Necrológicas
Participaciones de los recientes fallecimientos en la ciudad
RODOLFO JOSE FROLIK
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailJuan y María llegaron a Argentina con la primera oleada de inmigración checoslovaca. Ella viajó embarazada; traía en el vientre la semilla de su Checoslovaquia natal. Rodolfo José Frolik germinó en un pueblito llamado Moctezuma, a 33 kilómetros de Carlos Casares, el 25 de febrero de 1924.
Llegó a estas sierras en 1949 para hacerse cargo de la cátedra de Dibujo Técnico de la recién creada Escuela Industrial, con 25 años y recién casado con Ljubica, a quien conoció en la planta de Berazategui de Vidrios Rigolleau. Y en este rincón del paraíso echaron raíces profundas.
Socialdemócrata, se había afiliado a la Unión Cívica Radical a los 18 años. Compartió el lecho, el pan y la sal con Ljubica, que entregaba alma y corazón a su Rodolfo pero guardaba otro poco de amor para su venerada Evita. En ese hogar, con el omnipresente mandato familiar de la cultura, la decencia y el trabajo, al árbol le salieron brotes. Les pusieron por nombres: Susana María, Lucía Catalina, Rodolfo Juan y Juan Pablo.
Frolik fue docente durante dos décadas y en 1970 integró el grupo fundador de la Asociación de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica de Tandil, embrión de la actual Apymet. Su historia está jalonada por una permanente inquietud intelectual y un compromiso militante con la educación pública como herramienta para el progreso de la nación.
Era un intelectual de acción, de los de antes, de teoría y praxis. Instruido en mil lecturas pero de camisa remangada para el trabajo. Hombre de gran cultura y una tenacidad apenas empatada por su pasión por la cuestión educativa. En su hogar eran frecuentes las competencias de dibujo que organizaba entre sus hijos. Esa pasión por el dibujo está codificada en el genoma de los Frolik. De joven había publicado dibujos en la revista porteña “El Puerrete”. Pero también cuentos para niños, crónicas y reportajes. Aquí escribió en El Eco, Nueva Era, Actividades y Tiempos Tandilenses.
Abogaba por una formación integral de la persona. Decía que no bastaba con impartir la educación en técnicas y oficios y aspiraba a un sistema estatal que formara hombres plenos bajo el credo humanista. Creía que el hombre pleno y humanista debía vincularse con la sociedad. Y así enseñó en el ejemplo. Entre las instituciones que supieron de su participación está el Club Excursionistas, donde fue DT de los equipos de fútbol de cuarta, quinta y sexta división entre 1971 y 1978.
Ya grande y viudo, con una vida plena a la que no le faltaron vicisitudes, se jubiló. Pero ni retirado se retiró. Horneaba panes con semillas y salía a venderlos por la ciudad. Ganaba unos pesos así pero lo hacía más que nada para mantenerse en buena forma física y mental, cultivando amistades en el camino. Y tenía tiempo para sus nietos. Guido, José Martín, María Clara, María Sol, Juan Manuel, Santiago, Delfina, Mercedes, Inés y Tomás.
La última década la empeñó en escribir un texto imprescindible para conocer la historia de la educación técnica en Tandil: “Educar, educar, educar. Esta es la cuestión”. En la presentación de la obra el intendente Lunghi elogió: “Lo respeto profundamente, si el país tuviera más hombres así estaríamos mucho mejor. Ha formado una familia muy unida y, sobre todo, además de su compromiso con la educación, es un hombre íntegro y decente”.
El libro deja pistas para conocerlo más a fondo. De puño y letra Rodolfo transcribió a Whitman: “Aquel que camina una sola legua sin amor, camina amortajado hacia su propio funeral”. Y a Santa Teresa de Jesús: “Vivir la vida de tal suerte, que viva quede en la muerte”.
GLORIA ELVIRA LABOUR DE GRACIA
Nació en Vela, el 28 de septiembre de 1942. Se crió y pasó su niñez y adolescencia en la estancia “La Sara”, junto a su familia: Lorenzo y Estela (sus padres), sus hermanos Abel y Carozo.
A los 22 años se casó con Pedro, allí vivieron durante seis años, donde nació su primogénita María Estela.
