A más de cuatro meses continúa el misterio por la mujer hallada muerta en la avenida Balbín
A mediados de diciembre del año pasado (más precisamente el 26), vecinos alertaban sobre el macabro hallazgo. Una mujer se encontraba tendida en el piso del baño de su casa, muerta, con signos de haber sufrido golpes. Hasta allí acudió la policía. Desde aquel día a la fecha aún persiste el misterio del deceso.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn efecto, según confiaron los investigadores a este Diario, aún están al aguardo de resultados peritales, y si bien no se descarta nada, crece la hipótesis de una muerte accidental.
Cabe consignar que con el paso de las horas de iniciada la pesquisa, se descartó la hipótesis de un suicidio y, frente al informe preliminar de la autopsia, se tomó el caso como un posible homicidio.
Bajo un estricto hermetismo, los investigadores dejaron traslucir un semblante distinto de aquel entonces, aquellos informes de la autopsia practicada en el cuerpo de la mujer daban a pensar en el peor de los escenarios: un crimen.
De hecho, fiscalía y policía, una vez anoticiadas del informe médico, abocaron todas las diligencias procesales como si se tratase de un homicidio. Peritos en rastros, recogimiento de testimonios y más, en pos de confirmar aquella posibilidad
En ese contexto, se secuestraron distintos objetos contundentes hallados en la vivienda, como una barreta y otro caño de importantes dimensiones, a la espera de los resultados peritales.
El misterio se acrecentó con el paso de las horas, frente a una víctima solitaria, que si bien tenía una relativa vida social y una familia, mantenía mucha reserva en su vida cotidiana.
Los investigadores sí lograron confirmar que tenía muchas propiedades y vivía de rentas, manejando sumas importantes de dinero, pero sin inmobiliarias ni bancos de por medio.
Personal de la Sub DDI local llevó adelante una serie de diligencias en el marco de la causa iniciada por “Averiguación de causales de muerte”. En concreto, tomó declaración testimonial al entorno más cercano de la mujer, entre ellos sus dos hijas, amigos y allegados.
El caso generó gran revuelo y sorpresa entre los vecinos del barrio que solían ver o mantenían alguna conversación espontánea con Rosa Magdalena Lara.
La mujer vivía sola en la planta alta de un inmueble ubicado a escasos metros de la intersección con Garibaldi, que tenía un local comercial y al menos cinco departamentos en alquiler. Además era propietaria de otro grupo de unidades habitacionales de un complejo ubicado sobre calle Arana.
La víctima además mantenía escaso contacto con sus dos hijas, una de ellas con domicilio en Tandil y otra con residencia en el sur, que había estado en la ciudad hace al menos seis meses.
Acerca de la mujer, también se supo que había enviudado hace diez años y había sufrido una profunda depresión, por eso la primera hipótesis fue de un suicidio que, tras los primeros resultados peritales, quedó descartada.
Accidente
Pasados los meses y continuadas las diligencias, ahora la pesquisa se inclina por la muerte accidental, más allá de aquel informe preliminar del perito.
Se confió que se está a la espera del peritaje toxicológico, como así también se evalúa convocar otra opinión, de otro perito, acerca de la autopsia develada.
Es que consideran que si bien el cuerpo de la mujer presentaba golpes (más precisamente en la cabeza, en los brazos y en los pómulos), bien podrían haber sido producto de algún tropiezo y posterior caída.
De allí radica la importancia del peritaje de toxicología, siendo que, a priori, la mujer presentaba 1,60 grados de ingesta alcohólica, un porcentaje importante.
Al respecto, y según testimonios que obran en el expediente, la mujer ya había sufrido caídas por desvanecimiento precisamente producto del importante consumo de alcohol.
Dichas radiografías motivan a inclinarse por esta hipótesis más que la del crimen, habida cuenta que el escenario -la casa- no revestía mayores modificaciones, todo estaba inalterable (nada estaba revuelto), no se registraron faltantes (había mucho dinero), y las puertas estaban bien cerradas, con imposibilidad de que un tercero haya ingresado y salido sin más.
El hecho
Como oportunamente se informó, el cuerpo fue hallado el jueves 26 por la tarde en el interior de la propiedad de avenida Balbín 1026 a raíz de la preocupación planteada por los vecinos que desde hacía varios días no la veían por el barrio.
Según informaron algunos de los allegados, la mujer fue vista por última vez un lunes ya que solía salir de su vivienda a realizar los mandados.
Ante su ausencia, se contactaron con una de sus hijas que vive en la ciudad, quien ante la imposibilidad de establecer contacto por vía telefónica, autorizó a uno de los vecinos a acceder a la casa gracias a que contaba con una copia de las llaves.
Así, ese jueves alrededor de las 15 uno de los habitantes de la cuadra ingresó y encontró el cadáver en el baño. Al toparse con la escena, inmediatamente advirtió al servicio de emergencias 101 Mejorado.
Al lugar acudieron móviles policiales y minutos después entraron a la morada el secretario del fiscal Marcelo Fernández, el jefe de la Seccional Segunda, comisario Jorge López, el médico de policía y el cuerpo de peritos, que no pudieron determinar en un primer contacto las causales de muerte, por lo que solicitaron la operación de autopsia.
El cuerpo forense de Azul dio cuenta que el deceso se produjo por un paro cardiorrespiratorio traumático, a consecuencia de un golpe sufrido en la región craneana.
En ese contexto, se ordenó remitir las vísceras a la ciudad de La Plata, donde se buscaba determinar si los pulmones de la mujer presentan lesiones compatibles con una asfixia.
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