A meses del allanamiento en su casa por el crimen de Gómez, Cambronera afirmó que el tema está ?terminado?
Pasaron casi cinco meses desde que Ismael Cambronera presenció un allanamiento policial en su vivienda de Pinto al 1600 a raíz del crimen de Adrián Luis Gómez, descubierto el 9 de abril en un taller de Piedrabuena al 100. Del lugar se llevaron documentación vinculada a la propiedad perteneciente a Cambronera que ocupaba la víctima, prendas con manchas y armas, que fueron sometidos a los correspondientes peritajes.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl jueves por la mañana, en tanto, fue citado a la sede de la fiscalía que interviene en el caso para que pudiera retirar los elementos secuestrados en el operativo que se desplegó la tarde del 11 de abril.
Como se informó en aquella oportunidad, personal de la Subdelegación de la DDI Tandil, en forma conjunta con efectivos de la comisaría Primera, encabezó el procedimiento ordenado por el fiscal, detrás de una de las hipótesis planteadas en la investigación.
La línea surgió a partir del testimonio de la concubina de la víctima, quien había declarado que Gómez mantenía una relación conflictiva con Cambronera.
Devolución de lo secuestrado
La citación a la sede de la fiscalía a cargo de Marcos Egusquiza llegó tras una nota enviada por el abogado defensor de Ismael Cambronera en la cual solicitaba la restitución de los elementos secuestrados, en especial el título de propiedad del galpón de Piedrabuena al 100.
El jueves asistió junto al letrado y “me devolvieron toda la documentación que se habían llevado”, dijo.
Luego, reseñó que se peritaron las prendas y las armas secuestradas, cuyos resultados no arrojaron ningún dato concreto que permita avanzar en una imputación con el objetivo de esclarecer el asesinato.
Expresó que la camisa y el pantalón que se llevaron “tenían manchas de pintura (cetol) porque estaba pintando unos zócalos con esa ropa”.
En tanto, en la comisaría Primera se efectuaron los estudios de balística sobre una escopeta y un revólver. “Eran armas que hacía años que no se usaban”, aclaró y dijo además que el calibre “no coincidía” con el del arma utilizada para asesinar a Gómez.
“Para mí es un asunto terminado”, ratificó el vecino de Pinto al 1600, que agregó que el fiscal “me pidió que cualquier cosa que supiera que se la haga saber”.
“Estuve tranquilo”
En otro pasaje de la entrevista con El Eco de Tandil, el constructor analizó cómo vivió estos cuatro meses que transcurrieron desde el crimen de Gómez y el rápido allanamiento a su propiedad. “Estuve tranquilo porque no tenía ninguna responsabilidad sobre el hecho. Lo que sí me molestó fue lo que se dijo”, reconoció Cambronera respecto a las versiones que circularon respecto a la procedencia de las manchas en las prendas halladas.
Luego especuló que “si hubiera habido alguna sospecha no me hubieran devuelto todo”, y agregó que le resta recuperar las armas, en especial la escopeta, que “es una antigüedad”.
“Estoy absolutamente tranquilo en cuanto al hecho”, remarcó, y lamentó la “apropiación” de la propiedad, que adquirió “de buena fe”.
La relación con la víctima
Su vinculación con la víctima se inició años atrás, cuando Cambronera llevaba algunos arreglos al taller de Piedrabuena al 100, perteneciente a la segunda mujer del mecánico fallecido.
“Cuando muere la dueña de la propiedad, (Gómez) me sugirió porqué no la compraba y me acompañó a Olavarría para hablar con los padres de la mujer”, recordó. Posteriormente se concretó la venta, en 1993.
En ese momento, Cambronera relató que la víctima “me pidió si se podía quedar un par de meses más y le dije que no había problema”, y reconoció que “cometí el error de no hacerle firmar ningún papel”.
Tiempo después volvió a reclamar la propiedad, pero “se negó e inicié un juicio por desalojo”, hecho que ocurrió en 2005.
Desde ese momento “no lo volví a ver más, que fue cuando inicié el juicio por desalojo. Sólo mi abogado tuvo contacto con el abogado de él, nada más que eso”.
Finalmente, adelantó que iniciará otro juicio por “Reivindicación” debido a que ahora “se han metido unos hijos” en la propiedad.
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