A cinco años de la gesta de Del Potro en Nueva York
En una maratónica final, el tandilense derrotó nada menos que al suizo Roger Federer, uno de los mejores exponentes de todas las épocas, y se erigió en el tercer tenista argentino en alzar un trofeo de Grand Slam, luego de Guillermo Vilas y Gastón Gaudio (entre las damas, sólo Gabriela Sabatini).
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSi bien Del Potro comenzaba a mostrar sus condiciones al mundo, lejos estaba de ser uno de los principales favoritos en el certamen estadounidense de aquel 2009.
Tras alcanzar cuartos de final el año anterior, el pupilo de Franco Davín se dio el gran gusto de conquistar el certamen que siempre catalogó como su favorito.
El camino hacia el trofeo comenzó con un choque puramente serrano. Del Potro se sacó de encima a Juan “Pico” Mónaco, derrotándolo en primera rueda por 6-3, 6-3 y 6-1. Con triunfos sobre los austríacos Jurgen Melzer (7-6, 6-3 y 6-3) y Daniel Koellerer (6-1, 3-6, 6-3 y 6-3), “Delpo” se metió en octavos de final.
Para situarse entre los ocho mejores, dio cuenta del español Juan Carlos Ferrero (triple 6-3) y tras cartón se clasificó a semifinales venciendo al croata Marin Cilic (obtuvo el lunes pasado el mismo certamen) por 4-6, 6-3, 6-2 y 6-1.
El primer gran batacazo llegó en semifinales. La victoria sobre el español Rafael Nadal, en ese entonces número 2 del mundo, fue sorpresiva sobre todo por la amplitud de los guarismos (triple 6-2).
Para que la consagración sea aún más épica, “La Torre de Tandil” encontró en la final al majestuoso Federer, el número 1 de ese momento. El match decisivo, disputado un lunes, se extendió a cinco sets y el de esta ciudad terminó festejando por 3-6, 7-6, 4-6, 7-6 y 6-2.
El jueves 17 de septiembre de aquel 2009, la ciudad se volcó masivamente a las calles para obsequiarle a su nuevo héroe un recibimiento multitudinario y sin antecedentes.
Tras la conquista, meses después, llegó un trago amargo para Del Potro, que tras el Abierto de Australia’10 debió atravesar una inactividad de casi un año al operarse la muñeca derecha, situación similar a la que vive actualmente (fue intervenido quirúrgicamente de la izquierda).
Más allá de sus logros posteriores, aquella jornada neoyorquina marcó sin dudas un antes y un después en la vida del deportista tandilense más grande de la historia.
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