Luego decidieron radicarse en la zona de Tedín Uriburu, en el campo “San José”, de la familia de Pedro, donde dio a luz a sus hijos gemelos varones, Gustavo y Ricardo.
Allí transcurrió toda su vida, entre la familia, los quehaceres del hogar y sus tardes de jardín.
También disfrutaba la visita y estadía de su primer nieto Franco, quien pasaba todo su tiempo libre con ellos.
Luego llegaron para acrecentar su alegría sus otros amados nietos: Dafne, Martín, Julián y las mellizas Martina y Macarena.
Así fue construyendo su vida y su familia. Los fines de semana y cumpleaños todos acudían a su hogar cálido, donde -con sus hijos, sus nueras Naty y Karina, su yerno Grillo y sus nietos pasaban días agradables y felices, degustando de sus palmeritas, sus masitas de limón y todas sus exquisiteces.
Un día decidió con Pedro, radicarse definitivamente en Vela, cerca de sus afectos, hijos, nietos, nueras, yerno, hermano, cuñadas, sobrinos, disfrutando de todo lo construido en sus 72 años.
Aun continúo con actividades porque era una gran hacedora. Cursaba cerámica, vitrofusión, computación, tenía su jardín en Vela, siempre con sus quehaceres del hogar, con su vida normal, hasta que bruscamente, e inesperadamente partió.
Si bien dejó un inmenso dolor, toda su familia le tiene un enorme agradecimiento desde esa vida que creó, crió y proyectó todo el tiempo en sus seres amados.
CARLOS ANIBAL ALI
El miércoles 29 de julio se produjo el deceso de Carlos Aníbal Alí, una persona muy querida y respetada no solo por su grupo familiar sino por sus vecinos y por quienes a lo largo de varias décadas compartieron horas de trabajo y de aprendizaje.
Es que “El Turco” o “Cacho”, como también se lo conocía, fue durante muchos años el único doblador de chapas y perfiles de Tandil y contribuyó a la formación de muchos de quienes hoy ejercen la profesión. Trabajó en ella desde los 17 años.
Responsable en el trabajo como pocos, empresas como Doblacort y Martens Hermanos conocieron su destreza y también su obsesión por cumplir el compromiso laboral asumido, con la seriedad propia de quienes tienen bien grabada la cultura del trabajo. De allí que la formalidad y el estricto cumplimiento de los horarios sean reconocidos por quienes lo trataron, de la misma forma que también tienen bien presente su buen humor y los chistes con los que sabía arrancar sonrisas y generar un ameno ambiente de trabajo.
Nació en María Ignacia (Vela), el 6 de febrero de 1939. Fue el menor de siete hermanos y desde que contaba con pocos meses de vida vivía en Tandil.
Contrajo enlace el 19 de enero de 1961 con Lilia Azcona, con quien tuvieron a su única hija, Stella Maris Alí. La familia se agrandó con la llegada de los dos nietos, Gastón Ezequiel Curuchet y Noeli Soledad Alí; el nieto político Juan José Chaura; y los tres bisnietos: Cristian Leonel Curuchet Russo, y Máximo y Delfina Chaura Alí.
“El Turco” o “Cacho” es también sinónimo de un amigo incondicional y destacado por el hecho de no haber faltado a su trabajo jamás.
En el barrio Falucho Primero era muy querido. Para muchos era “El dueño de la Mimosa”, apodo con el cual denominaba a la bicicleta en la que era frecuente verlo.
ADELA LOPEZ DE ARRECHEA (POROTA)
A los 92 años falleció en Tandil, la señora Adela López de Arrechea (Porota).
Era la última de cinco hermanas nacidas en Vela, hijas de una reconocida familia que formaran Pedro y Mariquita López.
Tuvo dos hijos y el Señor le dio el regalo de ver a sus nietos, bisnietos y tataranieto.
Todos los que la trataron supieron de su bondad, su generosidad y buen carácter, en tanto que era considerada como excelente madre, abuela y amiga.
“Rogamos una oración para que su alma descanse en paz”, señalaron sus familiares.
LEONOR RUBIO (CHICHINA)
El 29 de julio dejó de existir Leonor Rubio, conocida por su apodo de “Chichina”.
Había nacido en Capital Federal y pasó su infancia en General Madariaga, junto a sus padres y hermanos.
