A nueve días del deceso de su esposo, murió la mujer del comerciante atacado en un asalto
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Ayer, a las 4.30 de la madrugada, murió Irma Ciancio, la esposa del comerciante que había fallecido el sábado 9 de junio pasado, tras sufrir una violenta golpiza durante un asalto ocurrido el 18 de marzo de este año en su kiosco ubicado en la esquina de Rodríguez y Machado.
Nueve días después de quedar viuda, la mujer de 85 años dejó de existir en el Hospital Santamarina. Sus familiares consideraron que el atraco y el duro golpe de la pérdida de su marido, sumados a una patología cardíaca que se complicó, se conjugaron en su final.
En diálogo con este Diario, la sobrina del matrimonio Ciancio, María Cristina Guzmán, expresó que “tanta angustia por la pérdida de su esposo, tampoco la pudo soportar mucho tiempo, porque se agravaron situaciones físicas que ella tenía, como un problema cardíaco; cuando la asaltaron no murió porque no tenía que ser”.
Además de las afecciones cardiorrespiratorias que padecía, la sobrina explicó que “se había dejado mucho para atenderlo al tío por el problema del golpe que había recibido en la cabeza y, obviamente, eso le trajo estos trastornos y hasta la pérdida de su vida”.
En síntesis, precisó que “no soportó más la angustia de saber que ya su esposo no estaba. Fue mucho para ella. Eran muchos años juntos, muchas cosas compartidas, y no soportó más”.
“Los golpearon
y mucho”
La vida del matrimonio Ciancio cambió radicalmente a partir del domingo 18 de marzo por la madrugada, cuando delincuentes ingresaron a su vivienda –que se encontraba comunicada con el comercio- para robarles.
Más allá de que les robaron dinero de ahorros y destinado al pago de proveedores, “los golpearon y mucho. El tío muere como consecuencia de un golpe en la cabeza”, recordó María Cristina Guzmán.
A partir de entonces, la salud de Osvaldo Ciancio se deterioró paulatinamente, hasta que el 9 de junio pasado falleció y nueve días más tarde, lo siguió su esposa.
“La única Justicia
es la Divina”
Ayer, tras el sepelio de Irma Ciancio, los familiares sentían “mucha tristeza e impotencia. Todos decimos lo mismo después que pasa: hoy nos toca a nosotros, pero parece que no termina. Seguimos tratando de que esto cambie dando ejemplos, pero qué otra cosa se puede esperar”.
Tras los hechos que la sorprendieron durante los últimos tres meses, la sobrina dijo que “calculo que la única Justicia es la Divina; el hombre es incapaz de dictaminar Justicia. Ese es mi pensamiento actual”.
En tanto, explicó que aún no se acercó a Fiscalía a consultar por la investigación debido a que “estoy llevando una cosa detrás de la otra, y no hemos podido hacer mucho desde la parte legal por las distintas situaciones, cuando murió el tío, después con la problemática de la tía y apareció todo esto”.
Por otro lado, adelantó que establecieron contacto con abogados y que están conversando sobre el caso.
Además, agradeció que “desde el Municipio se acercó un asesor legal, muy amable se ofreció. Sinceramente, no tenemos quejas del Municipio. Se ofrecieron, estuvieron presentes”.
María Cristina Guzmán describió que “uno tiene que andar atrás de las cosas, porque no todo el mundo sabe lo que pasa después de una situación de ésta” y relató que “el comercio se cerró ahora, pero estuvo abierto hasta el lunes porque habían robado determinado dinero que ellos tenían guardado para estas ocasiones porque eran mayores. Con dos jubilaciones es imposible poder mantenerse, porque había un hogar geriátrico que pagar de 3 mil pesos por mes, señoras que cuidaran a la tía, se hizo muy costoso”.
Por último, adelantó que “una vez que nos restablezcamos un poco, nos vamos a acercar a ver la situación legal, qué carátula tiene y ver un poco más sobre el tema para ver en qué situación quedó y si ha habido algún avance porque nadie se acercó para informarnos”.*
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