Quedó inaugurada la muestra “Aída Carballo”
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Quedó formalmente inaugurada la muestra “Aída Carballo (1916-1985). Entre el sueño y la realidad” en el Museo Municipal de Bellas Artes. La misma es presentada de manera conjunto por la Fundación OSDE y el Municipio y permanecerá hasta el 26 de julio.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDe manera continua el Mumbat promueve interesantes iniciativas con otras instituciones relacionadas al arte, como viene sucediendo desde hace ya dos años con Espacio de Arte Fundación OSDE. El año pasado exhibieron la muestra de Fernando Sendra “Matías en las sierras”, y fue invitado a participar de la muestra “El realismo como vanguardia. Berni y la mutualidad en los ‘30” con la obra patrimonial “El Gato Gris” de Antonio Berni. Así como la asistencia en la muestra “Yo, Nosotros y el Arte” con la obra de Ana Weiss de Rossi en el año 2013.
En esta oportunidad, y trabajando de manera conjunta, inauguraron una muestra de excelencia que tiene como protagonista a una de las grabadoras más importantes de nuestro país. Grabadora, pintora, ilustradora, ceramista y docente, Aída Carballo nació en Buenos Aires en el año 1916, egresó de la Escuela de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón en 1937, estudió dibujo con Pío Collivadino y continuó su formación en la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova.
Américo Balán (1915-1986), también grabador, destacó en Aída su enorme sensibilidad emotiva para comunicar sus impresiones artísticas: “Tenía un contacto más emocional que intelectual con los alumnos. Aída resplandecía de humor, frescura y humanidad, dejaba sus enfoques sabrosos, sus reflexiones personales sobre otros artistas y los misterios del mundo para la soledad de su taller”.
Aída pasó toda su vida dedicada al arte, y sus gatos eran la única compañía en su vida solitaria. Dice su alumna María Inés Tapia Vera: “Conocí a Aída Carballo en el invierno de 1975, fue ella quien me preparó para ingresar a la Escuela Pueyrredón en principios de 1976.Compartí en esos meses de febrero y marzo los avatares políticos del país. Su casa, a la que concurría todos los días, fue un refugio en medio del arte y de sus criaturas más queridas, sus gatos, a los que aprendí a querer y reconocer. ‘Todo grabador debe tener un grabado de un gato’ sentenciaba Aída, y por supuesto cumplí ese mandato, y éste es “Mi gato” tranquilo en un rincón de mi casa, les envió entonces este grabado tal vez simple pero lleno de recuerdos”.
Para Aída el trabajo del artista debía continuarse, completarse, en un compromiso vital con la realidad. Así fue como se sumergió en lo cotidiano, en grabar las calles, los colectivos, las personas, el amor. Según Pablo Flaizman: “Su obra, en gran parte autorreferencial, nos hace partícipes de su cotidianeidad y de sus vívidos enlaces con el amor y la locura. Con extrema sensibilidad, ilumina las profundidades y dulcifica con trazo onírico lo trágico de la existencia humana. Sumergirse en su universo artístico es dialogar con ella cara a cara”.
Homenaje a Aída
De manera paralela a la muestra, el Mumbat reunió a un grupo de artistas que a lo largo de su trayectoria han tenido diferentes vínculos con Aída, compartiendo ámbitos paralelos, como alumnos, como una referente en el aprendizaje, como una inspiración en sus carreras. Motivados por la admiración a Aída participarán con obras que transmitirán el vínculo forjado con la maestra.
Los artistas que fueron parte de este homenaje: Alejandra Winkhaus, Ana María Gelso, Ana Tarsia, Carlos Scannapieco, Cristina Santander, Eva Llamazares, Juan Carlos Stekelman, Laura Chicopar, Laura Flórez Guaymas, Lidia Paladino, Lucrecia Orloff, Mabel Rubli, Marcia Schvartz, María Inés Tapia Vera, Mariana Hoffmann, Marta Pérez Temperley, Néstor Goyanes, Mariel Bichi, Pablo Flaiszman, Rafael Gil, Susana Rodríguez y Vera Rodríguez.
La artista tandilense Laura Chicopar expresó: “Por la gran admiración por Aída Carballo, su vida a través de sus convicciones en el mundo del arte y como maestra del grabado, me motiva a participar de esta muestra. Además del agrado de ver, observar y participar en mi ciudad de una muestra gráfica, posibilidad que no se da a menudo. Este aguafuerte representa en cierta forma lo que me generó, el haber leído su vida y tener siempre presente, desde mi adolescencia que conocí el grabado de la mano de Nené Pagés, escenas que decían mucho y las imágenes tan fuertes de su autorretrato con ese ceño fruncido, y líneas tan expresivas”.
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