A la espera de explicaciones, una ofensiva vecinal pretende frenar la venta del Policlínico Ferroviario
Vecinos de Villa Italia motorizaron en las últimas horas una fuerte ofensiva para evitar que el Policlínico Ferroviario sea vendido, y le solicitan al Estado municipal su intervención para proteger ese patrimonio y garantizar que allí funcione un centro de salud.
La iniciativa surgió horas antes de la subasta pública, decretada en el marco de un proceso judicial de larga data, que originalmente había sido prevista para el próximo viernes, pero por razones que dan lugar a distintas interpretaciones, finalmente fue suspendida.
El edificio del ex centro asistencial, sujeto desde hace alrededor de una década a diversas pujas de intereses, pertenece en un 50 por ciento a un grupo de médicos tandilenses, y el 50% restante al empresario Edgardo Marín.
Voceros de éste le informaron ayer a este Diario que en las próximas horas estará en Tandil para ponerse a disposición de la sociedad y los medios, aclarar su situación y su interés por adquirir en su totalidad el edificio, con la finalidad de ?poner en funcionamiento un centro de salud?.
Como dato central, la base del remate había sido estipulada en una suma cercana a los 300 mil dólares, y la suspensión del acto dio lugar a variadas especulaciones. Desde la óptica de quienes acompañan al empresario, no encuentran argumentos razonables para esta nueva dilación. Según pudo saber este medio, el martillero habría fundamentado la decisión en la ?falta de publicidad adicional? de la subasta.
Como si esto fuera poco, en las últimas horas también sonó fuerte el rumor de que existiría una intención firme de parte del otro litigante en la cuestión dominial, el grupo médico, de vender el edificio en un millón de dólares a la Corte Suprema de Justicia de la Provincia.
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Pedido al Concejo
Ante este estado de cosas, vecinos de Villa Italia se dirigieron en una nota al Concejo Deliberante, más precisamente al presidente del bloque de la UCR, Gastón Morando, al que le solicitaron el tratamiento del tema. En sus puntos resolutivos, le piden que el Legislativo ?informe oficialmente la situación dominial del Policlínico, quiénes son sus dueños y la situación judicial? actual. Por otra parte, insisten en que ?se acredite ante ese cuerpo y se dé a conocer a la ciudadanía los medios de transmisión de dominio y quiénes aprobaron las sucesivas transmisiones?.
También exigen tramitar ante las autoridades judiciales la ?suspensión de toda acción judicial?, solicitar ?auxilio a las autoridades provinciales y nacionales?, y en último caso, de fracasar estas acciones, ?se sancione una ordenanza por la que se declare patrimonio histórico municipal el edificio y que su destino sea un centro de salud?
Los argumentos vecinales
En la misiva enviada al Legislativo, y hecha pública ayer, los vecinos sostienen que ?vemos con preocupación y bronca la falta de compromiso oficial ante la situación que viene atravesando el ex Policlínico Ferroviario, el cual según rumores a viva voz saldría a subasta pública en los próximos días?.
?Cómo no tenerla ?agregan en relación a ese sentimiento de bronca- si fue cuna de muchos de nosotros… Sus paredes escucharon nuestros primeros llantos, sus pasillos sirvieron de lugar de vigilia ante la enfermedad de algún ser querido. No podemos olvidarnos del esfuerzo realizado por aquellos viejos y nobles dirigentes que compraron el terreno, construyeron el edificio e hicieron grande el Policlínico?.
Afirman más adelante que ?no tenemos derecho a abandonar su sueño sólo porque se fueron. No tenemos la obligación de quedarnos expectantes ante el remate del predio y su posterior loteo. No podemos como ciudadanos ser cómplices de otra muerte como la del Cine Súper, la del club Ramón Santamarina, la del Molino de Fugl, la del Cine Cervantes, la del Americano, la Sociedad Española, el edificio del ex Banco Comercial, nuestras sierras.
No queremos ese final para nuestro querido hospital en agonía, no queremos velarlo. ¿Qué hemos hecho como sociedad ante el atropello de quienes tienen el dinero para hacer esas inversiones? ¿Lamentarnos, quejarnos, discutir sobre lo que se debería haber hecho? ¿Tapar el pozo después de que María se ahogó? ¿No es momento ya de ponernos todos, cada uno desde su lugar de lucha, sin descanso, sin vigilia, a trabajar rápido y en pos de un objetivo común??, se preguntan.
Y en el terreno de las exigencias, subrayan que ?los vecinos de Villa Italia, los ferroviarios, sus descendientes, estamos convencidos de que el pueblo y el gobierno de Tandil pueden ponerse de pie, encabezar la lucha. Pueden enfrentar al poder económico y hacerlo retroceder, pueden ir contra las corporaciones y los negociados. Ya lo han demostrado en otras situaciones. Seamos orgullo de nuestros padres, abuelos y amigos ferroviarios fallecidos.
Al mismo tiempo, si de orgullo se trata, queremos sentirlo de nuestros dirigentes, que se pongan rápidamente del lado de los vecinos, que son los mismos a los que les llevan las boletas cada dos años. Somos esos mismos los que queremos que se defienda el patrimonio. No queremos en este tema promesas de campaña, sino legislación y actos de gobierno. El poder público, en todos sus niveles, tiene herramientas suficientes para reactivar el Policlínico y darle el uso para el cual nació. No hay necesidad de otra pérdida; hay tiempo para otra conquista. Estamos dispuestos a dar pelea?, concluyen.
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