Día del Himno Nacional Argentino: la historia de su letra
Cada 11 de mayo se celebra la creación de la canción patria, una obra que en sus orígenes fue mucho más extensa y confrontativa de lo que conocemos en la actualidad.
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El Himno Nacional Argentino suena en actos escolares, eventos oficiales y estadios, consolidado como un símbolo inamovible de la identidad nacional. Sin embargo, detrás de las estrofas que se cantan de memoria existe una historia de discusiones políticas y cambios necesarios para evitar conflictos diplomáticos. Lo que hoy conocemos es apenas una parte de la Marcha Patriótica aprobada por la Asamblea del Año XIII el 11 de mayo de 1813.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa letra original, escrita por Vicente López y Planes, no buscaba la neutralidad. En pleno proceso revolucionario, el texto era una toma de posición directa contra el poder colonial español. Con un tono encendido, las estrofas originales incluían referencias explícitas como “A sus plantas rendido un león”, en alusión a España, o frases como “aquí el fiero opresor de la Patria, su cerviz orgullosa dobló”. No había metáforas diplomáticas: el himno estaba escrito para marcar una ruptura definitiva.
De la confrontación a la diplomacia
Con el paso del tiempo, esos versos comenzaron a generar incomodidad. A fines del siglo XIX, cuando la Argentina ya mantenía relaciones estables con España y buscaba mostrarse como un país moderno, seguir cantando versos abiertamente antiespañoles dejó de tener sentido político. Como reconstruye el periodista e investigador Esteban Buch en el libro O juremos con gloria morir, la pieza original tenía nueve estrofas y una duración cercana a los 20 minutos.
Los cambios más profundos ocurrieron antes de fijarse la versión actual. La música de Blas Parera fue revisada y adaptada en 1860 por Juan Pedro Esnaola. Sin embargo, el recorte definitivo llegó con el decreto firmado por el presidente Julio Argentino Roca en 1900, que redujo drásticamente la obra. En ese proceso desaparecieron las referencias más bélicas y las imágenes sangrientas, dejando solo la introducción, el coro y parte de la última estrofa.
El relato histórico ubica la primera vez que sonó la obra en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson. En aquel salón, entre tazas de té y conversaciones, el poeta Esteban de Luca leyó la letra en voz alta mientras Vicente López y Planes escuchaba y Blas Parera comenzaba a dar forma a la música. Aquella tarde nació la base de lo que, a partir de 1847, empezaría a denominarse oficialmente como el Himno Nacional.
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