Cuáles son los hábitos cotidianos que favorecen la pérdida de la audición
La exposición prolongada a ruidos intensos, el uso inadecuado de auriculares y ciertos consumos afectan la salud auditiva. Especialistas advierten sobre la importancia de la prevención y la detección temprana.
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La audición es uno de los sentidos más sensibles del cuerpo humano. El oído interno contiene estructuras diminutas que transforman las vibraciones sonoras en señales que el cerebro interpreta como sonido. Cuando estas estructuras se dañan, la alteración puede avanzar de forma gradual y pasar desapercibida durante mucho tiempo, por lo que los hábitos diarios y los factores acumulados con los años resultan determinantes.
La exposición sostenida a sonidos intensos representa una de las amenazas más frecuentes. Según la Cleveland Clinic, el daño provocado por ruidos fuertes no siempre genera efectos inmediatos, pero se acumula con el tiempo. La doctora en audiología Sharon Sandridge explicó que, cuando la pérdida auditiva aparece en una prueba, el compromiso ya puede ser importante. La especialista indicó que los oídos pueden tolerar alrededor de 85 decibelios durante un máximo de ocho horas al día, mientras que los auriculares de teléfonos inteligentes pueden alcanzar 105 decibelios o más, reduciendo el tiempo de escucha segura a unos pocos minutos.
El impacto del uso de auriculares
La audióloga Valerie Pavlovich Ruff advirtió que la exposición repetida a ruidos fuertes a través de dispositivos puede causar daños irreparables. Teléfonos y tablets pueden emitir hasta 110 decibelios al volumen máximo, intensidad capaz de dañar los oídos en apenas cinco minutos. Como recomendación práctica, la especialista señaló que un indicio de volumen excesivo aparece cuando otras personas pueden escuchar lo que sale de los auriculares.
“La combinación entre volumen alto y tiempo de exposición resulta decisiva. Escuchar al 50% o 60% del volumen máximo reduce la carga sobre el oído frente a niveles más altos, afirmó Valerie Pavlovich Ruff”.
Factores adicionales de riesgo
Existen otros hábitos que inciden negativamente. Según Hearing Aid and Audiology Associates, el consumo excesivo de alcohol puede afectar la capacidad del cerebro para procesar sonidos de baja frecuencia. Asimismo, el tabaquismo y el vapeo representan riesgos, ya que la nicotina restringe el flujo sanguíneo necesario para el funcionamiento de las células ciliadas del oído interno. La demora en la consulta ante señales iniciales, como la dificultad para seguir conversaciones en lugares ruidosos o la presencia de zumbidos, suele agravar el cuadro.
La edad es otro factor central. La Mayo Clinic detalló que la presbiacusia, o pérdida auditiva por envejecimiento, afecta a más de la mitad de las personas mayores de 75 años. Además de la edad, influyen la exposición laboral al ruido, el uso de ciertos medicamentos, infecciones y antecedentes genéticos. Finalmente, un estudio publicado en American Journal of Lifestyle Medicine sugirió que una dieta rica en componentes antiinflamatorios y antioxidantes, incluyendo pescado, arroz y frutas, podría contribuir a reducir el riesgo de pérdida auditiva relacionada con la edad.