Hermano en la Argentina, una fecha dedicada a recordar los vínculos de hermandad y la importancia de compartir con los seres queridos.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAunque esta celebración existe a nivel mundial, en el país tiene una particularidad: la fecha es distinta a la que se utiliza internacionalmente.
En Argentina, el Día del Hermano se celebra cada 4 de marzo. Sin embargo, la elección de esta jornada no está relacionada con un hecho histórico específico, sino que fue establecida por un interés comercial. Aun así, la fecha quedó asociada al ámbito solidario y se convirtió en una ocasión para destacar los lazos de hermandad y para realizar regalos o gestos de cariño entre hermanos y personas cercanas.
El Día Mundial del Hermano
A nivel internacional, el Día Mundial del Hermano se celebra el 5 de septiembre. Esta fecha tiene un significado especial, ya que coincide con el día del fallecimiento de la Madre Teresa de Calcuta, quien murió en 1997 en India a los 87 años.
La religiosa dedicó su vida a realizar obras sociales en distintos lugares del planeta y se convirtió en un símbolo de solidaridad y ayuda a los más necesitados.
Quién fue la Madre Teresa de Calcuta
La Madre Teresa de Calcuta nació el 26 de agosto de 1910 en Uskup, en el entonces Imperio Otomano, ciudad que hoy es Skopje, en Macedonia. Con el tiempo se naturalizó india y desarrolló gran parte de su obra en ese país.
Fue la fundadora de la congregación de las Misioneras de la Caridad, creada en Calcuta en 1950. Junto a sus hermanas religiosas brindó asistencia y contención a personas necesitadas y desamparadas en diferentes partes del mundo.
Por su labor humanitaria recibió el Premio Nobel de la Paz en 1979 y, años más tarde, en 2016 fue declarada Santa por el Papa Francisco.
La congregación que lideró llegó a contar con 500 lugares en más de un centenar de naciones, lo que permitió ampliar su misión de ayuda y asistencia. Más allá de su legado material y organizativo, su mayor aporte fue el ejemplo de vida que dejó al mundo.