A cuatro años de la desaparición de Abel Barbero, no se registraron avances y aumenta la incógnita
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Se cumplen hoy cuatro años de la misteriosa desaparición de Abel Barbero, el hombre de 77 años con quien su familia mantuvo un último contacto el lunes 3 de diciembre de 2012, y hasta el momento no surgieron novedades que permitan esclarecer el caso.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl hecho dio inicio a una causa por “Averiguación de paradero”, que se mantiene abierta y con “medidas mínimas” de búsqueda, mientras se procesa la información recogida en busca de algún dato que permita orientar lo que sucedió.
El expediente incorporó la declaración de medio centenar de personas, el rastreo de llamadas telefónicas, el relevamiento de rastros en la casa como en el auto del buscado, que apareció días después en San Lorenzo al 900.
“Sigue siendo una incógnita”, confió el abogado Manuel Marañón, ya que no se halló ningún indicio que permita establecer una hipótesis firme parra direccionar la investigación.
En tanto, el caso permanece incorporado al Sistema de Ofrecimiento de Recompensas del Ministerio de Justicia y Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, en el marco de la resolución ministerial 093/13, que se oficializó el 18 de febrero de 2013.
El modo en que fue hallado el vehículo en el que se movilizaba, entre otros datos, apoyaría la sospecha de que Barbero no habría desaparecido por voluntad propia, pero tampoco se cuenta con alguna pista fuerte sobre quiénes podrían haber sido las personas involucradas o los motivos.
Particular damnificado
En el marco de la causa, los abogados César Sivo y Manuel Marañón asesoraban, en la figura de particular damnificado, a una hermana de la víctima, que falleció hace un tiempo.
Sin otros allegados que hayan pretendido avanzar en esta línea, y en función del interés del nieto Hernán Alonso en la pesquisa, la decisión de los letrados es acompañarlo y asesorarlo acerca de los avances, ya que su relación parental no le permite participar en el expediente bajo esa alternativa.
Por otro lado, según pudo saber este Diario, hasta el momento no se habrían iniciado acciones civiles tendientes a que se declare el fallecimiento presunto del buscado, medida que tienen derecho a iniciarla, en este caso, los herederos forzosos, que son los hermanos de Barbero.
De todos modos existen distintas instancias en la declaración del fallecimiento presunto donde es posible, acreditando determinados hechos en un proceso, obtener la administración provisional de los bienes de esa persona que puede gestionarlos en su ausencia para su protección, cuidado y para que no pierdan valor.
El caso
Como se informó en reiteradas oportunidades, desde cerca de las 16 del lunes 3 de diciembre de 2012 que no se puede localizar a Barbero que, al momento de su desaparición, se movilizaba en un Ford Fiesta Kinetic que se encontró abandonado el miércoles 5 en la zona San Lorenzo y Garibaldi, a pocas cuadras de su domicilio.
Pese a la intensa labor de familiares y amigos para dar con algún dato que permitiera dar con su paradero, no hubo quien acercase información concreta, aunque sí sospechas y pistas que no lograron resolver la incógnita.
En aquella oportunidad se radicó una denuncia policial que dio lugar a una causa judicial por “Averiguación de paradero”, carátula que se mantiene dado que no surgió elemento objetivo alguno que haga inclinar la balanza hacia otra opción.
Durante estos años, los familiares realizaron innumerables acciones de difusión del caso, tanto en Tandil como en la región e incluso en ámbitos nacionales, por lo que la foto de Barbero y el número telefónico de contacto aparecen en páginas de ONG que solidariamente contribuyen ante circunstancias como las actuales. Paralelamente, vía Facebook y otros canales electrónicos, se buscó potenciar la búsqueda.

La familia insiste en que el hombre fue víctima de un “hecho de inseguridad”
La fecha reedita la incertidumbre y la angustia del primer día, cuando la familia comenzó a tomar conciencia de la desaparición de Abel Barbero. Desde entonces, y pese a las acciones llevadas adelante, la situación parece estar como al principio.
“Lamentablemente no hemos tenido ningún tipo de avance, ni en las acciones que hemos impulsado en forma personal ni desde la Justicia”, resumió el nieto del corazón de Abel Barbero, Hernán Alonso, sobre la actualidad del caso.
En diálogo con El Eco de Tandil admitió que con el paso de los años la esperanza de hallarlo es “cada vez más pequeña”, sin embargo “no nos resignamos. Ojalá se pueda resolver porque queremos saber qué pasó”, enfatizó.
“Hemos recurrido a todo. Es como si se hubiese esfumado. Es decepcionante y desesperante porque esto le puede pasar a cualquier vecino y no hay elementos en ningún lado como para resolver este tipo de casos y dar con el paradero de las personas que desaparecen”, sostuvo.
“Ninguna novedad”
Por otro lado, Alonso dijo que desde el primer día de la desaparición “no tuvimos ninguna novedad”, independientemente de ciertas pistas sobre su hallazgo. Al respecto recordó que el año pasado, ante un aviso sobre la aparición de una persona indigente con características similares, viajó a La Plata para ver si se trataba del hombre buscado pero “no era”.
En materia judicial el expediente, que consta de cinco cuerpos, contiene diligencias, testimonios y otros elementos que “no lograron nada que pudiera direccionar la investigación”.
“No hay ningún indicio de nada”, insistió, y la referencia la utilizó para reforzar la sospecha de la familia que apunta a que la desaparición de la víctima “no fue voluntaria”, por el contrario, especuló que se trató de “un hecho de inseguridad”.
La teoría se sustenta en el modo en que apareció el auto en el que el hombre se movilizaba, con los vidrios bajos, las puertas sin trabas, las llaves de su domicilio en su interior, sin las alfombras y el asiento del conductor desplazado de la posición original. “Evidentemente no ha sido la persona que manejó hasta ahí”, conjeturó.
Luego, para respaldar su teoría y descartar otras opciones, dijo que “es una persona que estaba perfectamente bien y que no tenía ningún problema con nadie”.
Para finalizar, y en función del contacto que mantiene con otras organizaciones luego de su experiencia, alertó sobre la preocupante cantidad de casos de desapariciones de personas que se producen en el país “y cómo se multiplican”.
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