A mano armada
Ir a pelear de visitante siempre entraña la posibilidad de que un justo triunfo sea birlado. Ninguna garantía significa el hecho -por caso de las peleas de títulos mundiales- que tres jurados aparezcan como ?neutrales?. Poderoso caballero es don dinero y no será ni la primera vez ni la última que alguno retorne a su hogar con algunos dólares más que los que les correspondía por su tarea específica.
La empresa Universum de Alemania, salvo aquella dudosa derrota de Pigu Garay con Félix Sturm, ha sido justa con los boxeadores argentinos, al menos se pudo comprobar en la última defensa del propio Garay contra el pupilo de Hedi y Peter Köhl, el peligroso Juergen Braehmer.
No sucede lo mismo con la otra empresa, Sauerland. Tiene como figura principal al gigante ruso Nicolay Valuev que definido como boxeador en términos criollos, es ?un tronco?. Su talla de 218,50 y casi 150 kilos de peso son toda una garantía para que siempre termine de pie. Pegarle, es lo mismo que golpear una pared o el blindaje de un tanque de guerra. Es un aval para que fallen los jurados al término del combate. Pero para que ?fallen? en el mejor sentido de la palabra. El sábado pasado la nueva víctima de una ?bolsiqueada? fue el veterano Evander Holyfield, cuatro veces campeón del mundo de los pesados. Con 97 kilos parecía una hormiga peleando contra un dinosaurio. Así y todo, con sus 46 años es mucho más boxeador que el ruso y si no pudo darle una lección de boxeo porque el fulano tiene la mano pesada, se las ingenió para pegar más y mejor. Salir de la línea del ruso y no dejarlo hacer lo poco que sabe. Para todos los entendidos la ventaja mínima era de tres puntos. Una tarjeta dio empate, y las otras dos, ganador a Valuev. Se repite así el caso de un nuevo atraco a favor de este campeón del mundo que lo es, gracias a estas artimañas matemáticas que también en su momento dejaron sin corona a John Ruiz. Un detalle, Marcelo Domínguez el argentino ex campeón del mundo, recibió la misma medicina.
Un fallo inexplicable desde el punto de vista deportivo, pero sí entendible desde otro ángulo que no es precisamente un camino a la santidad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl boxeo en Unión
Fue bueno el festival que organizó Sergio Ledesma. La mejor pelea de la noche fue el semifondo que en la que Claudio Cannobio se impuso por puntos al tandilense Ceferino Juan José Coronel a quién no le alcanzó todo el corazón que puso para intentar dar vuelta el resultado. Entre los amateurs es de destacar a Joaquín Alvarez, muy buena guardia, bien parado, con un notable sentido de la distancia y excelente contragolpeador. Otro buen valor fue el pupilo de ?Pelusa? López, el pibe Mesa que demostró muy buenos adelantos. La de fondo, entre el campeón sudamericano Fernando Saucedo y Daniel Acosta fue lo que será aunque peleen cincuenta veces. Saucedo le pegó de todos lados, pero sus golpes no tienen potencia. Puede sacudir a su rival una semana entera que no lo va a voltear. Ganó Saucedo, quién para marzo tiene ganas de poner en juego su corona en esta ciudad. Las sugerencias para futuros festivales son que no empiecen tan tarde y que haya continuidad en las peleas. Lo demás, todo bien.
En Bolívar
Se realizó un espectáculo boxístico en plena calle, en las esquinas de Belgrano y San Martín con una concurrencia de unas 1200 personas. En el semifondo, Diego Roy (57,400) de Carlos Casares le ganó por puntos en fallo dividido al tandilense Hugo Molina con (59,400). *
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