Vivió su juventud en Tandil y Mar del Plata, donde se radicó hasta que su visión dijo basta y regresó a Tandil, junto a sus hermanos.
La familia y amigos la ayudaron a sobrellevar esa limitación, junto a la invalorable asistencia de la institución Apronovid, donde cosechó muy buenos amigos y aprendió a valerse por sí misma.
A los 86 años, con su salud deteriorada, se apagó su vida, dejando el ejemplo de su lucha y valentía ante al adversidad, y -sobre todo- el gran valor de haber sido una muy buena persona.
ELIDA ESTHER MARINETTI DE DUCOS
El sábado partió hacia la Casa del Señor, a los 99 años, la vecina Elida Esther Marinetti de Ducós causando mucho dolor entre sus familiares y conocidos, que esperaban con mucha ansiedad el festejo de su “centenario”.
Su familia elaboró un sentido recuerdo:
“Agradezco a Dios que “Lita” Marinetti sea mi tía. Para nosotros -tu familia- a escasos 57 días de tu cumpleaños, hemos transformado al 2015, el año de tus 100 años.
Hija de don Damián Marinetti y Lucía Sordelli; fue la más chica de las hermanas y la última en dejarnos. Josefa, Elvira, María Luisa, Pedro, Damián y Carlos eran sus hermanos y todos han partido.
Con su esposo Pedro Ducós (Tito) y su hijo Mario Ducós, compusieron su familia con nietos y bisnietos, entregando para todos ellos su mano solidaria y el cariño inmenso que irradiaba a través de esos valores con los que sus ancestros esculpieron en su alma.
Siempre vamos a recordarte en tus miradas pícaras, producto de ese caminar por la vida lleno de sabiduría y experiencia, adquirida a través de una férrea educación, llena de valores que supiste entregar sin vacilación a los tuyos. Duele mucho tu partida, pero con tu ejemplo de mujer, todos aprendimos de vos a ser mejores personas.
Naciste en tu Adolfo Gonzales Chaves. Con tu padre Damián conociste sus campos; con tu esposo Pedro compartiste un lugar emblemático llamado “El Lucero”, y a través de los años regresaste a la ciudad para vivir con los tuyos todo lo ganado a través de una extensa vida.
En el año 1990, hace 25 años, su esposo Pedro Ducós dejó este mundo y fue un duro golpe. Sin embargo su entereza y espíritu de lucha sorteó con éxito ese difícil momento.
En esta despedida quisiera agradecerte por todo lo que nos regalaste a lo largo de tu vida. Estuve en tu partida, pero sin poder decirte lo que hubiese querido decirte.
Esta necrológica me sirve como el homenaje que te merecés por todo lo que nos diste. Vamos a extrañarte tía “Lita”. Descansa en paz!
Tu familia.”
LIVIO INOCENCIO LOPEZ
El 27 de julio pasado se produjo el deceso de un querido vecino que tenía 91 años: Livio Inocencio López.
Había nacido el 26 de mayo de 1924 y su vida estuvo dedicada a los negocios inmobiliarios.
Formó su familia con Dominga Brogno (f), con quienes tuvieron tres hijos: Oscar Livio López (reconocido médico en Mar del Plata), Silvia y Walter López.
Había cursado sus estudios en el Colegio San José.
Su partida causó un gran dolor a familiares, amigos y vecinos, quienes lo apreciaban.
“Tus hijos y nietos te vamos a extrañar, abuelo Livio”.
SAUL JOSE ETORTEGUI
A los 94 años y confortado con los sacramentos de la Iglesia Católica, el pasado 18 de julio dejó de existir Saúl José Etortegui.
Había nacido en María Ignacia (Vela), el 12 de abril de 1921 y fue el menor de cinco hermanos.
Desde muy joven trabajó en la mecánica del automotor junto a su hermano “Vasco” y a su primo Rubén, cosechando a través de esa actividad un sinnúmero de amistades.
En 1952 contrajo enlace con Haydeé Bueno, con quien compartió 62 años de su vida.
De esa unión nació su única hija, Silvia, quien lo cuidó con cariño y esmero hasta los últimos momentos de su vida.
Por su carácter afable, tranquilo y cordial, quedará su recuerdo grabado entre quienes lo conocieron.
