A horas de la inauguración de la apertura de Quintana, vecinos pusieron reparos a la obra
En algunas horas, el Municipio presentará las obras de apertura de calle Quintana, desde Pujol hasta Buenos Aires, un proyecto que fue largamente esperado por vecinos de Villa Italia y de los barrios ubicados detrás del predio del Ejército.
Este Diario recorrió el lugar y dialogó con una vecina que vive por Quintana a metros de Pujol y otro que habita una vivienda del barrio Brogno, la primera construcción del otro lado de la arteria, en la intersección con La Pampa.
Hace 40 años que Marta de Simonetti vive en Quintana al 1200, a metros de la intersección con Pujol. Es una de las vecinas a la que le cambiará la vida cotidiana con la apertura de varias cuadras de la calle troncal de Villa Italia.
-¿Alguna vez pensó que iban a abrir calle Quintana?
-No. Honestamente, no estoy conforme, porque la pendiente que tiene esa calle, no la asfaltan, tiene barro. Cuando llueve, ¿adónde va a venir? Todo acá. Ya tenemos problemas de inundación acá, hace años. Hemos tenido agua cada vez que llueve fuerte, y llega adentro.
-Entra a las casas…
-Sí, sí, porque viene de la calle Reconquista y de la parte de Pujol también viene mucha agua. Ahora, justamente ayer, estaba hablando con los vecinos y tenemos la misma preocupación: cuando venga agua fuerte, lluvia, todo ese barro va a venir para acá. Antes había bastante pasto y no permitía que el agua bajara, y había una cuneta.
-Desde que abrieron, ven que el agua baja con más fuerza…
-Y claro, ya el otro día, cuando hubo esa lluvia fuerte, nos inundamos todos. El chico de al lado tuvo que cruzar el auto en la calle para que no sigan pasando porque con el oleaje, más entraba.
-¿Le han transmitido este problema a los funcionarios municipales?
-No hablé con nadie. Yo todavía estoy enojada porque nos están cobrando el pavimento de la calle Quintana, son 63 pesos por mes. Yo soy jubilada con la mínima, para mí es un sacrificio pagarlo. Y todos se están quejando, 63 pesos por mes pagamos todos los frentistas la repavimentación de la calle Quintana.
-Entonces, todas estas obras…
-Tanto que se habla, que se llena la boca Lunghi de decir que esto es una obra para mejorar… la estamos pagando nosotros. ¿Cuántos frentistas hay desde que empieza Quintana hasta acá? ¿Cuánto recaudan si a cada uno le cobran 63 pesos por mes durante un año?
-Sorprende, ¿no era un proyecto anhelado por los vecinos?
-Lo que pasa es que muchas cosas no se dicen y no se saben. Todos estamos pagando el pavimento. Se han llenado la boca diciendo que él repavimentó; no, lo estamos pagando nosotros. Y nadie se lo pidió, si la calle no estaba tan fea. ¿Por qué no repavimenta ésa que era más urgente y más necesaria? O Reconquista, que desde que estoy acá, cuatro cuadras tiene, jamás se les dio por asfaltarla. ¿Por qué? Porque lo tiene que pagar Lunghi de aquel lado (en el sector del paseo), al ferrocarril ya no se la va a cobrar porque no pasa.
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“Para mí no
está bien hecha”
Aún molesta por el costo de la repavimentación, Marta de Simonetti se preguntó si “no tiene la Municipalidad, la Provincia, suficiente dinero como para hacerse cargo de este asfalto, porqué lo tenemos que pagar nosotros…”.
Reiteró que los vecinos de su cuadra se verán afectados con inundaciones y anegamientos cuando baje agua por el nuevo tramo de Quintana. “Con la empinación que tiene, todo el agua se va a venir acá. Por lo menos, hubieran tenido el tino de haber hecho una boca de tormenta en esa esquina, entonces ahí se hubiera ido el agua, pero la única boca de tormenta está en Quintana y Maritorena, y no da abasto”.
Aseguró que uno de sus vecinos ha ido en reiteradas oportunidades a reclamar a la Municipalidad pero no ha obtenido respuestas. Incluso, otros frentistas ratificaron los dichos de Marta de Simonetti y agregaron que el lodo que baja de Quintana cubrió por varios centímetros sus veredas durante la última tormenta fuerte.
Con respecto al tránsito, dijo que si la apertura de Quintana es “para bien de los usuarios de aquel lado, para los pobladores de aquella parte, en buena hora, pero yo no lo veo bien que lo hayan dejado de tierra. Cuando llueva un poco, se van a encajar ahí. Para colmo eso fue rellenado, esa tierra no está firme. Para mí no está bien hecha”.
En una recorrida por las distintas viviendas, otros vecinos ratificaron los dichos de Marta de Simonetti, quien lleva cuatro décadas en Quintana al 1200 y es una de las que teme que la obra empeore la situación de los habitantes de la cuadra.
Del otro lado
vuela tierra
Del otro lado de Quintana, en la intersección con La Pampa, Juan Carlos Arzuaga se mostró contento con la nueva vía de comunicación: “La recibimos bien, pero el tema acá es la tierra. Acá pasan como locos y el regador… una vez al año. Lo otro lo veo bien”.
Aseguró que en las viviendas reservadas para jubilados del barrio Brogno “la tierra entra por donde quieras, a lo tonto”. También han solicitado que el regador pase más seguido, pero no lograron respuestas, y esperan que el problema se agrave con la apertura de Quintana debido a que aumentará el tránsito.
Por otro lado, explicó que “cuando llueve, el agua que viene de La Pampa forma una zanja bárbara”.
“Los camiones de arena cargan a tres cuadras y pasan como a 300”, observó con preocupación, ya que teme que algún vehículo impacte contra una de las viviendas del barrio de dieciséis casas reservadas para jubilados.
Con 68 años, Juan Carlos contó que siempre vivió en Villa Italia y desde que era alumno de la Escuela 21 escucha hablar de la apertura de calle Quintana. Nunca pensó que iba a ver el proyecto concretado y ya se preparaba para participar de los actos programados para mañana. *
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