A falta de nieve… tasas y fideicomiso
El fenómeno meteorológico fue anticipado reiteradamente por los especialistas. Y su pronóstico repetido hasta el hartazgo por los medios nacionales, que hasta llegaron a Tandil para captar lágrimas blancas rodando por las sierras.
Sin embargo, hasta anoche, por estos lares la nieve había sido esquiva a la avidez noticiosa. Al inocente regocijo de grandes y asombro de chicos.
El frío, lacerante, lejos estuvo de reemplazar a esa sensación lúdica que invade cuando bajan los copos. Muy por el contrario, potenció las carencias de los que hace rato han quedado fuera de juego.
Hecha la reseña social climática, debe apuntarse que la semana política lugareña transcurrió también a la intemperie de bajas temperaturas. Ni siquiera dos anuncios oficiales, que en su momento hubieran hecho subir varias líneas el termómetro legislativo, sirvieron para despabilar la modorra opositora. Como si el frío hubiese también aletargado las mentes, si no críticas, al menos analíticas.
En concreto, el Gobierno condicionó un nuevo incremento de tasas a la coparticipación disponible y la inflación reinante. Y patentó la idea de crear un fideicomiso que, con recursos privados, habilite obras de pavimento.
Extrañamente, esta vez, no se escucharon demasiadas voces que cuestionaran aumentos, o que al menos pusieran bajo la lupa el perfil de los vecinos que accederán al asfalto. Apenas si se conocieron argumentaciones de especialistas, que garantizan a los inversores una mejor renta que la ofrecida por los bancos. Esto, en principio, remite más a negocios que a mejorar la calidad de vida de los más necesitados.
Ante este panorama, acallados temporariamente los reclamos por viviendas, la gestión se muestra a prueba de balas. Ya no por sus fortalezas, se ha escrito, sino más bien por la impericia de los que deberían levantar las banderas del contralor obligado.
Y que apenas operan como desangelados muñecos, hechos de esa nieve que nunca llegó.
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