LUIS MIGUEL MONTES SELLES
El viernes 31 de julio, en una tragedia ocurrida en el sector urbano de la Ruta 226, falleció Luis Miguel Montes Selles, de 30 años.
Había nacido el 11 de marzo de 1985, en Tandil, y era hijo de Sergio Moisés Montes y Susana Haydee Selles.
Desde chico ayudó a su padre en el trabajo y siempre quiso ser maquinista, como él. A los 4 años ya andaba en la máquina, rastreando caminos.
Junto a sus hermanos Cristina Noemí, Antonio Eusebio, Antonela Haydee, Gabriela y Mónica hicieron miles de travesuras.
Luego llegó la hora de trabajar e ingresó a la Municipalidad, donde inició en las tareas de bacheo y luego con su sueño de maquinista.
Tenía una hija con Natalia, su pareja: Aldana Belén, su vida. Trabajaba todo el día sin parar. De Vialidad se iba al taller mecánico, con Walter.
“Hoy todos lamentan su ausencia. En nombre de los padres y los hermanos queremos agradecer a los compañeros de Vialidad, que no nos dejaron ni un minuto solos; así como a Mario Civalleri y Marcos Nicolini; amigos y familiares; al director de la Escuela de Policía Local, comisario Elbio Hernán Passo; a su tutor, Gabriel Goicoechea, y a todos sus compañeros de la comisión C que acompañaron a mi hija en estos momentos. A todos ellos, muchas gracias.
Dios tenía un lugarcito guardado para él. Seguro que debe estar con sus abuelos Juan y Juana, a quienes tanto él quería y extrañaba.
Sus restos fueron velados en Casa Crespo, Iacaruso y Santillán S.R.L., a quienes les agradecemos su atención, ya que ellos nos conocen de hace mucho tiempo y compartieron con nosotros este dolor.
Fue inhumado el domingo 2, en el cementerio parque Pradera de Paz. Siempre vas a estar en nuestros corazones. Te recuerdan por siempre. Papá y mamá”.
“Hoy lamento tantas cosas, hoy que ya no estás, Esos abrazos que no se dieron y que nunca se darán. Risas y carcajadas que se fueron contigo y me pregunto: ¿dónde estarán? Quizás en el viento, perdidas buscando algún lugar o que alguien quiera tomar.
Risas perdidas y carcajadas alocadas no hallaran a nadie más que se quiera de ustedes apropiar se quedaran dónde están. Nos pertenecen a mi hermano y a mí, y donde estén dormirán hasta la eternidad y cuando mi hora llegue las volveremos a necesitar. Quedaron momentos no vividos que los tendremos que vivir en esa vida que mi hermano ya está. Hoy cada vez que miro fotos familiares, la pena es aún más grande Porque con todas estás en diferentes etapas de tu travesía en este mundo. pero conmigo no. Qué dolor y envidia me causa!
Y queda pensar si alguna vez me quisiste de verdad, como yo te quise hermano. Hoy que sé que tu viaje no es de irte y volver, que ya no retornarás, me parece tan injusto el que nos fueran a separar en ese pasado tan oscuro que prefiero no recordar para que tu ausencia no duela todavía más… En las noches trato que nadie me escuche llorar y qué bronca me da que solo por teléfono te podía escuchar, retrocedo mi memoria en el tiempo recordando tu voz y las últimas palabras que nos dijimos, no las quiero olvidar. El recuerdo de tu voz será para mí como nubes estáticas suspendidas en mi propio cielo.
Hermanito te vamos a extrañar mucho. Nunca me voy a olvidar de todas las travesuras que compartimos, cuando jugábamos hasta altas horas de la noche a la pelota, a las cartas, al pool (vos con un fierro de cortina y yo la escoba, jaja!), a las damas, los café con leche mirando dibujitos, las salidas que hacíamos, el honor de acompañarme en la entrada de mis 15 años, las veces que nos cuidaste a mí, a Anto, a Cris, y Antonito.
Hoy que tengo que cuidarte yo a vos, no puedo hacerlo. Cambiamos otra vez los roles: vos me cuidas desde donde estás. Tengo tanto por decir, me llevo todo lo lindo de vos, me quedan tus recuerdos, hasta siempre hermanito mayor… sonreí bastante en aquella estrella con los abuelos y los tíos.
Tus hermanos Cris, Anto y Antonio”.
FOTO 8 – LUIS MIGUEL MONTES SELLES
V MARIA EVA VILLANUEVA Vda. DE CELAYA
El pasado 25 de julio, cuando contaba con 66 años, se produjo el deceso de una querida y trabajadora mujer.
María Eva Villanueva viuda de Celaya había nacido en Rauch, pero desde los ocho años que residía en Tandil, donde formó su familia.
Supo acompañar con entereza a su marido Vicente Celaya en el proceso que terminó con su pérdida, hace nueve años.
Como empleada doméstica, supo ganarse no solo la confianza sino también el corazón de las personas para quienes trabajaba, como es el caso de Ema.
Su familia, con profundo amor, la recuerda de la siguiente manera:
“No he muerto, solo me fui antes y no quiero que me recuerden con lágrimas, como aquel que no tiene esperanza .
No he muerto. Aunque mi cuerpo no esté siempre, mi presencia se hará sentir.
Seré el silencio de nuestro hogar que tanto compartimos. Seré la brisa que besará sus rostros. Seré un recuerdo dulce que asista a su memoria. Seré una página bonita de su historia.
Perdón a todos. Tomé unicamente uno de los trenes anteriores y se me olvido decirles….
No he muerto. Sólo me fui antes”.
“No has muerto. Siempre estarás viva en nuestros corazones. Tus hijos Gustavo, Mónica, Claudia, Belén y Pamela; hijos políticos, nietos, nietos políticos, bisnietos y hermanos”.
Foto 9 – MARIA EVA VILLANUEVA Vda. DE CELAYA
V MARIA ALCIRA ERREGUERENA DE ROMERO
El deceso de una mujer que trabajó durante toda su vida en la zona rural es lamentado por su familia. Se trata de María Alcira Erreguerena de Romero, quien tenía 63 años.
Nacida en Lobería, residía en la zona rural cercana a Balcarce.
Sus familiares la recuerdan de la siguiente manera:
“Querida Mary:
Cuanto dolor y tristeza nos dejaste con su partida tan rápida. Tenías mucho por vivir todavía. Te extrañamos muchísimo todos. Fuiste una excelente madre, abuela, suegra y esposa. Gracias por todo lo que nos diste a todos!
Siempre estarás en el corazón de tu marido, tus hijos y nietos. Sos el ángel que nos guiará día a día.
Te queremos muchísimo. Que en paz descanses”.
ANA OFELIA NERON DE BELTRAN
Se apagó lentamente su vida, iluminada de virtudes, el último 23 de julio a la edad de 73 años.
“Te recordaremos como una madre generosa y de enorme voluntad. Siempre atenta a las necesidades de su familia.
Tuvo la bendición de encontrar un hombre maravilloso con el cual formaron una familia. Llegaron sus cuatro hijos y ocho bisnietos, a quienes les brindó todo su amor, ayudándolos a crecer.
Nos has abandonado físicamente y has dejado un vacío enorme en nuestras vidas, sobre todo en tus hijos, nietos que te adoraban y un esposo que te ama como nadie.
Nos cuesta pensar cómo seguir sin vos, pero seguro sos la estrella que iluminará a cada uno de nosotros. Cuídanos desde donde estés, ayúdanos a ser cada día mejores, danos la fuerza que hoy nos falta. Sin dudas vamos a recordarte todos los días con esa gran sonrisa.
Tenías una manera de ser muy amable y cariñosa con todos. Tus mates junto a las charlas eran infaltables.
No nos alcanzan las palabras para describirte. Fuiste, sos y serás una excelente esposa, madre, suegra y -sobre todo- una gran abuela. ¡Cómo te vamos a extrañar!
Que descanses en paz. ¿Cómo explicar tu partida? Un inmenso dolor va a estar en nuestros corazones.
Te amamos. Santi, Cristian, Marcos, Darío, tus nueras, tus nietos y -sobre todo- Tuny.
Te recordaremos con la alegría de la sonrisa de siempre. Sabemos que Dios decidió llevarte a la hermosa eternidad, dejando en nosotros un dolor inexplicable.
Solo nos queda el consuelo de saber que no vas a sufrir más, que el Señor te abrió la puerta de su cielo y te encontraste con tus otros amores.
Hasta pronto Ana. Ya nos volveremos a ver. Que descanses en paz”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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